miércoles, julio 08, 2009

155. EL NIÑO DEL PIJAMA A RAYAS + APRENDER A PENSAR



TITULO ORIGINAL: The boy in the striped pyjamas
PAIS: Reino Unido / Estados Unidos
DIRECCION: Mark Herman
GUION: John Boyne y Mark Herman, en base a una novela de John Boyne.
ACTORES: Asa Butterfield, Vera Farmiga, David Thewlis, Jack Scanlon, Amber Beattie, Richard Johnson, Shelia Hancock, Rupert Friend, David Hayman, Jim Norton, Cara Horgan.
GENERO: Drama

La película, más allá de la aprobación del ingenioso autor de la novela, no refleja el alma misma del escrito. Porque la novela de JOHN BOYNE es un monólogo permanente de un niño que genera pensamientos, que ata cabos, que saca conclusiones, que trata de ver más allá de los hechos, aunque por su ingenuidad o su ignorancia no logre sacar las conclusiones perfectas, adecuadas.

BRUNO piensa, piensa permanentemente, emite juicio sobre su padre, su madre, su hermana, sus abuelos, sus dos casas, la extraña granja que hay detrás de su nueva casa, su amigo con pijama a rayas, el extraño médico con traje a rayas que ha dejado de ser médico para servir en la casa, los soldados, todo lo que extraño que sucede.

BRUNO es una máquina de pensar, de un pensamiento inquisidor, crítico, que busca y busca. De la misma manera que sueña ser en el futuro explorador de extraños países y continentes, es un explorador del territorio del pensamiento. Todo lo interroga, noto lo maravilla, todo lo saca de su lugar para crearle necesidad de investigar.

La película cuenta la historia, suprime algunas partes y agrega otras, pero sobre todo, le pone una mirada objetiva que registra las acciones de BRUNO, no el pensamiento de BRUNO y allí está la diferencia

Puede ayudar para darle contexto, imágenes, referencias al libro es un excelente instrumento para disparar la capacidad de pensar en todos los seres humanos, especialmente en esos momentos de la vida en que todos los mundos pueden ser descubierto, por una mirada ingenua genera la capacidad de maravillarnos (e interrogarnos) sobre todo lo que nos rodea, sobre el mundo que inauguramos.

Luego, con el paso del tiempo y el acostumbramiento necesario, casi nada nos sobresalta… y se neutraliza la capacidad de pensar, que tanto necesitamos

La historia es simple, aleccionadora porque refleja ese ámbito de ignorancia que pudieron sufrir los que asistieron impávidos a las acciones mas crueles: La película transcurre en 1942. Bruno es un niño de ocho años, hijo de un oficial nazi. Cuando su padre es ascendido, la familia debe abandonar su casa en Berlín y se instala en una región aislada, donde Bruno no tiene con quien jugar. Al llegar, la madre le advierte al pequeño que, bajo ninguna circunstancia, debe ir más allá del jardín de su nuevo hogar.Aburrido y atraído por la curiosidad, un día Bruno decide violar la advertencia de su madre y se dirige hacia lo que cree que es una granja, que se encuentra ubicada junto a su casa. Detrás de una alambrada, Bruno conoce a Shmuel, un chico de su misma edad que viste una especie de pijama de rayas. Poco a poco entablan una amistad, con la alambrada de por medio, mientras Bruno desconoce la realidad que sufre Shmuel y los adultos crean que ambos niños deberían ser enemigos.

ALGUNOS FRAGMENTO DE LA NOVELA ORIGINAL

El INICIO

Una tarde, Bruno llegó de la escuela y se llevó una sorpresa al ver que María, la criada de la familia —que siempre andaba cabizbaja y no solía levantar la vista de la alfombra—, estaba en su dormitorio sacando todas sus cosas del armario y metiéndolas en cuatro grandes cajas de madera; incluso las pertenencias que él había escondido en el fondo del mueble, que eran

suyas y de nadie más.

— ¿Qué haces? —le preguntó con toda la educación de que fue capaz, pues, aunque no le hizo ninguna gracia encontrarla revolviendo sus cosas, su madre siempre le recordaba que tenía que tratarla con respeto y no limitarse a imitar el modo en que Padre se dirigía a la criada—. No toques eso.

María sacudió la cabeza y señaló la escalera, detrás de Bruno, donde acababa de aparecer la madre del niño. Era una mujer alta y de largo cabello pelirrojo, recogido en la nuca con una especie de redecilla.

Se retorcía las manos, nerviosa, como si hubiera algo que le habría gustado no tener que decir o algo que le habría gustado no tener que creer.

—Madre —dijo Bruno—, ¿qué pasa? ¿Por qué María está revolviendo mis cosas?

—Está haciendo las maletas.

—¿Haciendo las maletas? —repitió él, y repasó a toda prisa los días anteriores, considerando si se había portado especialmente mal o si había pronunciado aquellas palabras que tenía prohibido pronunciar, y si por eso lo castigarían mandándolo a algún sitio. Pero no encontró nada. Es más, en los últimos días se había portado de forma perfectamente correcta y no recordaba haber causado ningún problema—.

¿Por qué? —preguntó entonces—. ¿Qué he hecho?

Pero Madre ya había subido a su dormitorio, donde Lars, el mayordomo, estaba recogiendo sus cosas. La mujer echó un vistazo, suspiró y alzó las manos con gesto de frustración antes de volver hacia la escalera. En ese momento Bruno subía, porque no pensaba olvidar el asunto sin haber recibido una explicación.

—Madre —insistió—, ¿qué pasa? ¿Vamos a mudarnos?

—Ven conmigo —dijo ella, señalando el gran comedor, donde la semana anterior había cenado el Furias—.

Hablaremos abajo. Bruno se volvió y bajó la escalera a toda prisa, adelantando a su madre, de modo que ya la esperaba en el comedor cuando ella llegó. La observó un momento en silencio y pensó que aquella mañana se había aplicado mal el maquillaje, porque tenía los bordes de los párpados más rojos de lo habitual, igual que se le ponían a él cuando se portaba mal, se metía en un aprieto y acababa llorando.

—Mira, hijo, no tienes que preocuparte —dijo ella, acomodándose en la silla donde se había sentado la acompañante del Furias, una rubia hermosísima, y desde donde ésta se había despedido de Bruno con la mano cuando Padre cerró las puertas—. Ya verás, de hecho vas a vivir una gran aventura.

—¿Qué aventura? ¿Vais a mandarme a algún sitio?

—No, no te vas sólo tú —repuso ella, y por un instante pareció que quería sonreír—. Nos vamos todos. Tú, Grétel, tu padre y yo. Los cuatro. Bruno arrugó la nariz. No le importaba demasiado que enviaran a Grétel a algún sitio, porque ella era tonta de remate y no hacía más que fastidiarlo, pero le pareció un poco injusto que todos tuvieran que irse con ella.

EL ENCUENTRO

Pero mientras lo pensaba, sus piernas, que no paraban de moverse, lo iban acercando más y más a aquel punto, que entretanto se había convertido en una manchita y empezaba a dar muestras de convertirse en un borrón. Y poco después el borrón se convirtió en una figura. Y entonces, a medida que Bruno se acercaba más, vio que aquella cosa no era ni un punto ni una manchita ni un borrón ni una figura, sino una persona. Y que aquella persona era un niño.

Bruno había leído suficientes libros de aventuras para saber que uno nunca podía estar seguro de qué iba a encontrar. La mayoría de las veces los exploradores tropezaban con algo interesante que sencillamente estaba allí, sin molestar a nadie, esperando a que lo descubrieran (por ejemplo, América). Otras veces descubrían algo que seguramente era mejor dejar en paz (como un ratón muerto en el fondo de un armario). El niño pertenecía a la primera categoría. Estabaallí sentado, sin molestar a nadie, esperando a que lo descubrieran.

Bruno aminoró el paso cuando vio al niño que antes era una figura que antes era un borrón que antes

era una manchita que antes era un punto. Aunque los separaba una alambrada, él sabía que debía tener mucho cuidado con los desconocidos y que siempre era mejor abordarlos con cautela. Así que siguió andando; poco después se encontraban uno frente al otro.

EL FINAL

—Bueno, basta —le dijo a Samuél—. Aquí me voy a resfriar. Tengo que irme a casa. Pero apenas lo dijo, sus pies subieron unos escalones y, sin detenerse, comprobó que ya no se mojaba porque estaban todos amontonados en un recinto largo y sorprendentemente cálido. Debía de estar muy bien construido porque allí no entraba ni una sola gota de lluvia. De hecho, parecía completamente hermético.

—Bueno, menos mal —comentó, alegrándose de haberse librado de la tormenta aunque sólo fuera por unos minutos—. Supongo que esperaremos aquí hasta que amaine y que luego podré marcharme a

casa. Samuél se pegó cuanto pudo a Bruno y lo miró con cara de miedo.

—Lamento que no hayamos encontrado a tu padre —dijo Bruno.

—No pasa nada.

—Y lamento que no hayamos podido jugar, pero lo haremos cuando vayas a visitarme. En Berlín te presentaré a... ¿cómo se llamaban? —se preguntó, y sintió frustración porque se suponía que eran sus tres mejores amigos para toda la vida, pero ya se habían borrado de su memoria. No recordaba ni sus nombres ni sus caras—. En realidad —dijo mirando a Samuél—, no importa que me acuerde o no. Ellos ya no son mis mejores amigos.

Miró hacia abajo e hizo algo poco propio de él: le tomó una diminuta mano y se la apretó con fuerza.

—Tú eres mi mejor amigo —dijo—. Mi mejor amigo para toda la vida.

Es posible que Samuél abriera la boca para contestar, pero Bruno nunca escuchó lo que dijo porque en aquel momento se oyó una fuerte exclamación de asombro de todas las personas del pijama de rayas que habían entrado allí, y al mismo tiempo la puerta se cerró con un resonante sonido metálico.

Bruno arqueó una ceja; no entendía qué pasaba, pero dedujo que tenía que ver con protegerlos de la lluvia para que la gente no se resfriara. Y entonces la larga habitación quedó a oscuras.

Pese al caos que se produjo, de algún modo Bruno logró seguir sujetando la mano de Samuél; no la habría soltado por nada del mundo.

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Después de aquello, nada volvió a saberse de Bruno. Varios días más tarde, después de que los soldados

hubieran registrado exhaustivamente los alrededores y recorrido los pueblos cercanos con fotografías del niño, uno de ellos encontró el montón de ropa y las botas que Bruno había dejado junto a la alambrada. No tocó nada y corrió en busca del comandante. Este examinó el lugar y miró a derecha e izquierda, tal como había hecho Bruno, pero no logró explicarse qué le había pasado a su hijo. Era como si hubiera desaparecido de la faz de la tierra dejando sólo su ropa.

Madre no regresó a Berlín tan deprisa como había pensado. Se quedó en Áusvich varios meses, esperando noticias de Bruno, hasta que un día, de repente, pensó que quizá su hijo había vuelto a casa solo. Entonces regresó inmediatamente a su antiguo hogar, con la vaga esperanza de encontrarlo sentado en el escalón de la puerta, esperándola.

No estaba allí, por supuesto. Grétel también regresó a Berlín, y pasaba mucho rato a solas en su habitación, llorando, pero no porque había tirado todas sus muñecas y dejado todos sus mapas en Áusvich, sino porque echaba mucho de menos a Bruno.

Padre se quedó en Áusvich un año más y acabó ganándose la antipatía de los otros soldados, a quienes trataba sin piedad. Todas las noches se acostaba pensando en Bruno y todas las mañanas se despertaba

pensando en Bruno. Un día elaboró una teoría acerca de lo que había podido ocurrir y volvió al tramo de alambrada donde un año atrás habían encontrado la ropa de su hijo.

Aquel lugar no tenía nada especial ni diferente, pero Padre exploró un poco y descubrió que la base de la alambrada no estaba bien sujeta al suelo, como en los otros sitios, y que al levantarla dejaba un hueco lo bastante grande para que una persona muy pequeña, quizá un niño, se colara por debajo. Entonces miró a lo lejos y poco a poco fue atando cabos, y notó que las piernas empezaban a fallarle, como si ya no pudieran sostener su cuerpo. Acabó sentándose en el suelo y adoptando casi la misma postura que Bruno había adoptado todas las tardes durante un año, aunque sin cruzar las piernas debajo del cuerpo.

Unos meses más tarde, llegaron otros soldados a Áusvich y ordenaron a Padre que los acompañara, y él fue sin protestar y se alegró de hacerlo porque ya no le importaba lo que le hicieran.

Y así termina la historia de Bruno y su familia. Todo esto, por supuesto, pasó hace mucho, mucho

tiempo, y nunca podría volver a pasar nada parecido. Hoy en día, no.

martes, julio 07, 2009

154. OBEDIENCIA DEBIDA + ACTOS COMPELIDOS


OBEDIENCIA DEBIDA

Aún hoy, el fenómeno de la obediencia extrema a la autoridad en épocas como la del Tercer Reich no se ha terminado de comprender desde un punto de vista científico. Existe una serie de experimentos en el campo de la psicología social, sin embargo, que han examinado el comportamiento de individuos en una situación colectiva y que ha arrojado resultados preocupantes. Uno de los experimentos más famosos se llevó a cabo en 1971, en la prisión de Stanford, que estudió el comportamiento humano en situaciones de encierro. El Experimento Milgram realizado en 1962 por el psicólogo Stanley Milgram estudió la voluntad de gente normal de seguir las instrucciones de figures autoritarias aun en contra de su propia conciencia y principios. Philip Zimbardo, el responsable del experimento de la prisión de Stanford, ha encontrado elementos idénticos entre sus hallazgos y las torturas que recibieron los presos iraquíes en Abu Ghraib.

Los aspectos legales y filosóficos de la obediencia son de enorme importancia, pero dicen muy poco sobre cómo la mayoría de la gente se comporta en situaciones concretas. Monté un simple experimento en la Universidad de Yale para probar cuánto dolor infligiría un ciudadano corriente a otra persona simplemente porque se lo pedían para un experimento científico. La férrea autoridad se impuso a los fuertes imperativos morales de los sujetos (participantes) de lastimar a otros y, con los gritos de las víctimas sonando en los oídos de los sujetos (participantes), la autoridad subyugaba con mayor frecuencia. La extrema buena voluntad de los adultos de aceptar casi cualquier requerimiento ordenado por la autoridad constituye el principal descubrimiento del estudio

STANLEY MILGRAM. THE PERILS OF OBEDIENCE (LOS PELIGROS DE LA OBEDIENCIA. 1974)

ESCUELA Y OBEDIENCIA DEBIDA

¿El éxito del experimento depende de la popularidad y aceptación del profesor? “Desde luego ayuda tener una personalidad carismática. Alguien que realmente sea un líder, con capacidades reales de liderazgo, que pueda persuadir a la gente, a quien los alumnos admiren. Creo que el sistema fascista es tan pernicioso psicológicamente que fácilmente puede reaparecer en cualquier otro sitio y momento. Le das a gente que antes no tenía voz una parcela de responsabilidad. Formas una comunidad. Eliminas las diferencias individuales, dándole a todos la oportunidad de distinguirse. Creo que eso es algo que puede funcionar en cualquier lugar. Especialmente en algo como el sistema escolar, y eso lo sabe cualquiera que haya ido al instituto: están los chicos populares, los líderes sociales, los que están arriba y luego un montón de gente que son más o menos tímidos y en quienes no te fijas. Estoy seguro de que si de repente le das la vuelta a un sistema como ese, ocurriría de nuevo.

Nuestra sociedad se define por el individualismo. ¿Es la necesidad de sobresalir de la multitud lo que hace que un experimento como La Ola sea posible? Cuando era joven, siempre deseaba tener algo con lo que identificarme. Envidiaba a mis padres por haber tenido el movimiento estudiantil de los 60, en el que todos tenían unas metas comunes, intentando cambiar el mundo y todo eso. Crecí en las décadas de los 80 y los 90, cuando ya había miles de movimientos políticos pero sin dirección real. Nada que te excitara realmente. Eso es algo que echaba de menos de veras. Creo que los chicos de hoy se sienten de la misma manera. No podemos definirnos solamente a través de la ropa y la música, creo. Pienso que la gente tiene una necesidad mayor de sustancia, una necesidad que crece más fuerte. La tendencia hacia el individualismo y la atomización completa de la sociedad en grupos muy reducidos no puede seguir indefinidamente. En algún momento se producirá un gran vacío. Ahí es donde reside el peligro de que otro régimen totalitario intente llenar ese vacío.”

DENNIS GANSEL, DIRECTOR DE LA OLA

EXPERIMENTOS SIMILARES: EXPERIMENTO DE STANFORD

Los participantes fueron reclutados por medio de anuncios y una oferta de una paga de 15 dólares por participar en la “simulación de una prisión”. De los que respondieron, seleccionaron a los 24 más saludables y estables psicológicamente. Los participantes eran estudiantes universitarios y predominaba la raza blanca.

El grupo de 24 jóvenes fue dividido aleatoriamente en dos mitades: los “prisioneros” y los “guardias”. Este papel se les asignó mediante el lanzamiento de una moneda y no había diferencias objetivas de estatura o complexión entre los dos grupos. Zimbardo (psicólogo encargado del experimento) estableció varias condiciones específicas que esperaba que provocaran la desorientación y la despersonalización de los individuos.

Los guardias recibieron porras y uniformes de inspiración militar, que ellos mismos habían escogido. También se les proporcionaron gafas para impedir el contacto visual.

Los prisioneros debían vestir sólo batas de (sin ropa interior) y sandalias con tacones de goma, escogidos para contribuir a su incomodidad y provocar la desorientación. Se les designaría por números en lugar de por sus nombres. Estos números estaban cosidos a sus uniformes. Además debían llevar medias de nylon en la cabeza para simular que tenían las cabezas rapadas, a semejanza de los reclutas en entrenamiento para que recordaran continuamente su encarcelación.

El experimento se descontroló rápidamente. Los prisioneros sufrieron—y aceptaron— un tratamiento humillante a manos de los guardias, y muchos mostraban graves trastornos emocionales. El segundo día se desató un motín. Los guardias se prestaron como voluntarios para hacer horas extras y disolver la revuelta, atacando a los prisioneros con extintores sin la supervisión directa del equipo investigador. Se abandonaron rápidamente la higiene y la hospitalidad y se obligó a algunos prisioneros a limpiar retretes con sus manos desnudas y a la práctica de actos homosexuales para incrementar su humillación. Se decidió terminar el experimento prematuramente cuando Christina Maslach (una estudiante) objetó que la "prisión" mostraba unas pésimas condiciones tras ser introducida para realizar entrevistas. Tras apenas seis días, ocho antes de lo previsto, el experimento fue cancelado.

Entre las novelas y películas inspiradas en la historia real de este experimento podemos destacar Black Box del autor alemán Mario Giordano o un documental realizado por la BBC titulado The Experiment



EXPERIMENTO DE MILGRAM

El experimento de Milgram fue una serie de experimentos de psicología social llevados a cabo por Stanley Milgram, psicólogo en la Universidad de Yale. El fin de la prueba era medir la buena voluntad de un participante a obedecer las órdenes de una autoridad aun cuando éstas puedan entrar en conflicto con su conciencia personal. A través de anuncios en un periódico de New Haven se reclamaban voluntarios para participar en un ensayo relativo al "estudio de la memoria y el aprendizaje" en Yale, por lo que se les pagaba cuatro dólares más dietas. A los voluntarios que se presentaron se les ocultó la realidad de la investigación. Los participantes eran personas de entre 20 y 50 años de edad y con todo tipo de educación. El experimento requiere tres personas: El experimentador (el investigador de la universidad), el "maestro" (el voluntario que leyó el anuncio en el periódico) y el "alumno" (un cómplice del experimentador que se hace pasar por participante en el experimento). El experimentador le explica al participante que tiene que hacer de maestro, y tiene que castigar con descargas eléctricas al alumno cada vez que falle una pregunta.

Separado por un módulo de vidrio del "maestro", el "alumno" se sienta en una especie de silla eléctrica y se le ata para "impedir un movimiento excesivo". Se le colocan unos electrodos en su cuerpo con crema "para evitar quemaduras" y se señala que las descargas pueden llegar a ser extremadamente dolorosas pero que no provocarán daños irreversibles. Todo esto lo observa el participante. Se comienza dando tanto al "maestro" como al "alumno" una descarga real de 45 voltios con el fin de que el "maestro" compruebe el dolor del castigo y la sensación desagradable que recibirá su "alumno". Seguidamente el investigador, sentado en el mismo módulo en el que se encuentra el "maestro", proporciona al "maestro" una lista con pares de palabras que ha de enseñar al "alumno". El "maestro" comienza leyendo la lista a éste y tras finalizar le leerá únicamente la primera mitad de los pares de palabras dando al "alumno" cuatro posibles respuestas para cada una de ellas. Éste indicará cuál de estas palabras corresponde con su par leída presionando un botón (del 1 al 4 en función de cuál cree que es la correcta). Si la respuesta es errónea, el "alumno" recibirá del "maestro" una primera descarga de 15 voltios que irá aumentando en intensidad hasta los 30 niveles de descarga existentes, es decir, 450 voltios. Si es correcta, se pasará a la palabra siguiente. En realidad, estas descargas no existen ya que todo es una simulación del alumno con el fin de comprobar a donde llega el ser humano. Por lo general, cuando los "maestros" alcanzaban los 75 voltios, se ponían nerviosos ante las quejas de dolor de sus "alumnos" y deseaban parar el experimento, pero la férrea autoridad del investigador les hacía continuar. Al llegar a los 135 voltios, muchos de los "maestros" se detenían y se preguntaban el propósito del experimento. Cierto número continuaba asegurando que ellos no se hacían responsables de las posibles consecuencias. Algunos participantes incluso comenzaban a reír nerviosos al oír los gritos de dolor provenientes de su "alumno".

El objetivo de este experimento, es observar como es el comportamiento humano ante una autoridad a pesar de estar haciendo daño (aunque esto fuera simulado, el profesor pensaba que era real) a otro ser humano. El experimento está muy bien reproducido en la película de Henri Verneuil titulada "I... como Icaro".

miércoles, junio 10, 2009

153. FILOSOFIA CONTEMPORANEA


DESPUES DE HEGEL IZQUIERDA Y DERECHA KARL MARX-ENGELS Utopias socialistas del siglo XIX Filosofias críticas. Escuela de Fracfort., Althousser, Luckacs, Gramsci Adorno, Horkheimer. Neomarxismo. Marcusse. Fromm. Habermas. Croce – Gentile – Neoidealismo norteamericano. HOMBRE Y EXISTENCIA SOREN KIERKEGAARD Filosofia de la existencia y existencialismo. Heidegger. Jaspers. Sartre, Merleau Ponty, Marcel Filosofia de la vida. Levinas. Bubber. POSITIVISMO COMTE – STUART MILL – SPENCER Positismo lógico. Empirismo. Filosofía del lenguaje. B. Russel. Wittgenstein – Círculo de Viena – Carnap. Popper. Ayer NEOKANTIANOS MARBURGO - BADEN Cassirer - Rickert Windeband - Dilthey FENOMENOLOGIA Husserl Hartmann – Scheler FILOSOFIA DE LA VIDA SCHOPENHAUER Bergson Mounier - Unamuno – Ortega y Gasset ESTRUCTURALISMO HERMENEUTICA Foucault Levi Straus, Gadamer, Ricoeur Derridas, Deleuze POSTMODERNIDAD Lyotard Vattimo, Braudillard, Lipovesky. CORRIENTES EPISTEMOLOGICAS Bachelard Kuhn, Lakatos, Feyerabend, Popper DISENSOS Y ALTERNATIVAS MORIN Castoriadis Cioran PENSAMIENTO LATINOAMERICANO ARGENTINA AMERICA Generación del 37. Pensamiento del 80. Corrientes del siglo XX. Francisco Romero. Filosofías críticas. Filosofia de la liberación. Postmodernidad FILOSOFIA Y PENSAMIENTO DE LA MUJER
Agnes Heller – Hannah Arendt Stein – SIMONE DE BEAUVOIR

152. REVOLUCION


“Vinimos a la ciudad a buscar a la patria. La patria que nos había olvidado en el último rincón del país, el rincón más solitario, el más pobre, el más sucio, el peor. Venimos a preguntarle a la patria, a nuestra patria, por qué. Por qué nos dejó ahí olvidados tantos y tantos años, por qué nos dejó ahí con tantas muertes.

Vinimos a la ciudad y encontramos esta bandera. Nuestra bandera. No encontramos dinero, no encontramos riquezas, no encontramos a nadie que nos escuchara, otra vez. Encontramos la ciudad vacía, y sólo encontramos esta bandera.

Bajo esta bandera vive y muere una parte del país cuya existencia era ignorada y despreciada por los poderosos.

Muertes y muertes iban sumando bajo el cielo de esta bandera.

No nos dejen solos. Con ustedes, todos somos. Sin ustedes, somos otra vez ese rincón sucio y olvidado de la patria.

Nosotros hemos venido con la esperanza de una paz con justicia, con dignidad, democracia y libertad. La patria que queremos todos tiene que nacer otra vez. De nuestros despojos, de nuestros cuerpos rotos, de nuestra esperanza tendrá que levantarse otra vez esta bandera.

No entendemos por qué se preocupan tanto por nuestros rostros, si antes no existían para ustedes. Pero si quieren saber qué rostro hay debajo del pasamontaña, es sencillo. Tomen un espejo y véanlo.”

Comandante MARCOS

151. COMTE + VISION DEL MUNDO


• La filosofía no está para contemplar el mundo, para explicarlo metafísicamente o para transformarlo en un instrumento religioso de purificación y de paso: el mundo está destinado al estudio científico, al análisis y al conocimiento... porque cuanto más puede el hombre conocer el mundo, mas lo puede dominar.

• El pensamiento antiguo se dedicó a contemplar el mundo, el pensamiento medieval encontró en el mundo la presencia de un Dios creador y salvador, el pensamiento moderno intentó interpretar el mundo desde el punto de vista metafísico y con modelos matemáticos a priori, solamente el pensamiento contemporáneo (y positivo) ha arribado al verdadero conocimiento del mundo.

• El conocimiento del mundo depende de la capacidad que tiene el hombre de elegir el método y la ciencia para acceder a él. El error de la filosofía y del pensamiento del pasado es haber confiado demasiado en los mensajes religiosos y en las formulaciones metafísicas, en lugar de crear el instrumento de la ciencia y atenerse a sus leyes.

• Conocer el mundo significa descubrir y formular sus leyes... y significa poder y dominio: el hombre está en el mundo para operar sobre él, para transformarlo a su medida, para construir el mundo humano. El hombre es hombre en la medida en que transforma – a través de la ciencia – al mundo en un mundo para el hombre.

• El mundo es el ámbito del hombre en sociedad. Mas allá del individuo, el espíritu positivo quiere salvar a la sociedad, el encuentro de los hombres que forman un cuerpo común. En este sentido la sociología (la ciencia suprema) en la ciencia guía de las demás ciencias.

• Orden y progreso: el secreto del dominio de la realidad, del espíritu positivo y de la conquista del mundo es el orden científico... y la confianza en el progreso indefinido del conocimiento y del esfuerzo humano. Los pueblos de finales de siglo, bajo las influencias del espíritu positivo, entendieron que solamente con este criterio podían modernizar y civilizar el ámbito natural (territorio) y el ámbito social (moralización de la población). A las fuentes de crecimiento natural se le sumaba el esfuerzo de una revolución industrial que avanzaba sin pausa sobre los recursos naturales (que se consideraban ilimitados) y el convencimiento de que la sociedad debía encontrar los medios para transformarse en un instrumento de civilización, orden y progreso. El positivismo fue el pensamiento (ideología) que acompañó los procesos de organización de los estados modernos.

• Definitivamente el espíritu positivo se instala en el pensamiento, y Dios, la religión y las ideas fundamentales de la filosofía son eliminadas como instrumentos para ver, conocer e interpretar la realidad. Los ideales del siglo de las luces se transforman en una fuerza operativa y efectiva: finalmente el hombre ejerce el rol de re rey de la creación, un rey que está dispuesto a gobernar ejerciendo plenamente el poder.

150. COMTE Y ROUSSEAU


COMTE

ROSSEAU

01

Es el representante del positivismo y de la afirmación de las ciencias positivas en el siglo XIX.

Es quien acompaña el nacimiento del romanticismo y acentúa las fuerzas del sentimiento en el siglo XVIII

02

Tiene una gran confianza en la sociedad y a la presencia del hombre en el seno de la misma. Defiende a la sociología como la ciencia suprema.

Desconfía de la sociedad y supone que es formadora de hábitos perniciosos para el desarrollo de los individuos. Defiende la teoría del hombre natural.

03

Considera la religión como el estadio más bajo (primero e inferior) de la humanidad.

Aunque – como hombre de la ilustración - desconfía de las instituciones religiosas defiende a Dios y lo religioso (deísmo)

04

Cree que la civilización depende del orden social y del progreso de las ciencias positivas de los ciudadanos. La sociedad industrial, capitaneada por científicos y sabios expertos asegura el orden social.

Afirma que el estado natural es el que permite que los hombres exhiban auténticas virtudes y cualidades. Desconfía de la civilización, las ciencias y el progreso.

05

El ordenamiento social es el resultado del estudio de una ciencia positiva: la sociología (o la física social). Los problemas sociales y morales han de ser analizados desde una perspectiva científica positiva.

El ordenamiento social es el resultado de un contrato (explícito o implícito) en el que los miembros de la sociedad negocian sus derechos y su libertad para ganar en seguridad y ordenamiento social.-

06

Las leyes positivas gobiernan no sólo la naturaleza, sino nuestra propia historia social, entendida como la sucesión y el progreso de determinados momentos históricos llamados estados sociales.

El dinamismo natural de la sociedad permite el desarrollo de las comunidades en formas crecientes de organización. No hay un orden racional establecido, sino una fuerza natural.-

07

Combate con la ciencia positiva la anarquía (negadora del orden) y la reacción (negadora del progreso). La civilización debe oponerse a la barbarie.

La verdadera razón no es la razón metafísica sino la razón positiva (ciencias)

Combate a la ciencia y a la razón como instrumentos de la sociedad y del progreso que aplasta al ser humano natural y crea hábitos que lo pervierten y lo desnaturalizan.

La verdadera razón es la razón natural.

08

Defiende la ley de los tres estadios como la evolución obligada de la humanidad y de los individuos (religioso, metafísico, positivo = niñez, adolescencia, adultez)

Explica la evolución natural de la desigualdad entre los hombres, considerando que no se trata de una situación originaria, sino fruto de las perversiones de la misma sociedad.

09

La educación es necesariamente civilizatoria¸ debe imponer orden y asegurar el progreso de los individuos y de los pueblos.

La mejor educación es aquella que en lugar de imponer conocimientos y prescripciones al individuo lo respeta en su naturaleza humana y en sus caracteres individuales.

10

Pretende ofrecer una respuesta segura y positiva a las necesidades sociales de los países que organizan su vida social en el desarrollo de las democracias del siglo XIX.

Pretende romper con las imposiciones racionalistas del siglo anterior e imponer ideas revolucionarias creando nuevas organizaciones sociales (revolución francesa).

11

Fue el ideólogo de los estados modernos y de su organización social, política y económica. Y fue el inspirador de los sistemas educativos como instrumentos políticos.

Fue el ideólogo del romanticismo y de las fuerzas revolucionarias de Europa (revoluciones y luchas por la unidad) y en América (libertad de los países)

149. LA MUERTE QUE SE ASUME


Mi padre no fue un gran hombre, pero supo despedirse antes de partir. El domingo a las cinco de la mañana me desperté y no pude volver a dormir por un largo rato. Era una hora silenciosa y quieta. De marea en baja Entonces supe que, en la sala de terapia intensiva del hospital, él estaba muriendo. Que me despertaba suavemente, como cuando en las mañanas frías del colegio se acercaba a mi cama, me tocaba suavemente el hombro y me decía, en un susurro, ``Pichu...arriba´´. Y que esta vez lo hacía para despedirse.

En mi cama, en la oscuridad, no luché contra el insomnio, simplemente me despedí de él, le deseé buen viaje, le agradecí lo que tenía que agradecerle y le hice saber que, por mi parte, no había cuentas pendientes entre nosotros. Ninguna. Me dormí nuevamente a las siete y el teléfono sonó a las ocho para pedirnos que fuéramos con urgencia al hospital. Entonces le dije a Marilen: ``Mi Viejo murió hoy a las cinco y media, es eso lo que nos van a informar´´. Un par de horas después, nos entregaron un certificado de defunción que decía: ``hora del fallecimiento: 5:30´´.

Mi padre no fue un gran hombre, pero enfrentó a la muerte entero y vivo. Peleó con sabiduría, conocedor de que la batalla sería posible mientras hubiera equivalencia. Cuando sintió que ya estaba, que había hecho lo suyo, que las reglas de juego habían dejado de ser parejas, dijo basta. No lo dijo como un derrotado. Había comido una porción de las grandes (como a él le gustaban) de la vida; su último año y medio había sido de placer, de reivindicación y de buena vida. Entonces decidió que estaba a punto y murió. En su muerte, fue un modelo. Y no es poca cosa. Mi padre no fue un gran hombre. Pero murió como un señor.

Sin degradarse sin deterioro, sin corromperse, como una persona íntegra y consciente. No huyo, no tuvo miedo, llego vivo a su muerte. Y cuando lo vimos, antes de ocupar su cajón, su rostro era plácido, pacífico, como quienJustificar a ambos ladossueña sueños íntimos y felices o como quien observa deslumbrado algo que lo hará feliz pero de lo que no quiere hablar. Era, en ese momento y en ese lugar, en la morgue del hospital, nada menos, un viejo hermoso y sereno. Así nos despidió Soltándose, soltándonos.

SERGIO SINAY (2008) SER PADRE ES COSA DE HOMBRES

lunes, junio 08, 2009

148. INVOLUCION DE LA HUMANIDAD


Digna de un archivo negro del sadismo, una cascada de nuevas imágenes de torturas, que incluyen vejaciones sexuales en cárceles de Irak y Afganistán, amenaza con enviar a decenas de altos jefes militares a la corte marcial y con procesar al ex presidente George Bush y a su vice, Dick Cheney, desde 2002 el adalid del "set alternativo de procedimientos" para el interrogatorio de terroristas, de uso sistemático en la contrainteligencia desde el ataque del 9/11 hasta 2006. Si bien Barack Obama había prometido a la Unión Americana de Libertades Civiles, ACLU, que difundiría el material, esta semana el presidente decidió no hacerlo público argumentando que motivaría represalias contra las tropas todavía estacionadas en Irak. Desde hace años diversas ONGs reclaman al gobierno que abra la información sobre el uso de tormentos en los llamados "sitios negros" del sistema carcelario de ultramar. Es en estos meses, a partir de un informe de la Cruz Roja de febrero de 2007, que se conocen detalles sobre esos centros de detención extraterritorial que los EE.UU. mantienen en Irak, Afganistán, Guantánamo, Tailandia, Polonia, Rumania y Marruecos.

Más allá de sus consecuencias judiciales, las nuevas pruebas de vejaciones sacuden la conciencia y hacen pensar en un giro significativo, un antes y un después de Abu Ghraib, pero no porque incorporen métodos innovadores en el infame campo de la tortura. El umbral en cuestión es de otra naturaleza. Al repasar las fotos ya conocidas, se tiene la impresión de que distintos tabúes culturales han sido franqueados. Primero, ponen en evidencia hasta qué punto la industria audiovisual presta sus fórmulas y prácticas a la dominación del enemigo (me refiero al advenimiento de la fotografía electrónica sin soporte de papel, me refiero al lenguaje de la pornografía, a las diferencias culturales en términos de derechos civiles, que para un prisionero musulmán agravan el sadismo cuando lo ejerce una mujer, se trata incluso de un umbral en la historia del feminismo).


Muchas de las nuevas fotos, inaccesibles para las agencias pero que la semana pasada divulgó un canal de TV australiano, se agregan al expediente de doce CDs con cerca de 2.000 fotos privadas, tomadas entre octubre y diciembre de 2003 en la cárcel de Abu Ghraib, en Irak. Se trata de un verdadero estudio fotográfico sobre el sumergido mundo de la tortura física y moral de enemigos. Trascendió que el nuevo archivo contiene tomas de un soldado norteamericano en el intento de violar a una prisionera, obligada a mostrar sus pechos. Hasta ahora no se habían visto prisioneras entre los trofeos fotográficos de Abu Ghraib, aunque es sabido que en sus meses de mayor hacinamiento, cuando la colonia albergó a miles de presos, muchos de ellos no registrados ("unlogged", chupados en nuestra jerga), se contaban mujeres y hasta menores. De acuerdo con el informe del general Antonio Tabuga para una comisión especial sobre maltrato en las cárceles de Irak, de 2004, a menudo los menores eran capturados como rehenes. En otras fotos se ve a un traductor violando a un prisionero, y otras incluyen ataques sexuales con un tubo fluorescente, alambre y un horquilla de jardín. Otra vez ha sido Tabuga quien reveló esta semana el contenido del nuevo expediente. Retirado desde 2007, el general se limitó a decir que "muestran torturas, abuso, violaciones e indecencias de todo tipo imaginable" e insistió en que sólo servirán a los fines judiciales: "La mera descripción de las imágenes es abominable, créanme."

147. EL CUERPO


EL CUERPO, NUESTRO CUERPO, MI CUERPO

• Aunque cuesta creerlo y aceptarlo, tenemos el cuerpo que merecemos. El cuerpo es el reflejo de la vida que vivimos o hemos vivido. También por eso los cuerpos no son iguales y en cada caso exhiben estructuras y manifestaciones distintas: la individuación no se produce sólo en el origen, en el punto de partida, sino que se va consolidando a lo largo de nuestras vidas.

• El re-encontrarnos con los otros - después de mucho tiempo - re-unirnos con quienes hemos perdido en los laberintos de la vida, implica volver a ver a quienes exhiben lo que son y lo que han sido, la historia que han vivido, en sus propios cuerpos. Y mostrarnos nosotros frente a ellos. Somos lo que fuimos, pero también somos lo que el tiempo ha dejado impreso en nosotros, en aquello que se expone a primera vista: nuestro cuerpo.

• Tenemos la cara, el rostro, la voz que nos merecemos: somos responsables de todo eso, una responsabilidad que puede ser directa o indirecta, pero de la que formamos parte. La forma de sonreír, de darle forma a las respuestas, de afrontar las miradas o las palabras son frutos de lo que hemos decidido.

• Somos también los rastros de los que han sido antes que nosotros, la herencia de nuestros antepasados: nuestros padres moran en nuestra forma de ser, de movernos, de comunicarnos. El tiempo nos asimila a nuestro pasado: aunque corremos hacia el futuro, avanzamos también hacia el pasado y nos recuperamos como una síntesis dialéctica de lo que fuimos (de donde venimos) y lo que decidimos ser (el por-venir)

• Somos el cuerpo que tenemos. No es un cuerpo al que hemos sido condenado, como un portador extraño: es el cuerpo que nos permite ser lo que somos. Nuestras manos, nuestros labios, nuestros ojos, nuestras piernas son lo que somos. Las manos tienen los rastros de nuestras acciones, las piernas los territorios que hemos recorrido, en la piel y en los músculos han quedado aprisionado lo que vivimos.

• El cuerpo no sólo nos deja ser, no sólo nos encierra: somos él. En nuestro cuerpo están los pliegues de nuestra historia. Y basta contemplar los cuerpos, su presencia, su impúdica desnudez, para que des-cubrirnos ante los ojos de los otros y ante nuestra mirada oblicua. El cuerpo no admite engaños. Somos nuestras operaciones, nuestras cicatrices, nuestras quemaduras, nuestros hematomas, nuestras quebraduras. Somos nuestras huellas digitales, nuestras arrugas, nuestros kilos de más o de menos. Somos los dolores que ya no desaparecerán, o los dolores que ya se han ido. Los sufrimientos que han dejado sus heridas, sus cicatrices, los rictus en el rostro, los tics que no podemos controlar, los movimientos involuntarios.

• Somos el cuerpo que toma la iniciativa, el cuerpo dócil que nos obedece, pero también somos el cuerpo que se nos resiste, que ya no nos responde, que dice basta. Somos el cuerpo cargado de deseos y el otro, el que está atiborrado de hastío. Somos el cuerpo activo que hace, habla, gesticula, corre, se divierte, goza. Somos el cuerpo lleno de vida y el que se aproxima peligrosamente la muerte.

• A veces nuestro cuerpo es un barco que ha soportado todos las travesías, afrontado todas las tormentas, vencido la furia del mar y el desgaste del viento o del sol… y que necesita una bahía generosa (Benedetti) en donde reponerse, reencontrarse, tomar fuerza, afianzarse. Cuerpo cansado que llega al final de la jornada con las últimas fuerzas y que asume el descanso como estas playas a las que llega el náufrago fatigado que ha logrado sobrevivir a todas las dificultades.

• Somos – a veces - el cuerpo que se deja hacer, que se entrega: al dentista, al dermatólogo, al kinesiólogo, al que rasura o arregla el cabello, especialmente al médico que revisa, hurga, palpa, hunde sus dedos, pasa sus manos, nos da órdenes, anota, aplica aparatos, escucha, busca señales, nos desnuda, nos ordena, nos pide obediencia, nos mide, nos pesa, critica nuestro estilo de vida, ordena los alimentos, los rituales, los movimientos; y también nos anestesia, abre nuestro cuerpo, extrae, compone, sutura, extirpa, cura. El cuerpo es el que revela su interior nouménico en una radiografía, en una ecografía, en una tomografía, en un centellograma, en una endoscopía.

• El cuerpo es el que – presuroso - nos restituye y nos factura la cuota de nuestros excesos y el que se nos revela y nos entrega una enfermedad que no buscamos, una patología que no sabíamos que teníamos, un final que se dispara sólo con algunos meses de anticipación. El cuerpo es la dureza de los músculos o la flaccidez del tejido adiposo, los nervios que se tensan y la entrega generosa del placer compartido. El cuerpo son sus olores primitivos y los baños y las cremas y los perfumes y los cuidados.

• El cuerpo es el que nos avisa que los años van transcurriendo y que la edad no pasa en vano: el oído ya no llega hasta el fondo del salón, la vista se acorta para ver de lejos y se aleja para ver de cerca, no resulta fácil subir las escaleras y respirar sin agitarnos, los controles médicos nos llenan de advertencia… y no importa que nuestro interior esté lleno de vida, cuando el interior dialoga con el cuerpo, éste le recuerda que no puede, que no debe, que no quiere. Hay una lucha entre los años que avanzan y un interior que resiste. Algo que expresa con mucha claridad PHILIPS ROTH en EL ANIMAL MORIBUNDO (Alfaguara. 2002): “Para quienes todavía no son viejos, ser viejo significa que ya has sido. Pero ser viejo también significa que, a pesar de haber sido, además de haber sido y aunque hayas sido en exceso, sigues siendo. Lo que has sido está muy vivo. Todavía eres, te obsesiona tanto el ser todavía y su plenitud como el ya haber sido, lo pretérito. Considera la vejez de este modo: que tu vida esté en juego es un hecho cotidiano. Uno no puede eludir el conocimiento de lo que le aguarda dentro de poco. El silencio que le rodeará para siempre. Por lo demás, todo es lo mismo. Por lo demás, uno es inmortal mientras vive”.

• El cuerpo – en suma – nos sobrevivirá por breve tiempo, con obscena mezquindad cuando nos hayamos ido y aparezca allí inmóvil, extraño, imperturbable para quienes vengan a despedir lo que fuimos, pero lo que ya no somos.

viernes, mayo 01, 2009

146. BABEL + ENTENDER UN MUNDO SIN CODIGOS


00. PELICULA BABEL = EL CONFLICTO DE LAS INTERPRETACIONES. Necesitamos aprender a ver el mundo en que vivimos, decidir desde dónde pensarlo e interpretarlo.

La película BABEL es realmente una bella película, una dolora versión del mundo en que vivimos, de la orfandad y la desprotección en la que nos movemos, de la in-comunicación que nos rodea. Es un canto a la construcción de historias y a un guión ocurrente que salta por sobre lo pre-visible y anticipable para enhebrar tres historias en tres geografías muy distintas (los inhóspitos paisajes de Marruecos, la superpoblada ciudad de Tokio, la frontera de EE.UU y México, en San diego) sin aparente conexión pero plenamente articuladas. Las tres historias que se unen a partir de juego de los primitivos niños marroquíes que juegan con el rifle y terminan hiriendo - sin saberlo - a una turista norteamericana... y que luego establece un puente hacia el mundo de los inmigrantes mexicanos (cuando sus dos hijos al cuidado de una ilegal terminan festejando un casamiento del otro lado de la frontera y sin poder regresar a casa) y a través del rifle se proyecta hacia un departamento japonés en donde está su dueño original que confiesa habérselo regalado a un lugareños en Marruecos. Las historias arrancan sin explicaciones previas y se cortan sin dar mas cuenta de lo que habrá de acontecer. Y a su vez cada una de ellas es una parte de una vida que tiene además mas historias: el casamiento, la adolescente sordomuda y aislada que vive con su padre porque su madre se ha suicidado, el conflicto del matrimonio que no puede elaborar el duelo del hijo muerto.
Y esa historia es el reflejo de lo que pasa, del mundo en que vivimos, de nuestra contemporaneidad, de lo que nos pasa: abandonados, lejanos, “des – cuidados” poco podemos hacer por nosotros y menos por los demás. Nadie ayuda a la mujer herida que siendo ciudadana del primer mundo está muriéndose sin remedio en una geografía ajena a todo progreso; nada se puede hacer por la adolescente que pretende conquistar con su cuerpo la comunicación que nadie le brinda; nadie entiende a la inmigrante ilegal que se sabe la madre real de los niños norteamericanos pero que es expulsada del país y regresada a México. No hay salvación, apenas algunos gestos para sobrevivir en un mundo sin fronteras que sin embargo las ha fortalecido a todas y nos ha sumergido en el desamparo. La Babel bíblica y original ha sustituido por la MEGABABEL de nuestros días, la ALDEA GLOBAL, que puede convertirse en demasiado inhóspita, demasiado ancha, demasiado ajena: la sobreabundancia de la comunicación no nos impide que sigamos personal y socialmente in-comunicados. Y esa orfandad demanda otra sociedad, otro cuerpo de ideas, otros pensamiento.


01. La filosofía de nuestros días se lee en todas las fuentes, para eso es necesario ejercitar el ojo experto y crítico para poder sumar a los textos canónicos y consagrados, los otros “textos”, no oficiales o no oficializados. La pregunta de hoy es: ¿dónde esta el pensamiento, en dónde está la filosofía? ¿Qué es filosofía - prolongación de la tradición de veintisiete siglos – en nuestros días? ¿Sobre qué textos está escrita? ¿Cómo actúa e influye en la constitución de las ideas que nos rodean?
02. Es cierto que hay un período previo en el que parece haber una continuidad con la filosofía moderna, aunque haya una brusca ruptura con sus temas y problemas… pero esos pasos definitorios de la filosofía del siglo XIX se prolongan de muchas maneras muy diversa en el siglo XX.
03. La filosofía contemporánea – a diferencia de las anteriores - no debería consumirse y repetirse, sino construirse. No se trata de repetir manuales, libros, fotocopias… sino de buscarlos, consultarlos y definir nuevos recorridos. Por eso la metodología de trabajo deberá ser distinta. Se trata de dar un salto, desde la dependencia heterónoma del profesor, a la autonomía del futuro profesor de filosofía, que construye su propio camino.
04. La filosofía debería ser un rompecabezas de muchas caras con las que cada uno arma su recorrido y su figura. Los muchos materiales deben servir para crear la propia mirada. Leer, hablar, proponer temas, preprarse.
05. El primer paso será “armar” nuestro programa, con el aporte de todos.

MARIO BENEDETTI: BABEL
La soledad es nuestra propiedad más privada viejo rito de fuegos malabares en ella nos movemos e inventamos paredes con espejos de los que siempre huimos la soledad es tiempo / veloz o detenido / reflexiones de noria / espirales de humo / con amores in vitro / desamores in pectore / y repaso metódico de la buena lujuria la soledad es noche con los ojos abiertos esbozo de futuro que escondió la memoria desazones de héroe encerrado en su pánico y un sentido de culpa / jubilado de olvido es la tibia conciencia de cómo deberían haber sido los cruces de la vida y la muerte y también el rescate de los breves chispazos nacidos del encuentro de la muerte y la vida la soledad se sabe sola en mundo de solos y se pregunta a veces por otras soledades no como via crucis entre ánimo y ánima más bien con interés entomológico todavía hace un tiempo / en rigor no hace tanto las soledades / solas / cada una en su hueco hablaban una sola deshilachada lengua que en los momentos claves les servía de puente o también una mano una señal un beso acercaban al solo la soledad contigua y una red solidaria de solos conectaba las geografías y las esperanzas en el amor y el tango los solos se abrazaban y como era de todos el idioma del mundo podían compartir la tristeza y el goce y hasta se convencían de que no estaban solos pero algo ha cambiado / está cambiando cada sólo estrenó su nueva cueva nuevo juego de llaves y candados y de paso el dialecto de uno solo ahora cuando bailan los solos y las solas ya no se enlazan / guardan su distancia en el amor se abrazan pero piensan en otro abrazo / el de sus soledades las soledades de babel ignoran qué soledades rozan su costado nunca sabrán de quién es el proyecto de la torre de espanto que construyen así / diseminados pero juntos cercanos pero ajenos / solos codo con codo cada uno en su burbuja / insolidarios envejecen mezquinos como islotes y aunque siga la torre cielo arriba en busca de ese pobre dios de siempre ellos se desmoronan sin saberlo soledades abajo / sueño abajo