miércoles, junio 10, 2009

153. FILOSOFIA CONTEMPORANEA


DESPUES DE HEGEL IZQUIERDA Y DERECHA KARL MARX-ENGELS Utopias socialistas del siglo XIX Filosofias críticas. Escuela de Fracfort., Althousser, Luckacs, Gramsci Adorno, Horkheimer. Neomarxismo. Marcusse. Fromm. Habermas. Croce – Gentile – Neoidealismo norteamericano. HOMBRE Y EXISTENCIA SOREN KIERKEGAARD Filosofia de la existencia y existencialismo. Heidegger. Jaspers. Sartre, Merleau Ponty, Marcel Filosofia de la vida. Levinas. Bubber. POSITIVISMO COMTE – STUART MILL – SPENCER Positismo lógico. Empirismo. Filosofía del lenguaje. B. Russel. Wittgenstein – Círculo de Viena – Carnap. Popper. Ayer NEOKANTIANOS MARBURGO - BADEN Cassirer - Rickert Windeband - Dilthey FENOMENOLOGIA Husserl Hartmann – Scheler FILOSOFIA DE LA VIDA SCHOPENHAUER Bergson Mounier - Unamuno – Ortega y Gasset ESTRUCTURALISMO HERMENEUTICA Foucault Levi Straus, Gadamer, Ricoeur Derridas, Deleuze POSTMODERNIDAD Lyotard Vattimo, Braudillard, Lipovesky. CORRIENTES EPISTEMOLOGICAS Bachelard Kuhn, Lakatos, Feyerabend, Popper DISENSOS Y ALTERNATIVAS MORIN Castoriadis Cioran PENSAMIENTO LATINOAMERICANO ARGENTINA AMERICA Generación del 37. Pensamiento del 80. Corrientes del siglo XX. Francisco Romero. Filosofías críticas. Filosofia de la liberación. Postmodernidad FILOSOFIA Y PENSAMIENTO DE LA MUJER
Agnes Heller – Hannah Arendt Stein – SIMONE DE BEAUVOIR

152. REVOLUCION


“Vinimos a la ciudad a buscar a la patria. La patria que nos había olvidado en el último rincón del país, el rincón más solitario, el más pobre, el más sucio, el peor. Venimos a preguntarle a la patria, a nuestra patria, por qué. Por qué nos dejó ahí olvidados tantos y tantos años, por qué nos dejó ahí con tantas muertes.

Vinimos a la ciudad y encontramos esta bandera. Nuestra bandera. No encontramos dinero, no encontramos riquezas, no encontramos a nadie que nos escuchara, otra vez. Encontramos la ciudad vacía, y sólo encontramos esta bandera.

Bajo esta bandera vive y muere una parte del país cuya existencia era ignorada y despreciada por los poderosos.

Muertes y muertes iban sumando bajo el cielo de esta bandera.

No nos dejen solos. Con ustedes, todos somos. Sin ustedes, somos otra vez ese rincón sucio y olvidado de la patria.

Nosotros hemos venido con la esperanza de una paz con justicia, con dignidad, democracia y libertad. La patria que queremos todos tiene que nacer otra vez. De nuestros despojos, de nuestros cuerpos rotos, de nuestra esperanza tendrá que levantarse otra vez esta bandera.

No entendemos por qué se preocupan tanto por nuestros rostros, si antes no existían para ustedes. Pero si quieren saber qué rostro hay debajo del pasamontaña, es sencillo. Tomen un espejo y véanlo.”

Comandante MARCOS

151. COMTE + VISION DEL MUNDO


La filosofía no está para contemplar el mundo, para explicarlo metafísicamente o para transformarlo en un instrumento religioso de purificación y de paso: el mundo está destinado al estudio científico, al análisis y al conocimiento... porque cuanto más puede el hombre conocer el mundo, mas lo puede dominar.

• El pensamiento antiguo se dedicó a contemplar el mundo, el pensamiento medieval encontró en el mundo la presencia de un Dios creador y salvador, el pensamiento moderno intentó interpretar el mundo desde el punto de vista metafísico y con modelos matemáticos a priori, solamente el pensamiento contemporáneo (y positivo) ha arribado al verdadero conocimiento del mundo.

• El conocimiento del mundo depende de la capacidad que tiene el hombre de elegir el método y la ciencia para acceder a él. El error de la filosofía y del pensamiento del pasado es haber confiado demasiado en los mensajes religiosos y en las formulaciones metafísicas, en lugar de crear el instrumento de la ciencia y atenerse a sus leyes.

• Conocer el mundo significa descubrir y formular sus leyes... y significa poder y dominio: el hombre está en el mundo para operar sobre él, para transformarlo a su medida, para construir el mundo humano. El hombre es hombre en la medida en que transforma – a través de la ciencia – al mundo en un mundo para el hombre.

• El mundo es el ámbito del hombre en sociedad. Mas allá del individuo, el espíritu positivo quiere salvar a la sociedad, el encuentro de los hombres que forman un cuerpo común. En este sentido la sociología (la ciencia suprema) en la ciencia guía de las demás ciencias.

• Orden y progreso: el secreto del dominio de la realidad, del espíritu positivo y de la conquista del mundo es el orden científico... y la confianza en el progreso indefinido del conocimiento y del esfuerzo humano. Los pueblos de finales de siglo, bajo las influencias del espíritu positivo, entendieron que solamente con este criterio podían modernizar y civilizar el ámbito natural (territorio) y el ámbito social (moralización de la población). A las fuentes de crecimiento natural se le sumaba el esfuerzo de una revolución industrial que avanzaba sin pausa sobre los recursos naturales (que se consideraban ilimitados) y el convencimiento de que la sociedad debía encontrar los medios para transformarse en un instrumento de civilización, orden y progreso. El positivismo fue el pensamiento (ideología) que acompañó los procesos de organización de los estados modernos.

• Definitivamente el espíritu positivo se instala en el pensamiento, y Dios, la religión y las ideas fundamentales de la filosofía son eliminadas como instrumentos para ver, conocer e interpretar la realidad. Los ideales del siglo de las luces se transforman en una fuerza operativa y efectiva: finalmente el hombre ejerce el rol de re rey de la creación, un rey que está dispuesto a gobernar ejerciendo plenamente el poder.

150. COMTE Y ROUSSEAU


COMTE

ROSSEAU

01

Es el representante del positivismo y de la afirmación de las ciencias positivas en el siglo XIX.

Es quien acompaña el nacimiento del romanticismo y acentúa las fuerzas del sentimiento en el siglo XVIII

02

Tiene una gran confianza en la sociedad y a la presencia del hombre en el seno de la misma. Defiende a la sociología como la ciencia suprema.

Desconfía de la sociedad y supone que es formadora de hábitos perniciosos para el desarrollo de los individuos. Defiende la teoría del hombre natural.

03

Considera la religión como el estadio más bajo (primero e inferior) de la humanidad.

Aunque – como hombre de la ilustración - desconfía de las instituciones religiosas defiende a Dios y lo religioso (deísmo)

04

Cree que la civilización depende del orden social y del progreso de las ciencias positivas de los ciudadanos. La sociedad industrial, capitaneada por científicos y sabios expertos asegura el orden social.

Afirma que el estado natural es el que permite que los hombres exhiban auténticas virtudes y cualidades. Desconfía de la civilización, las ciencias y el progreso.

05

El ordenamiento social es el resultado del estudio de una ciencia positiva: la sociología (o la física social). Los problemas sociales y morales han de ser analizados desde una perspectiva científica positiva.

El ordenamiento social es el resultado de un contrato (explícito o implícito) en el que los miembros de la sociedad negocian sus derechos y su libertad para ganar en seguridad y ordenamiento social.-

06

Las leyes positivas gobiernan no sólo la naturaleza, sino nuestra propia historia social, entendida como la sucesión y el progreso de determinados momentos históricos llamados estados sociales.

El dinamismo natural de la sociedad permite el desarrollo de las comunidades en formas crecientes de organización. No hay un orden racional establecido, sino una fuerza natural.-

07

Combate con la ciencia positiva la anarquía (negadora del orden) y la reacción (negadora del progreso). La civilización debe oponerse a la barbarie.

La verdadera razón no es la razón metafísica sino la razón positiva (ciencias)

Combate a la ciencia y a la razón como instrumentos de la sociedad y del progreso que aplasta al ser humano natural y crea hábitos que lo pervierten y lo desnaturalizan.

La verdadera razón es la razón natural.

08

Defiende la ley de los tres estadios como la evolución obligada de la humanidad y de los individuos (religioso, metafísico, positivo = niñez, adolescencia, adultez)

Explica la evolución natural de la desigualdad entre los hombres, considerando que no se trata de una situación originaria, sino fruto de las perversiones de la misma sociedad.

09

La educación es necesariamente civilizatoria¸ debe imponer orden y asegurar el progreso de los individuos y de los pueblos.

La mejor educación es aquella que en lugar de imponer conocimientos y prescripciones al individuo lo respeta en su naturaleza humana y en sus caracteres individuales.

10

Pretende ofrecer una respuesta segura y positiva a las necesidades sociales de los países que organizan su vida social en el desarrollo de las democracias del siglo XIX.

Pretende romper con las imposiciones racionalistas del siglo anterior e imponer ideas revolucionarias creando nuevas organizaciones sociales (revolución francesa).

11

Fue el ideólogo de los estados modernos y de su organización social, política y económica. Y fue el inspirador de los sistemas educativos como instrumentos políticos.

Fue el ideólogo del romanticismo y de las fuerzas revolucionarias de Europa (revoluciones y luchas por la unidad) y en América (libertad de los países)

149. LA MUERTE QUE SE ASUME


Mi padre no fue un gran hombre, pero supo despedirse antes de partir. El domingo a las cinco de la mañana me desperté y no pude volver a dormir por un largo rato. Era una hora silenciosa y quieta. De marea en baja Entonces supe que, en la sala de terapia intensiva del hospital, él estaba muriendo. Que me despertaba suavemente, como cuando en las mañanas frías del colegio se acercaba a mi cama, me tocaba suavemente el hombro y me decía, en un susurro, ``Pichu...arriba´´. Y que esta vez lo hacía para despedirse.

En mi cama, en la oscuridad, no luché contra el insomnio, simplemente me despedí de él, le deseé buen viaje, le agradecí lo que tenía que agradecerle y le hice saber que, por mi parte, no había cuentas pendientes entre nosotros. Ninguna. Me dormí nuevamente a las siete y el teléfono sonó a las ocho para pedirnos que fuéramos con urgencia al hospital. Entonces le dije a Marilen: ``Mi Viejo murió hoy a las cinco y media, es eso lo que nos van a informar´´. Un par de horas después, nos entregaron un certificado de defunción que decía: ``hora del fallecimiento: 5:30´´.

Mi padre no fue un gran hombre, pero enfrentó a la muerte entero y vivo. Peleó con sabiduría, conocedor de que la batalla sería posible mientras hubiera equivalencia. Cuando sintió que ya estaba, que había hecho lo suyo, que las reglas de juego habían dejado de ser parejas, dijo basta. No lo dijo como un derrotado. Había comido una porción de las grandes (como a él le gustaban) de la vida; su último año y medio había sido de placer, de reivindicación y de buena vida. Entonces decidió que estaba a punto y murió. En su muerte, fue un modelo. Y no es poca cosa. Mi padre no fue un gran hombre. Pero murió como un señor.

Sin degradarse sin deterioro, sin corromperse, como una persona íntegra y consciente. No huyo, no tuvo miedo, llego vivo a su muerte. Y cuando lo vimos, antes de ocupar su cajón, su rostro era plácido, pacífico, como quienJustificar a ambos ladossueña sueños íntimos y felices o como quien observa deslumbrado algo que lo hará feliz pero de lo que no quiere hablar. Era, en ese momento y en ese lugar, en la morgue del hospital, nada menos, un viejo hermoso y sereno. Así nos despidió Soltándose, soltándonos.

SERGIO SINAY (2008) SER PADRE ES COSA DE HOMBRES

lunes, junio 08, 2009

148. INVOLUCION DE LA HUMANIDAD


Digna de un archivo negro del sadismo, una cascada de nuevas imágenes de torturas, que incluyen vejaciones sexuales en cárceles de Irak y Afganistán, amenaza con enviar a decenas de altos jefes militares a la corte marcial y con procesar al ex presidente George Bush y a su vice, Dick Cheney, desde 2002 el adalid del "set alternativo de procedimientos" para el interrogatorio de terroristas, de uso sistemático en la contrainteligencia desde el ataque del 9/11 hasta 2006. Si bien Barack Obama había prometido a la Unión Americana de Libertades Civiles, ACLU, que difundiría el material, esta semana el presidente decidió no hacerlo público argumentando que motivaría represalias contra las tropas todavía estacionadas en Irak. Desde hace años diversas ONGs reclaman al gobierno que abra la información sobre el uso de tormentos en los llamados "sitios negros" del sistema carcelario de ultramar. Es en estos meses, a partir de un informe de la Cruz Roja de febrero de 2007, que se conocen detalles sobre esos centros de detención extraterritorial que los EE.UU. mantienen en Irak, Afganistán, Guantánamo, Tailandia, Polonia, Rumania y Marruecos.

Más allá de sus consecuencias judiciales, las nuevas pruebas de vejaciones sacuden la conciencia y hacen pensar en un giro significativo, un antes y un después de Abu Ghraib, pero no porque incorporen métodos innovadores en el infame campo de la tortura. El umbral en cuestión es de otra naturaleza. Al repasar las fotos ya conocidas, se tiene la impresión de que distintos tabúes culturales han sido franqueados. Primero, ponen en evidencia hasta qué punto la industria audiovisual presta sus fórmulas y prácticas a la dominación del enemigo (me refiero al advenimiento de la fotografía electrónica sin soporte de papel, me refiero al lenguaje de la pornografía, a las diferencias culturales en términos de derechos civiles, que para un prisionero musulmán agravan el sadismo cuando lo ejerce una mujer, se trata incluso de un umbral en la historia del feminismo).


Muchas de las nuevas fotos, inaccesibles para las agencias pero que la semana pasada divulgó un canal de TV australiano, se agregan al expediente de doce CDs con cerca de 2.000 fotos privadas, tomadas entre octubre y diciembre de 2003 en la cárcel de Abu Ghraib, en Irak. Se trata de un verdadero estudio fotográfico sobre el sumergido mundo de la tortura física y moral de enemigos. Trascendió que el nuevo archivo contiene tomas de un soldado norteamericano en el intento de violar a una prisionera, obligada a mostrar sus pechos. Hasta ahora no se habían visto prisioneras entre los trofeos fotográficos de Abu Ghraib, aunque es sabido que en sus meses de mayor hacinamiento, cuando la colonia albergó a miles de presos, muchos de ellos no registrados ("unlogged", chupados en nuestra jerga), se contaban mujeres y hasta menores. De acuerdo con el informe del general Antonio Tabuga para una comisión especial sobre maltrato en las cárceles de Irak, de 2004, a menudo los menores eran capturados como rehenes. En otras fotos se ve a un traductor violando a un prisionero, y otras incluyen ataques sexuales con un tubo fluorescente, alambre y un horquilla de jardín. Otra vez ha sido Tabuga quien reveló esta semana el contenido del nuevo expediente. Retirado desde 2007, el general se limitó a decir que "muestran torturas, abuso, violaciones e indecencias de todo tipo imaginable" e insistió en que sólo servirán a los fines judiciales: "La mera descripción de las imágenes es abominable, créanme."

147. EL CUERPO


EL CUERPO, NUESTRO CUERPO, MI CUERPO

• Aunque cuesta creerlo y aceptarlo, tenemos el cuerpo que merecemos. El cuerpo es el reflejo de la vida que vivimos o hemos vivido. También por eso los cuerpos no son iguales y en cada caso exhiben estructuras y manifestaciones distintas: la individuación no se produce sólo en el origen, en el punto de partida, sino que se va consolidando a lo largo de nuestras vidas.

• El re-encontrarnos con los otros - después de mucho tiempo - re-unirnos con quienes hemos perdido en los laberintos de la vida, implica volver a ver a quienes exhiben lo que son y lo que han sido, la historia que han vivido, en sus propios cuerpos. Y mostrarnos nosotros frente a ellos. Somos lo que fuimos, pero también somos lo que el tiempo ha dejado impreso en nosotros, en aquello que se expone a primera vista: nuestro cuerpo.

• Tenemos la cara, el rostro, la voz que nos merecemos: somos responsables de todo eso, una responsabilidad que puede ser directa o indirecta, pero de la que formamos parte. La forma de sonreír, de darle forma a las respuestas, de afrontar las miradas o las palabras son frutos de lo que hemos decidido.

• Somos también los rastros de los que han sido antes que nosotros, la herencia de nuestros antepasados: nuestros padres moran en nuestra forma de ser, de movernos, de comunicarnos. El tiempo nos asimila a nuestro pasado: aunque corremos hacia el futuro, avanzamos también hacia el pasado y nos recuperamos como una síntesis dialéctica de lo que fuimos (de donde venimos) y lo que decidimos ser (el por-venir)

• Somos el cuerpo que tenemos. No es un cuerpo al que hemos sido condenado, como un portador extraño: es el cuerpo que nos permite ser lo que somos. Nuestras manos, nuestros labios, nuestros ojos, nuestras piernas son lo que somos. Las manos tienen los rastros de nuestras acciones, las piernas los territorios que hemos recorrido, en la piel y en los músculos han quedado aprisionado lo que vivimos.

• El cuerpo no sólo nos deja ser, no sólo nos encierra: somos él. En nuestro cuerpo están los pliegues de nuestra historia. Y basta contemplar los cuerpos, su presencia, su impúdica desnudez, para que des-cubrirnos ante los ojos de los otros y ante nuestra mirada oblicua. El cuerpo no admite engaños. Somos nuestras operaciones, nuestras cicatrices, nuestras quemaduras, nuestros hematomas, nuestras quebraduras. Somos nuestras huellas digitales, nuestras arrugas, nuestros kilos de más o de menos. Somos los dolores que ya no desaparecerán, o los dolores que ya se han ido. Los sufrimientos que han dejado sus heridas, sus cicatrices, los rictus en el rostro, los tics que no podemos controlar, los movimientos involuntarios.

• Somos el cuerpo que toma la iniciativa, el cuerpo dócil que nos obedece, pero también somos el cuerpo que se nos resiste, que ya no nos responde, que dice basta. Somos el cuerpo cargado de deseos y el otro, el que está atiborrado de hastío. Somos el cuerpo activo que hace, habla, gesticula, corre, se divierte, goza. Somos el cuerpo lleno de vida y el que se aproxima peligrosamente la muerte.

• A veces nuestro cuerpo es un barco que ha soportado todos las travesías, afrontado todas las tormentas, vencido la furia del mar y el desgaste del viento o del sol… y que necesita una bahía generosa (Benedetti) en donde reponerse, reencontrarse, tomar fuerza, afianzarse. Cuerpo cansado que llega al final de la jornada con las últimas fuerzas y que asume el descanso como estas playas a las que llega el náufrago fatigado que ha logrado sobrevivir a todas las dificultades.

• Somos – a veces - el cuerpo que se deja hacer, que se entrega: al dentista, al dermatólogo, al kinesiólogo, al que rasura o arregla el cabello, especialmente al médico que revisa, hurga, palpa, hunde sus dedos, pasa sus manos, nos da órdenes, anota, aplica aparatos, escucha, busca señales, nos desnuda, nos ordena, nos pide obediencia, nos mide, nos pesa, critica nuestro estilo de vida, ordena los alimentos, los rituales, los movimientos; y también nos anestesia, abre nuestro cuerpo, extrae, compone, sutura, extirpa, cura. El cuerpo es el que revela su interior nouménico en una radiografía, en una ecografía, en una tomografía, en un centellograma, en una endoscopía.

• El cuerpo es el que – presuroso - nos restituye y nos factura la cuota de nuestros excesos y el que se nos revela y nos entrega una enfermedad que no buscamos, una patología que no sabíamos que teníamos, un final que se dispara sólo con algunos meses de anticipación. El cuerpo es la dureza de los músculos o la flaccidez del tejido adiposo, los nervios que se tensan y la entrega generosa del placer compartido. El cuerpo son sus olores primitivos y los baños y las cremas y los perfumes y los cuidados.

• El cuerpo es el que nos avisa que los años van transcurriendo y que la edad no pasa en vano: el oído ya no llega hasta el fondo del salón, la vista se acorta para ver de lejos y se aleja para ver de cerca, no resulta fácil subir las escaleras y respirar sin agitarnos, los controles médicos nos llenan de advertencia… y no importa que nuestro interior esté lleno de vida, cuando el interior dialoga con el cuerpo, éste le recuerda que no puede, que no debe, que no quiere. Hay una lucha entre los años que avanzan y un interior que resiste. Algo que expresa con mucha claridad PHILIPS ROTH en EL ANIMAL MORIBUNDO (Alfaguara. 2002): “Para quienes todavía no son viejos, ser viejo significa que ya has sido. Pero ser viejo también significa que, a pesar de haber sido, además de haber sido y aunque hayas sido en exceso, sigues siendo. Lo que has sido está muy vivo. Todavía eres, te obsesiona tanto el ser todavía y su plenitud como el ya haber sido, lo pretérito. Considera la vejez de este modo: que tu vida esté en juego es un hecho cotidiano. Uno no puede eludir el conocimiento de lo que le aguarda dentro de poco. El silencio que le rodeará para siempre. Por lo demás, todo es lo mismo. Por lo demás, uno es inmortal mientras vive”.

• El cuerpo – en suma – nos sobrevivirá por breve tiempo, con obscena mezquindad cuando nos hayamos ido y aparezca allí inmóvil, extraño, imperturbable para quienes vengan a despedir lo que fuimos, pero lo que ya no somos.

viernes, mayo 01, 2009

146. BABEL + ENTENDER UN MUNDO SIN CODIGOS


00. PELICULA BABEL = EL CONFLICTO DE LAS INTERPRETACIONES. Necesitamos aprender a ver el mundo en que vivimos, decidir desde dónde pensarlo e interpretarlo.

La película BABEL es realmente una bella película, una dolora versión del mundo en que vivimos, de la orfandad y la desprotección en la que nos movemos, de la in-comunicación que nos rodea. Es un canto a la construcción de historias y a un guión ocurrente que salta por sobre lo pre-visible y anticipable para enhebrar tres historias en tres geografías muy distintas (los inhóspitos paisajes de Marruecos, la superpoblada ciudad de Tokio, la frontera de EE.UU y México, en San diego) sin aparente conexión pero plenamente articuladas. Las tres historias que se unen a partir de juego de los primitivos niños marroquíes que juegan con el rifle y terminan hiriendo - sin saberlo - a una turista norteamericana... y que luego establece un puente hacia el mundo de los inmigrantes mexicanos (cuando sus dos hijos al cuidado de una ilegal terminan festejando un casamiento del otro lado de la frontera y sin poder regresar a casa) y a través del rifle se proyecta hacia un departamento japonés en donde está su dueño original que confiesa habérselo regalado a un lugareños en Marruecos. Las historias arrancan sin explicaciones previas y se cortan sin dar mas cuenta de lo que habrá de acontecer. Y a su vez cada una de ellas es una parte de una vida que tiene además mas historias: el casamiento, la adolescente sordomuda y aislada que vive con su padre porque su madre se ha suicidado, el conflicto del matrimonio que no puede elaborar el duelo del hijo muerto.
Y esa historia es el reflejo de lo que pasa, del mundo en que vivimos, de nuestra contemporaneidad, de lo que nos pasa: abandonados, lejanos, “des – cuidados” poco podemos hacer por nosotros y menos por los demás. Nadie ayuda a la mujer herida que siendo ciudadana del primer mundo está muriéndose sin remedio en una geografía ajena a todo progreso; nada se puede hacer por la adolescente que pretende conquistar con su cuerpo la comunicación que nadie le brinda; nadie entiende a la inmigrante ilegal que se sabe la madre real de los niños norteamericanos pero que es expulsada del país y regresada a México. No hay salvación, apenas algunos gestos para sobrevivir en un mundo sin fronteras que sin embargo las ha fortalecido a todas y nos ha sumergido en el desamparo. La Babel bíblica y original ha sustituido por la MEGABABEL de nuestros días, la ALDEA GLOBAL, que puede convertirse en demasiado inhóspita, demasiado ancha, demasiado ajena: la sobreabundancia de la comunicación no nos impide que sigamos personal y socialmente in-comunicados. Y esa orfandad demanda otra sociedad, otro cuerpo de ideas, otros pensamiento.


01. La filosofía de nuestros días se lee en todas las fuentes, para eso es necesario ejercitar el ojo experto y crítico para poder sumar a los textos canónicos y consagrados, los otros “textos”, no oficiales o no oficializados. La pregunta de hoy es: ¿dónde esta el pensamiento, en dónde está la filosofía? ¿Qué es filosofía - prolongación de la tradición de veintisiete siglos – en nuestros días? ¿Sobre qué textos está escrita? ¿Cómo actúa e influye en la constitución de las ideas que nos rodean?
02. Es cierto que hay un período previo en el que parece haber una continuidad con la filosofía moderna, aunque haya una brusca ruptura con sus temas y problemas… pero esos pasos definitorios de la filosofía del siglo XIX se prolongan de muchas maneras muy diversa en el siglo XX.
03. La filosofía contemporánea – a diferencia de las anteriores - no debería consumirse y repetirse, sino construirse. No se trata de repetir manuales, libros, fotocopias… sino de buscarlos, consultarlos y definir nuevos recorridos. Por eso la metodología de trabajo deberá ser distinta. Se trata de dar un salto, desde la dependencia heterónoma del profesor, a la autonomía del futuro profesor de filosofía, que construye su propio camino.
04. La filosofía debería ser un rompecabezas de muchas caras con las que cada uno arma su recorrido y su figura. Los muchos materiales deben servir para crear la propia mirada. Leer, hablar, proponer temas, preprarse.
05. El primer paso será “armar” nuestro programa, con el aporte de todos.

MARIO BENEDETTI: BABEL
La soledad es nuestra propiedad más privada viejo rito de fuegos malabares en ella nos movemos e inventamos paredes con espejos de los que siempre huimos la soledad es tiempo / veloz o detenido / reflexiones de noria / espirales de humo / con amores in vitro / desamores in pectore / y repaso metódico de la buena lujuria la soledad es noche con los ojos abiertos esbozo de futuro que escondió la memoria desazones de héroe encerrado en su pánico y un sentido de culpa / jubilado de olvido es la tibia conciencia de cómo deberían haber sido los cruces de la vida y la muerte y también el rescate de los breves chispazos nacidos del encuentro de la muerte y la vida la soledad se sabe sola en mundo de solos y se pregunta a veces por otras soledades no como via crucis entre ánimo y ánima más bien con interés entomológico todavía hace un tiempo / en rigor no hace tanto las soledades / solas / cada una en su hueco hablaban una sola deshilachada lengua que en los momentos claves les servía de puente o también una mano una señal un beso acercaban al solo la soledad contigua y una red solidaria de solos conectaba las geografías y las esperanzas en el amor y el tango los solos se abrazaban y como era de todos el idioma del mundo podían compartir la tristeza y el goce y hasta se convencían de que no estaban solos pero algo ha cambiado / está cambiando cada sólo estrenó su nueva cueva nuevo juego de llaves y candados y de paso el dialecto de uno solo ahora cuando bailan los solos y las solas ya no se enlazan / guardan su distancia en el amor se abrazan pero piensan en otro abrazo / el de sus soledades las soledades de babel ignoran qué soledades rozan su costado nunca sabrán de quién es el proyecto de la torre de espanto que construyen así / diseminados pero juntos cercanos pero ajenos / solos codo con codo cada uno en su burbuja / insolidarios envejecen mezquinos como islotes y aunque siga la torre cielo arriba en busca de ese pobre dios de siempre ellos se desmoronan sin saberlo soledades abajo / sueño abajo

miércoles, abril 29, 2009

145. EL CONOCIMIENTO Y LAS NUEVAS TECNOLOGIAS


(1) El proceso del conocimiento, la co-relación sujeto – objeto está mediada, en nuestro tiempo, por una serie de elementos tecnológicos que nos ayudan a percibir o se interponen en nuestra percepción: aumentan la capacidad de la visión (precisión, distancia, claridad, distinción) o del oído (volumen, presencia o ausencia, modulación, etc.). Pero al mismo tiempo esos mismos objetos tecnológicos se ponen en el medio, ponen una barrera entre nosotros (como sujetos) y los objetos. Los medios de comunicación, por ejemplo, son medios de conocimiento o – también – medios que alteran o tergiversan nuestra capacidad de conocer. Vemos, escuchamos, pensamos, opinamos lo que los medios nos dicen, nos muestran, ponen en nuestras pantallas o en nuestros oídos. Los acontecimientos sociales son una prueba al respecto: nunca podemos saber si lo sucedido es tal como se nos muestra: una protesta, una manifestación, una intervención violenta, una revolución o una guerra. Los medios nos regalan la “síntesis categorial” que construye el objeto, pero frecuentemente se trata de una síntesis que responde a intereses, ideologías o miradas que nunca son objetivas.

(2) De alguna manera, solamente con una función crítica puedo “saltar el medio” y llegar al objeto y no quedar preso – por comodidad o ignorancia – del medio mismo, que termina por crear, construir el objeto. Frecuentemente la noticia, el tema, el problema es una producción de los medios, que instalan una situación, la desarrollan durante un tiempo y, luego, deciden abandonarla, sustituyéndola por otras. Pero a los espectadores y oyentes les crea la sensación (transformada en certeza) de que algo es verdadero si los medios lo producen, lo exhiben, lo desarrollan. Así, por ejemplo: una denuncia de corrupción, un caso de violación, los detalles de un accidente, los numerosos casos de inseguridad, la confianza o el desprestigio de un gobierno, etc.

(3) Hay una nueva subjetividad instalada especialmente en las nuevas generaciones, que le otorga un valor de certeza y verdad, a la opinión, porque se la considera la “verdad personal”, la propia certeza. No se trata de buscar “verdades”, sino de avanzar por la vida defendiendo las propias opiniones.

(4) Pareciera que los medios que tenemos a nuestro alcance que multiplican nuestro acceso a la información nos obligan a permanecer en los fenómenos y a olvidar al noùmeno, es decir, renunciar a la posibilidad de profundizar la información para convertirla en conocimiento: debe ser lo que dicen, lo que muestran, lo que aparece.

(5) La crisis del lenguaje, el escaso manejo de vocablos y de síntesis, nos deja sin mundos, porque los objetos no pueden ser designados. Todo conocimiento implica incorporar lo conocido, darle una entidad a través de la palabra. Sin las palabras el mundo es más pobre y más limitado. Y esta civilización de las imágenes y los sonidos es una civilización huérfana de palabras.

(6) Abundan los recursos para registrar los objetos del conocimiento, los sustitutos tecnológicos de la memoria (grabadores, filmadoras, máquinas de fotos, celulares, archivos de imágenes, de voz, de música, de información), pero decrecen nuestras capacidades subjetivas para archivar en nosotros mismos, procesar y sistematizar ese aluvión de información. El ejemplo más típico son los viajes: frecuentemente se regresa con una multitud de registros y pocas vivencias de los lugares visitados.

(7) Los nuevos hábitos sociales tecnológicos nos permiten disponer de los archivos personales colgados en la red virtual, accesibles a todos los usuarios con la posibilidad de conocer al otro, su entorno, su familia, sus afectos, su vida, sus viajes…como si fuera alguien que con-vive con nosotros, aunque sea alguien a quien jamás llegaremos a conocer realmente. En este sentido los conocimientos y las relaciones inter-interpersonales virtuales parecen crear en nosotros la certeza de un conocimiento que es una construcción subjetiva y no objetiva.

(8) Frente la unívoca relación sujeto – objeto que presentamos como la relación típica en el conocimiento, las nuevas tecnologías han instalado relaciones multívocas (un sujeto con numerosos objetos), es decir: la capacidad del conocimiento en paralelo: especialmente las jóvenes generaciones pueden leer un texto, escuchar música en un mp3, chatear con varios amigos, mandar mensajes por el celular, y vigilar el trabajo de la computadora que baja algún programa o alguna película.

(9) Es muy probable que toda esta riqueza de medios tecnológicos maravillosos necesite – como en su momento la irrupción del libro impreso en la cultura – la intervención de una institución (como la escuela en el siglo XVI) que ayude a usar, procesar, darle curso a tanta creatividad y abundancia para no quedar náufragos y a la deriva, nuevos “quijotes”, que de tanta tecnología subjetivada terminemos perdiendo la razón, aunque sin darnos cuenta.

lunes, abril 27, 2009

144. CULTURA OBJETIVA + CULTURA SUBJETIVA


CULTURA OBJETIVA: la cultura es la creación, la realización, la producción incesante del hombre y de la comunidad. En ella el mundo de lo humano aparece en formas objetivas y en patrimonio registrable y acumulado, multiforme y heterogéneo, marcado por el sello de la humanidad, Si bien la cultura es el modo de ser de lo humano (crea y se crea, produce y se produce) esta acción se traduce en un conjunto de realizaciones que histórica y geográficamente podemos ubicar, clasificar, sistematizar y transmitir.

El hombre tiene presencia histórica en diversidad de espacios. Su presencia es cultural: allí quedan los restos de su humanidad y de su creación. Tal es el valor de la presencia cultural del hombre que los espacios se han humanizados, se transforman, pierden sus caracteres originales para hacerse a imagen y semejanza del hombre que los descubre, los conquista o los habita. La cultura objetiva reúne esas producciones y las conserva y sistematiza para su transmisión a través de la educación.


CULTURA SUBJETIVA: Cuando un hombre practica un culto religioso a través de rituales, crea una obra literaria, contribuye a definir una ley, construye una ciudad, siembra un campo, crea una máquina, descubre una ley física, pinta un cuadro, realiza una película, arma un proyecto social, define un sistema filosófico, etc., seguramente en el ámbito de la cultura objetiva (registrable, con posibilidad de ser atesorada como patrimonio, acumulable, forma simbólica) la humanidad -- y la cultura a la que pertenece -- se enriquecen porque aparece un ritual, un cuerpo legislativo, una ciudad, un campo cultivado, un nuevo producto tecnológico, nuevas ideas, obras de artes, etc.... pero los hombres no son los mismos, a partir de este aporte o producto cultural: el hombre se transforma al transformar algún aspecto de la realidad, se dinamiza interiormente, crece, de expande, es más hombre, se proyecta y al mismo tiempo se plenifica.

Esta dimensión no es ajena a la experiencia de la creación cultural, ya que en todos los órdenes, la creación y los trabajos no sólo producen cosas y objetos, sino que producen estados interiores que claramente pueden expresar y definir. Asumimos una interpretación de la cultura se proyecta en una concepción de la educación y de la formación que asume como función privilegiada la constitución subjetiva del ser humano en el seno de cada individuo o educando. En todos los procesos educativos -- entendidos también como la transmisión crítica y sistemática de la cultura -- deberán encontrarse esos cambios interiores que necesariamente deben producir la adquisición de la cultura y la producción de la cultura. Que alguien llegue a conocer una obra literaria, un acontecimiento histórico o un teorema, produce - sobre todo - una transformación interior. En el contacto con la cultura, el hombre no puede ya ser el mismo, y el cambio no es solamente una acumulación de conocimientos que se pueden repetir, sino una vivencia interior, subjetiva. ¿Quién puede negar la experiencia inigualable que significan, el placer que generan un poema o una novela, el descubrimiento de una verdad matemática o filosófica, el entender las series causales asociadas a un acontecimiento histórico?


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(1)

Cuando alguien escribe un libro puede ser que el mismo se convierta en un éxito editorial y que sea conocido por la comunidad que lo incorpora como una de sus riquezas; pero puede suceder que nadie lo lea y que el libro duerma en un estante o en un cajón a la espera de un futuro e incierto lector: en ambos casos, el escritor se ha enriquecido: ya no es el mismo; algo o mucho ha cambiado a partir de ese esfuerzo... La educación -- en todos los niveles -- aunque transmite y produce cultura objetiva, en realidad debe generar cultura subjetiva, transformaciones interiores... Los grandes hombres de la cultura no lo son sólo por lo que pudieron hacer, producir, dejar en herencia; hay un rango de humanidad que supieron y pudieron ejercer y que – irremediablemente – murió con ellos...Con Cervantes y Shakespeare desaparece la capacidad de crear el universo literario; con Miguel Ángel o Leonardo Da Vinci la posibilidad de producir arte mucho más allá de lo producido... y con Newton o Einstein la posibilidad de crear ciencia... ¿Con cuántos mundos increados desaparecieron cada uno de ellos?

(2)

Esa es la experiencia que quiere desencadenar el profesor innovador en La Sociedad de los Poetas muertos o en profesor de Música en Adiós Mr. Holland, o la experiencia del joven negro en Descubriendo a Forrester.

lunes, abril 06, 2009

143. FILOSOFIA

Cuando hablamos de teoría (theoría) estamos refiriéndonos a la contemplación, al estudio, al análisis, a la reflexión. Un conocimiento es teórico cuando se despoja de cualquier interés, no interviene en la realidad y sólo se limita a saber acerca de algo, a analizarlo, a interpretarlo, a dar cuenta de su estructura,

Cuando hablamos de “praxis”, aludimos a la acción, a la intervención en lo real, al saber interesando en la transformación de lo dado. Un pensamiento asociado a la praxis intenta modificar la realidad, la sociedad, en entorno, la vida, la propia existencia, las relaciones, la educación, la política: es decir todo lo que admite una intervención de las ideas.

La filosofía – según las diversas corrientes – se acentúa una u otra dimensión. Para Aristóteles el conocimiento debía ser “theoría”; para Marx debía ser “praxis”. Pero la concepción actual de la filosofía trabaja los dos aspectos, como las caras necesarias de una misma moneda: teoría y praxis: ambas se alimentan y se necesitan.

La filosofía es algo dado. Encontramos nombres, textos, autores, problemas, sistemas, escuelas, métodos, demostraciones, argumentaciones, alegatos. Pero es sobre todo algo que se construye a partir de lo que encontramos. El patrimonio, la riqueza, el tesoro de la filosofia dialoga con nuestra realidad, con nuestra vida, con nuestro pensamiento. La filosofía dada llega a nuestras manos como un material que requiere nuestra elaboración. Tal vez no seamos filósofos ni autores destacados, sino simples usuarios del filosofar que alimentamos nuestro pensamiento con el pensamiento de otros, pero con la íntima convicción de que lo que interesa es nuestro propio pensamiento, ya que nadie puede pensar por nosotros.

martes, marzo 31, 2009

142. CONSTRUIR LA FILOSOFIA CONTEMPORANEA

1. Los ejes temáticos que recorren la filosofía contemporánea permiten armar orgánicamente la sucesión de representantes y de producciones filosóficas, recorren un período marcado por la multiplicidad de respuestas, por la interacción entre la ciencia y la filosofía y la clara influencia del pensamiento en los procesos de configuración de lo real.

2. La historia de la filosofía se estructura como un cuerpo disciplinar autónomo sobre la base de las fuentes bibliográficas, las versiones más seguras y las interpretaciones más ajustadas. Se convierte en fuente imprescindible para el desarrollo sistemático de los problemas particulares y específicos de la filosofía: lógica, metafísica, antropología, gnoseología, ética, filosofía política.

3. Las producciones filosóficas responden a los contextos históricos y acompañan las circunstancias personales y la evolución del pensamiento de los creadores; la historia de la filosofía permite establecer un puente dialéctico entre las obras y los autores.

4. Ningún momento histórico se cierra sobre sí mismo: crece sobre el suelo del período que lo precede y se proyecta hacia el desenvolvimiento posterior. El pensamiento no reconoce cortes ni barreras: la filosofía moderna es un recorte teórico – no desprovisto de arbitrariedad – que toma como punto de partida

5. La Filosofia contemporánea es una construcción permanente porque se alimenta de los textos dados, de los autores consagrados y de las producciones actuales. Lo que sean definitivamente la filosofía contemporánea es algo que todavía no podemos definir, encerrar, clausurar. Se trata de una construcción dinámica, una pre-disposiciones de apertura del pensamiento para descubrir lo que se está diciendo, creando anunciado. Muchos filósofos siguen produciendo, muchas obran aun no han sido editadas, muchos pensadores y pensamientos pueden no haber sido descubiertos.

6. La filosofía contemporánea debe ser realmente una hermenéutica de nuestro tiempo, un puente hacia la vida que vivimos y la sociedad que tenemos. Lee nuestros problemas, los padece, los interpreta e imagina respuestas y soluciones para ellos. La filosofía habla los lenguajes de nuestro tiempo, utiliza los medios de nuestro tiempo, sabe que el pensamiento es el eje, pero que los formatos de expresión han sabido dialogar con cada momento histórico. Era diálogo y lecciones en la antigüedad, eran las lecciones de la escolástica medieval, fue el activo uso de los libros a partir de la imprenta y es un pensamiento proteico que sabe expresarse a través de los medios que tiene a su disposición: el libro, la palabra, la imagen, la música, las pantallas, los sitios de Internet, las películas.

7. La filosofía contemporánea no se enseña, se ayuda a descubrirla: no es que uno no pueda dar clases sobre la filosofía, los filósofos y las obras contemporáneas, sino que se necesita un trabajo de quien accede a la filosofía. No se trata de un material histórico, sino de un material vivo. La tarea del profesor es la de acompañar la búsqueda, de ayudar a tamizar documentos, escritos, producciones, problemas. Sin una posición activa de los alumnos, no hay filosofía contemporánea. Porque la filosofía aun es contemporánea tiene sentido estudiar filosofía: sus problemas, sus historias, sus filósofos, sus obras.

lunes, marzo 30, 2009

141. CEGUERA + ETICA, SOCIEDAD Y CONTRATOS



La película – como la obra de Saramago – trabaja una serie de tópicos que permiten revisar los CONTRATOS SOCIALES, la vigencia de la MORAL, los principios de la CONVIVENCIA:

01. Volverse ciego (no nacer ciego o perder lentamente la visión), sino volverse repentinamente ciego es una nueva forma de “ver” y de aprehender el mundo. Nada tiene que ver con la percepción que tenemos con uso de los ojos y la mirada. Para los ciegos, los otros son diferentes que se perciben solamente como otros, no llegan como una imagen sino por otras sensaciones. La ausencia de la vista permite descubrir un interior que ignora el color de piel, la edad, el aspecto físico, las nociones de belleza y de fealdad. Aun en el manejo de los cuerpos (vestimenta, desnudez) no hay censuras, porque los ciegos se tornan invisibles y desaparece el sentido del pudor. Somos los espectadores (lo confiesa el Director) los único que – junto con la protagonista – pueden verlos, descubrirlos…

02. Se forma una nueva sociedad en la que el único propósito es la subsistencia y el aislamiento: no hay ninguna actividad simbólica o cultural (en un momento aparece, por un momento, la música que emerge de una minúscula radio AM), y por lo tanto se altera la escala axiológica. Todo se somete a discusión tomando como referencia los nuevos valores: la comida y la subsistencia. La autoridad se debe re-definir y es la que eternamente se discute pero termina imponiéndose la autoridad y la ley de los mas fuertes y arbitrarios, las de quienes tienen la suficiente “libertad de principio y de conciencia” como para eliminar todo freno y inaugurar las prácticas mas eficaces. Por tanto se replantea todo: los contratos, la moral, lo bueno y lo malo, hasta el mismo amor es visto desde otras perspectivas (las simetrías y asimetrías de las relaciones). Es como si la humanidad (¿Rousseau?) se inauguraran de nuevo, y todo pudiera volver a construirse. La lucha por la vida y la alimentación admite el robo, la extorsión, la violencia simbólica, real o la posibilidad de comprar o vender utilizando cualquier medio de pago: dinero, objetos de valor, sexo.

03. La sociedad previa a la ceguera es limpia y ordenada. La sociedad de los ciego es sucia: los nuevos ciegos no saben que están envueltos en basura, que viven en la basura. Pero, a su vez, la suciedad es metáfora de la sociedad. Sociedad = suciedad… ya que no pueden limpiar lo que no pueden ver, y no puede ordenar lo que no pueden acordar. La sociedad convertida es suciedad asume formas de animalización, de vida primitiva. Los gripos sociales (cada uno de los pabellones, especialmente los que respaldan al REY del Pabellón nº 3) tienen sus tácticas y sus estrategias, su negociaciones, sus claudicaciones, la construcción – pragmática – de sus propios principios. Los cierto es que los principios que gobiernan la sociedad son todos negociables y que hay un mundo de apariencias en que desaparece cuando se llega a la situaciones límites…

“Si antes de cada acción pudiésemos prever todas sus consecuencias, nos pusiésemos a pensar en ellas seriamente, primero en las consecuencias inmediatas, después en las probables, más tarde las posibles, luego las imaginables, no llegaríamos siquiera a movernos de donde el primer pensamiento nos hubiera hecho detenernos. “ (SARAMAGO. Ensayo sobre la Ceguera)

04. La sociedad normal – como en todos los momentos de la historia y en todos los relatos – pretende sacarse de encima y aislar a los indeseables: encerrarlos, impedirles toda comunicación, dejarlos librados a sus posibilidades, desentenderse de sus necesidades, excluirlos para exterminarlos. Y hay discursos legitimadores para hacerlo: el locutor de la TV es la voz que desde la pantalla (paradójico) lo justifica… como el sermón que alguien predica en el interior de una iglesia abandonada e invadida, dándole marco bíblico a la ceguera… Hay un juego muy marcado de analogías con situaciones sociales que tienen estas mismas características: grupos de indeseables sociales, raciales, distintos de tipos de enfermedades (o que se construyen como tales) a los que se pretenden eliminar. Sin embargo la sociedad termina víctima del mal, aun cuando ha aislados cuidadosamente a los “portadores del virus”.

05. Cuando algo de la sociedad cambia, todo cambia: cuando un elemento naturalizado (la visión y la libertad) desaparece, todo se cae… uno quisiera seguir, pero no puede: esa imposibilidad es aprovechada por fuerzas ancestrales: violentos, sin escrúpulos, los que tienen ventaja competitiva (ciego de nacimiento). Uno puede concluir (Rousseau de nuevo) que la sociedad original no es igual, es desigual: el contrato es el que intenta volverla igual para todos los signatarios del contrato, o porque a partir del contrato de debe construir la igualdad (como ideal). Curiosamente, ninguno de los personajes tiene un nombre para identificarlos. Estos son sujetos lanzados en medio del quiebre en donde brota el desconcierto de esta sociedad

06. El final tiene mucho de esperanzador: el fuego, la libertad, la sociedad destruida y la casa como Arca de Noe en la que se puede encontrar la salvación. Pero es también escéptico: a partir de la experiencia de la ceguera, siempre puede estar el virus latente. Es similar al final de LA PESTE de CAMUS: las ratas se han ido, pero puede regresar.

"Pero sabía que, sin embargo, esta crónica no puede ser el relato de la victoria definitiva. No puede ser más que el testimonio de lo que fue necesario hacer y que sin duda deberían seguir haciendo contra el terror y su arma infatigable, a pesar de sus desgarramientos personales, todos los hombres que, no pudiendo ser santos, se niegan a admitir las plagas y se esfuerzan, no obstante, en ser médicos.
Oyendo los gritos de alegría que subían de la ciudad, Rieux tenía presente que esta alegría está siempre amenazada. Pues él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa". (CAMUS. LA PESTE: FINAL) ¿Era solamente la liberación de Francia y de su sociedad de las ratas del nazismo o hay muchas ciudades invadidas?

JOSE SARAMAGO: ENSAYO SOBRE LA CEGUERA (1996)

Un hombre parado ante un semáforo en rojo se queda ciego súbitamente. Es el primer caso de una «ceguera blanca» que se expande de manera fulminante. Internados en cuarentena o perdidos en la ciudad, los ciegos tendrán que enfrentarse con lo que existe de más primitivo en la naturaleza humana: la voluntad de sobrevivir a cualquier precio. Ensayo sobre la ceguera es la ficción de un autor que nos alerta sobre «la responsabilidad de tener ojos cuando otros los perdieron». José Saramago traza en este libro una imagen aterradora y conmovedora de los tiempos que estamos viviendo. En un mundo así, ¿cabrá alguna esperanza? El lector conocerá una experiencia imaginativa única. En un punto donde se cruzan literatura y sabiduría, José Saramago nos obliga a parar, cerrar los ojos y ver. Recuperar la lucidez y rescatar el afecto son dos propuestas fundamentales de una novela que es, también, una reflexión sobre la ética del amor y la solidaridad.

FRAGMENTOS

(01) “Se iluminó el disco amarillo. De los coches que se acercaban, dos aceleraron antes de que se encendiera la señal roja. En el indicador del paso de peatones apareció la silueta del hombre verde. La gente empezó a cruzar la calle pisando las franjas blancas pintadas en la capa negra de asfalto, nada hay que se parezca menos a la cebra, pero así llaman a este paso. Los conductores, impacientes, con el pie en el pedal del embrague, mantenían los coches en tensión, avanzando, retrocediendo, como caballos nerviosos que vieran la fusta alzada en el aire. Habían terminado ya de pasar los peatones, pero la luz verde que daba paso libre a los automóviles tardó aún unos segundos en alumbrarse. Hay quien sostiene que esta tardanza, aparentemente insignificante, multiplicada por los miles de semáforos existentes en la ciudad y por los cambios sucesivos de los tres colores de cada uno, es una de las causas de los atascos de circulación o embotellamientos, si queremos utilizar la expresión común.
Al fin se encendió la señal verde y los coches arrancaron bruscamente, pero enseguida se advirtió que no todos habían arrancado. El primero de la fila en medio está parado, tendrá un problema mecánico, se le habrá soltado el cable del acelerador, o se le agarrotó la palanca de la caja de velocidades, o una avería en el sistema hidráulico, un bloque de frenos, un fallo en el circuito eléctrico, a no ser que, simplemente se haya quedado sin gasolina, no sería la primera vez que esto ocurre. El nuevo grupo de peatones que se está formando en las aceras ve al conductor inmovilizado braceando tras el parabrisas mientras los de los coches de atrás tocan frenéticos el claxon. Algunos conductores han saltado ya a la calzada, dispuestos a empujar el automóvil averiado hacia donde no moleste. Golpean impacientemente los cristales cerrados. El hombre que está dentro vuelve hacia ellos la cabeza, hacia un lado, hacia el otro, se ve que grita algo, por los movimientos de la boca se nota que repite una palabra, una no, dos, así es realmente, como sabemos cuando alguien, al fin, logre abrir una puerta. Estoy ciego.

Nadie lo diría. A primera vista, los ojos del hombre parecen sanos, el iris se presenta nítido, luminoso, la esclerótica blanca, compacta como porcelana. Los párpados muy abiertos, la piel de la cara crispada, las cejas repentinamente revueltas, todo eso que cualquiera puede comprobar, son trastornos de la angustia. En un movimiento rápido, lo que estaba a la vista desapareció tras los puños cerrados del hombre, como si aún quisiera retener en el interior del cerebro la última imagen recogida, una luz roja, redonda, en un semáforo. Estoy ciego, estoy ciego, repetía con desesperación mientras le ayudaban a salir del coche, y las lágrimas, al brotar, tornaron más brillantes los ojos que él decía que estaban muertos. Eso se pasa, ya verá, eso se pasa enseguida, a veces son nervios, dijo una mujer.”
(02) “De la puerta del ala derecha empezaron a llegar voces anunciando que ya no quedaba sitio, que todas las salas estaban llenas, hubo incluso ciegos que fueron empujados de nuevo hacia el zaguán, exactamente en el momento en que, deshecho el tapón humano que hasta entonces atrancaba la entrada principal, los ciegos que todavía estaban fuera, que eran muchos, empezaban a avanzar acogiéndose al techo bajo el cual, a salvo de las amenazas de los soldados, irían a vivir. El resultado de estos dos desplazamientos, prácticamente simultáneos, fue que se trabó de nuevo la pelea a la entrada del ala izquierda, otra vez golpes, de nuevo gritos, y, como si esto fuese poco, unos cuantos ciegos despistados, que habían encontrado y forzado la puerta del zaguán que daba acceso directo al cercado interior, empezaron a gritar que allí había muertos. Imagínese el pavor. Retrocedieron éstos como pudieron, Ahí hay muertos, hay muertos, repetían, como si los llamados a morir de inmediato fuesen ellos, en un segundo el zaguán volvió a ser un remolino furioso como en los peores momentos, después la masa humana se fue desviando en un impulso súbito y desesperado hacia el ala izquierda, llevándose todo por delante, rota ya la línea de defensa de los contagiados, muchos que ya habían dejado de serlo, otros que, corriendo como locos, intentaban escapar de la negra fatalidad.
Corrían en vano. Uno tras otro se fueron todos quedando ciegos, con los ojos de repente ahogados en la hedionda marea blanca que inundaba los corredores, las salas, el espacio entero. Fuera, en el zaguán, en el cercado, se arrastraban los ciegos desamparados, doloridos por los golpes unos, pisoteados otros, eran sobre todo los ancianos, las mujeres y los niños de siempre, seres en general aún o ya con pocas defensas, milagro que no resultaran de este trance muchos más muertos por enterrar. "


(03) Siguieron andando. Un poco más allá, dijo la mujer del médico, En el camino hay más muertos que de costumbre, Es nuestra resistencia lo que está llegando al fin, se acaba el tiempo, se agota el agua, proliferan las enfermedades, la comida se convierte en veneno, lo dijiste tú antes, recordó el médico, Quién sabe si entre estos muertos no estarán mis padres, dijo la chica de las gafas oscuras, y yo aquí, pasando a su lado, y no los veo, Es una vieja costumbre de la humanidad ésa de pasar al lado de los muertos y no verlos, dijo la mujer del médico.

viernes, marzo 13, 2009

140. EL CONOCIMIENTO Y LAS NUEVAS TECNOLOGIAS

El proceso del conocimiento, la co-relación sujeto – objeto está mediada, en nuestro tiempo, por una serie de elementos tecnológicos que nos ayudan a percibir o se interponen en nuestra percepción: aumentan la capacidad de la visión (precisión, distancia, claridad, distinción) o del oído (volumen, presencia o ausencia, modulación, etc.). Pero al mismo tiempo esos mismos objetos tecnológicos se ponen en el medio, ponen una barrera entre nosotros (como sujetos) y los objetos. Los medios de comunicación, por ejemplo, son medios de conocimiento o – también – medios que alteran o tergiversan nuestra capacidad de conocer. Vemos, escuchamos, pensamos, opinamos lo que los medios nos dicen, nos muestran, ponen en nuestras pantallas o en nuestros oídos. Los acontecimientos sociales son una prueba al respecto: nunca podemos saber si lo sucedido es tal como se nos muestra: una protesta, una manifestación, una intervención violenta, una revolución o una guerra. Los medios nos regalan la “síntesis categorial” que construye el objeto, pero frecuentemente se trata de una síntesis que responde a intereses, ideologías o miradas que nunca son objetivas.

De alguna manera, solamente con una función crítica puedo “saltar el medio” y llegar al objeto y no quedar preso – por comodidad o ignorancia – del medio mismo, que termina por crear, construir el objeto. Frecuentemente la noticia, el tema, el problema es una producción de los medios, que instalan una situación, la desarrollan durante un tiempo y, luego, deciden abandonarla, sustituyéndola por otras. Pero a los espectadores y oyentes les crea la sensación (transformada en certeza) de que algo es verdadero si los medios lo producen, lo exhiben, lo desarrollan. Así, por ejemplo: una denuncia de corrupción, un caso de violación, los detalles de un accidente, los numerosos casos de inseguridad, la confianza o el desprestigio de un gobierno, etc.

Hay una nueva subjetividad instalada especialmente en las nuevas generaciones, que le otorga un valor de certeza y verdad, a la opinión, porque se la considera la “verdad personal”, la propia certeza. No se trata de buscar “verdades”, sino de avanzar por la vida defendiendo las propias opiniones.

Pareciera que los medios que tenemos a nuestro alcance que multiplican nuestro acceso a la información nos obligan a permanecer en los fenómenos y a olvidar al noùmeno, es decir, renunciar a la posibilidad de profundizar la información para convertirla en conocimiento: debe ser lo que dicen, lo que muestran, lo que aparece.

La crisis del lenguaje, el escaso manejo de vocablos y de síntesis, nos deja sin mundos, porque los objetos no pueden ser designados. Todo conocimiento implica incorporar lo conocido, darle una entidad a través de la palabra. Sin las palabras el mundo es más pobre y más limitado. Y esta civilización de las imágenes y los sonidos es una civilización huérfana de palabras.

Abundan los recursos para registrar los objetos del conocimiento, los sustitutos tecnológicos de la memoria (grabadores, filmadoras, máquinas de fotos, celulares, archivos de imágenes, de voz, de música, de información), pero decrecen nuestras capacidades subjetivas para archivar en nosotros mismos, procesar y sistematizar ese aluvión de información. El ejemplo más típico son los viajes: frecuentemente se regresa con una multitud de registros y pocas vivencias de los lugares visitados.

Los nuevos hábitos sociales tecnológicos nos permiten disponer de los archivos personales colgados en la red virtual, accesibles a todos los usuarios con la posibilidad de conocer al otro, su entorno, su familia, sus afectos, su vida, sus viajes…como si fuera alguien que con-vive con nosotros, aunque sea alguien a quien jamás llegaremos a conocer realmente. En este sentido los conocimientos y las relaciones inter-interpersonales virtuales parecen crear en nosotros la certeza de un conocimiento que es una construcción subjetiva y no objetiva.

Frente la unívoca relación sujeto – objeto que presentamos como la relación típica en el conocimiento, las nuevas tecnologías han instalado relaciones multívocas (un sujeto con numerosos objetos), es decir: la capacidad del conocimiento en paralelo: especialmente las jóvenes generaciones pueden leer un texto, escuchar música en un mp3, chatear con varios amigos, mandar mensajes por el celular, y vigilar el trabajo de la computadora que baja algún programa o alguna película.
Es muy probable que toda esta riqueza de medios tecnológicos maravillosos necesite – como en su momento la irrupción del libro impreso en la cultura – la intervención de una institución (como la escuela en el siglo XVI) que ayude a usar, procesar, darle curso a tanta creatividad y abundancia para no quedar náufragos y a la deriva, nuevos “quijotes”, que de tanta tecnología subjetivada terminemos perdiendo la razón, aunque sin darnos cuenta
.

139. IMPACTO DE NUEVAS TECNOLOGIAS

La tecnología atraviesa el mundo y la vida de los hombres; aunque la tecnología es un producto cultural, y es una construcción humana, ha tomado fuerza propia (como el fuego robado mitológicamente a los dioses) y el hombre ha sido y es reconfigurado permanentemente por su intervención.

Mientras los restantes productos culturales representaban la construcción del mundo del hombre, adaptando la naturaleza a sus necesidades, la tecnología se ha apropiado también del cuerpo y la subjetividad del hombre y lo va moldeando según sus avances.

La dependencia de la tecnología es tal, que la mayoría de los seres humanos, acostumbrados a determinados niveles de civilización difícilmente podrían sobrevivir a un mundo en el que la tecnología desapareciera o no pudieran brindar los servicios que cotidianamente brinda. Hay numerosas novelas y películas que han abordado esta problemática.

Ya hemos hablado de la manera de pensar, de ver, de oír, de recordar, ajustados a los avances tecnológicos: porque en realidad cada uno de los artefactos se ha convertido en una prolongación necesaria de lo humano. Los productos tecnológicos no son ajenos al ser mismo del hombre. La memoria – por ejemplo - no es sólo una parte del cerebro controlado por la red neuronal, sino que es también el conjunto de generosos y dinámicos sistemas de almacenamientos que el hombre dispone en su vida cotidiana.

La misma manera de conocernos y relacionarnos con los otros, de comunicarnos y de amar encuentra en las tecnologías aliados y cómplices porque se moldean los cuerpos, se arreglan las imágenes, se anulan las distancias, abundan los medios de comunicación, se potencia el funcionamiento de todos los sentidos…

Pero al mismo tiempo la tecnología tiene factores alienantes, des-humanizantes, críticos, éticamente discutibles, porque los atrevimientos en las investigaciones y en los avances puede llegar hasta la destrucción del ser humano. De hecho las nuevas formas de la guerra – que históricamente acompañó cada uno de los avances de la tecnología – han creado medios infalibles para destruir, matar, arrasar.

La tecnología no ha logrado – a pesar de sus esfuerzos – acallar todos los males: La soledad, el aislamiento, el dolor, el suicidio, las enfermedades terminales, las muertes súbitas, la vejez, los bolsones de miseria, pobreza y exclusión, el hambre, el maltrato, los padecimientos sociales, la inseguridad, son aun asignaturas pendientes.

Rodeados de tecnología, en el mejor de los mundos posibles (= edificios inteligentes, barrios privados, vehículos prodigiosos), con todos los ingresos y los avances a la mano, el hombre sigue siendo esa “caña pensante” de Pascal, que se puede quebrar al menor roce, sin que le sirvan de protección y garantía todos sus bienes.

Finalmente, la sociedad tambaleó en lo económico y el mundo avanza hacia un futuro que aun no define su perfil ya que puede evolucionar hacia los mejores niveles de humanidad, o puede naufragar en la destrucción final de nuestra aldea global.

La tarea de la educación es inmensa, porque no se trata sólo de renovar curriculum o de ajustar métodos o procedimientos, sino de definir el compromiso que le atañe en la construcción del presente y del futuro. La educación es también responsable del uso de las tecnologías con un criterio inclusivo, solidario, humanizante, ético.

138. PENSAMIENTO Y TECNOLOGIA

• Si bien hablamos de desarrollo del pensamiento (con respecto a la filosofía), no podemos negar que hay una nueva manera de estructurar el pensamiento, mediatizado por las tecnologías. Las imágenes, los sonidos, los instrumentos de producción de los mensajes, la búsqueda, el procesamiento y los archivos de la información van armando una nueva trama en la manera de pensar. Principalmente las nuevas generaciones tienen una estructura absolutamente distinta y serias dificultades para ajustarse a los modelos vigentes en el pasado.

• Un pensar mediado por la tecnología es un pensar que trabaja sobre el formato de la pantalla (no ya la página estática y lineal), el sostén digital y electrónico, los nuevos soportes de la información y el conocimiento. Algunos autores, por ejemplo, hablan de una manera de ordenar la forma de pensar y articular la información según los motores de búsqueda de internet (por ejemplo Google).

• Esta es una forma de pensar que contamina la educación, porque la educación no puede mantenerse fiel a valores y estilos del pasado, sino que necesariamente se asocia a estas nuevas formas: pizarrón, palabra del docente, escucha obediente del alumno, uso de libros y registro, espacio, tiempo… se ven invadidos por una tecnología y nuevos sujetos que han roto los muros de la escuela y del aula con otros soportes que están oficializados (y se usan legítimamente) o están subrepticia o descaradamente en poder de los alumnos: sonidos, imágenes, comunicación (mp3, mp4, celulares, etc.) El mismo circuito de comunicación docente-alumno está cruzado por “ruidos” diversos que dificultan o inhabilitan el pensamiento.

• No es lo mismo pensar con un universo de pensamiento generoso pero acotado, que tratar de pensar en medio de una explosión del conocimiento. Y de hecho, en nuestros días, el conocimiento de todas las áreas, la información disponibles, los materiales a la mano (aquello que están en cada conexión de computadora, teléfono o televisor) crece de manera exponencial, por lo que la primera tarea de pensamiento es poner orden, sistematizar, tratar de dar cuenta de lo que existe, salir a la caza de todo lo disponible, seleccionar, proponer una mirada crítica, re-crear síntesis que puedan tener un sentido educativo.

• En el pasado, la escuela y la educación formal constituían la fuente de la información y el conocimiento. Hoy abunda la información, el dato, la novedad, pero escasea el conocimiento, la educación. Por eso la educación escolar, formal, se presenta como la lucha permanente entre la fragmentación de lo dado y la sistematizaciòn de los materiales, entre el discurso y la imagen, entre la continuidad y la ruptura. No hay conocimiento, ni pensamiento posible sobre la base de cortes, datos, pantallas, destellos… y el esfuerzo de la educación sigue siendo ese: dotar de orden y de sistema al caos aluvional de información disponible y fluyente,

• Si antes había un predominio de la palabra (logosfera) y era la palabra el soporte privilegiado del pensamiento, hoy estamos atravesados por la imagen (iconosfera) y en las imágenes hay que buscar también los nuevos códigos, los nuevos mensajes, las nuevas ideas que genera el pensamiento.

• Los docentes, los que enseñan, y los alumnos tienen sus propias teorías personales, teorías que tienen compatibilidad generacional entre sí y cierto grado de incompatibilidad entre los sectores. Es muy probable que la teoría personal de los docentes presente una visión del mundo, de la sociedad, de sí mismo, de la educación (vista desde la enseñanza) distinta de la teoría personal de los alumnos, de su visión del mundo, de la sociedad, de sí mismos y de la educación (vista desde el aprendizaje). Si ser inconmensurables (Kuhn) son diferentes y solemos tender a simplificar los rasgos que las caracterizan.

sábado, marzo 07, 2009

137. SPINOZA, ¿PROFESOR O FILÓSOFO?


(1) Carta de Ludovico Fabritius a Baruch de Spinoza

Ilustrísimo señor:
Mi clementísimo señor, el serenísimo Elector Palatino, me ordena escribirle a Ud. - hasta ahora desconocido para mí, pero apreciadísimo por el serenísimo Príncipe- pedirle que acepte la profesión ordinaria de la filosofía, en su ilustre Academia. El estipendio anual es el que perciben actualmente los profesores ordinarios (...) Ud. tendrá la más amplia libertad de filosofar. El Príncipe confía que no abusará de ella con el fin de perturbar la religión públicamente profesada (...)
Esto sólo agrego, que se verá que transcurrirá plácidamente una vida digna de un filósofo, a menos que ocurra todo lo contrario de lo que es nuestra esperanza y nuestra opinión.
Le ofrezco, ilustrísimo señor, mis saludos. Suyo atentísimo
J. Lodovico Fabritius, Profesor de la Universidad de Heidelberg y Consejero del Elector Palatino. Heidelberg, 16 de febrero de 1673.

(2) Respuesta de Spinoza a Fabritius.

Ilustrísimo señor:
Si yo hubiese tenido alguna vez el deseo de ejercer la profesión de una facultad, ésta que me es ofrecida por su intermedio por el serenísimo Elector Palatino habría sido la única que yo hubiese podido considerar. (...)
Pero, como no fue nunca mi intención enseñar públicamente, no puedo dejar de aprovechar esta bella ocasión para expresar lo que largamente he reflexionado. De hecho, si quisiese dedicarme a la educación de los jóvenes, debería en primer lugar renunciar a hacer filosofía. En segundo lugar, yo no sé entre qué límites deba entenderse comprendida aquella libertad de filosofar, para que yo no parezca querer perturbar la religión públicamente constituida (...)
Suyo : Baruch de Spinoza

(3) Comentario de Mario Trombino

Spinoza no dice por qué, si quisiese dedicarse a la educación de los jóvenes debería renunciar a hacer filosofía, mientras que es posible seguir haciéndola puliendo lentes. El silencio sobre el por qué no hace menos neta la afirmación, sin embargo. A menos que la segunda razón de la negativa deba entenderse como comprendiendo a la primera. Puliendo lentes no se pone en juego la propia búsqueda filosófica; pero educando jóvenes a través de la filosofía, sí.

Trombino, Mario (1999): Elementi di didattica teorica della filosofia. Bologna, Calderini, Traducción de Mauricio Langon
Respeto la determinación muy digna de Spinoza... y al mismo tiempo pienso que tal vez ese ejercicio de la educación le hubiera puesto interlocutores y diálogo a su filosofía, enfrentamiento y discusión, cierta anticipada dialéctica... porque no imagino a Baruch sin defender y ejercer la libertad del pensamiento, también en sus clases... Tal vez por eso, tal vez porque los lentes y su taller fueron mudos testigos de sus cavilaciones y de sus escritos, es posible que haya temido que la generosidad de quien le ofrecía el trabajo podía chocar contra esa necesaria libertad de la especulación... Pero la educación, ¿no es un territorio abierto a la libertad?

viernes, marzo 06, 2009

136. ¿UN NUEVO HOMBRE?


La autora Paula Sibilia (2005. El hombre postorgánico. FCE) presenta los caracteres del ser humano que lentamente se establece entre nosotros :

• El cuerpo humano, en su anticuada configuración biológica, se estaría volviendo obsoleto: intimidados seducidos por las presiones de un medio ambiente amalgamado con el artificio, los cuerpos contemporáneos no logran esquivar la tiranía del upgrade (actualización y nueva carga de programa). Un nuevo imperativo es interiorizado: el deseo de lograr una total compatibilidad con el tecnocosmos digital, mediante la actualización tecnológica permanente. Se trata de un proyecto sumamente ambicioso (…) que contempla la abolición de las distancias geográficas, de las enfermedades, del envejecimiento, e incluso, de la muerte. El ser humano, la naturaleza, la vida y la muerte atraviesan turbulencias despertando todo tipo de discusiones y perplejidades. Estamos ingresando en la era post-humana o en la post-evolución. (11-12)
• Si antes era necesario disponer de algún documento para probar la identidad (DNI) y hoy las tarjetas con sus bandas magnéticas o sus códigos permiten identificarnos como sujetos, como ciudadanos y como consumidores, en el futuro inmediato bastará un pequeño chip incrustado bajo la piel para identificar quienes somos. (35-36). La sociedad mantendrá el control aunque pareciera que ya no nos vigila. A la sociedad y a los dueños del poder ya no les interesa vigilar al productor disciplinado, sino controlar y monitorear al consumidor.
• Nuevas formas de trabajo (teletrabajo o trabajo desde la casa o la oficina en el hogar) tienden a desdibujar la barrera entre el ocio y el trabajo, entre el esfuerzo y el placer. Nuevas formas de corporalidad, nuevas formas laborales, nueva organización de la existencia. El teletrabajo no es mas que un collar o una pulsera electrónica, porque bajo la apariencia de libertad (hago lo que quiero, tengo mi horario, manejo mi tiempo) los sujetos están prisioneros y controlados que nunca. (38)
• Las metas del proyecto tecno-científico actual no consiste en mejorar las miserables condiciones de vida de la mayoría de los hombres, sino en responder al impulso insaciable que ignora todas las barreras tanto para dominar el mundo exterior como el mundo interior. Sobre todo ejercer un control total sobre la vida, tanto humana como no humana y superar todas las barreras y limitaciones biológicas (hasta la mortalidad). No sólo se trata de mejorar y embellecer el cuerpo a cualquier precio, sino de matar la muerte, de asegurar la inmortalidad. (53)
• No es extraño que la autora hable en algunos de sus capítulos de: “La evolución postbiológica” (133), “Bioprogramaciòn: formateo acelerado de cuerpos y de almas”. (158) “La alquimia de los genes y de los bits: una eugenesia al gusto del consumidor” (184). “La enfermedad como error en el código” (229) O que para explicar, por ejemplo, la instalaciones de “desfibriladores” – restablece el ritmo cardíaco normal mediante la aplicación de una descarga eléctrica – en los lugares públicos, médicos y funcionarios hablen de un “formateo” del corazón, que reinicia su marcha como si fuera una computadora tildada.

El cuerpo, es el lugar de una multitud intervenciones tecnológicas en donde lo natural (orgánico), deja su lugar a lo post orgánico.

• Cuerpos operados: por razones de salud (extirpar, arreglar, suturar), eugenesia (cesáreas) y operaciones relacionadas con alteración de la reproducción.

• Cuerpos alterados mediante operaciones: diversos tipos de cirugías estéticas, con el uso de verbos muy curiosos: poner, sacar, estirar, sustituir, mejorar, acondicionar, achicar, agrandar, etc. No intervienen sólo los cirujanos plásticos, sino un ejército invasor: odontólogos, oftalmólogos, dermatólogos y otros, con el séquito de sus auxiliares técnicos y equipamiento tecnológico.

• Cuerpos modelados a través de diversos tipos de gimnasias, con la presencia de los especialistas y los medios tecnológicos.

• Cuerpos arreglados y formateados mediante diversos aportes cosméticos (industria) y sus especialistas: estilistas, cosmiatras, cosmetólogos (eventualmente la presencia de dermatólogos). Los peluqueros estilistas ocupan un curioso lugar de privilegio en este escenario ya que combinan varias de las funciones enunciadas (asociadas al vínculo que suelen establecer con los usuarios).

• Cuerpos disciplinados mediante diversos tipos de dietas y gimnasias. Diversos tipos de ortopedias (en diversos lugares del cuerpo).

• Cuerpos violentados a través de privaciones o agresiones: bulimia /anorexia.

• Cuerpos tentados permanentemente por el disfrute de todos los placeres

• Cuerpos divididos por la estrategia de la erótica que juega con la exhibición y la mirada, la histeria y el deseo, la promesa y la negativa, la invitación y la postergación.

• Cuerpos asociados a un interior invadido con químicos regulados o experimentales: antidepresivos, energizantes (psico-somáticos), de rendimiento sexual o de ampliación de la posibilidad de gozo, mecanismos regulatorios del estado de ánimo y de la autoestima, chalecos químicos para amortiguar las conductas.

Los interrogantes que sobrevuelan, al concluir la lectura, invaden el territorio de la educación: ¿de qué debe ocuparse la educación de nuestros días? ¿Cuáles son sus retos y sus desafíos? ¿Cómo puede acompañar este casi descontrolado desarrollo tecnológico que privilegia la vida de algunos y que condena a la desprotección al resto? ¿Cómo incorporar todas estas problemáticas en el desarrollo curricular, sin descuidar las funciones específicas? ¿Cómo hacerse cargo del cuerpo que tenemos (orgánico) y ese desarrollo post orgánico que nos aguarda?

135. SER HUMANO Y NUEVAS TECNOLOGIAS


Al calor de las nuevas tecnologías, algunos autores – entre ellos, principalmente el sociólogo argentino Christian Ferrer - sitúa al cuerpo en la encrucijada de un devenir en valor de mercancía, como fuerza de trabajo o como apariencia en su tramitación social. El ornamento inherente al individuo moderno requiere el complemento amortiguador del confort, suavidad de un resguardo superficial que cubre la apariencia de la personalidad de la “inclemencia industrial y urbana”.

Pensemos en la imposición de las dietas nutricionistas y adelgazantes mediante la televisión y las revistas especializadas en “buena salud”; pensemos, de paso, en la intervención de la industria farmacológica como filtro del discurso médico. En este contexto, entra la gimnástica como discurso complementario a la salud deportiva y desintoxicante pero con un plus: la realización de la consigna publicitaria de “dejar” el propio cuerpo para obtener aquellas formas que dictamina el canon de la belleza actual.

Pero como no todo se agota en los aparatos, en los entrenamientos y en los instructivos (ya que a las clases de gimnasia se accede también por combos de videos y micros televisivos), la medicina también ingresa en nuestra vida diaria, de alguna manera y, por cierto, en grados muy variables, mediante las diferentes prácticas quirúrgicas que esculpen el cuerpo quitando todo aquello que sobra o agregando todo lo que falta o sustituyendo aquello que ya no funciona o no tiene la apariencia adecuada.

Si bien es cierto que la mayoría de las personas no integra el escaparate mediático de venta de imagen, sí puede corroborarse una tendencia que lleva a comprar, con mayor o menor voluntad, el producto exhibido: esa parece ser la función de la moda en el caso de imponer, por ejemplo, talles chicos y bajos. Sin embargo, no creo que este sea el problema de fondo; más bien me parece ser la punta del iceberg que puede orientarnos hacia un término más sugerente: el sistema de control y exhibición.

La vida social en sí misma, la actuación o los efectos performativos de los medios de comunicación, especialmente en su dimensión televisiva, quizá nos resulte más perceptible en el alto grado de exposición que ciertos programas demandan a condición de otorgar premios al ganador; sólo que, en la mayoría de los casos, llama la atención que el triunfo consista en el reaseguro del participante dentro del circuito voraz del medio: de este modo, los reality shows exigen el desnudo total (de su vida y de sus actos) para premiar a aquél que lleve al extremo la obediencia al doble sistema de vigilancia de conductores y televidentes. Así, todas las formas de Gran Hermano son el paradigma (sobre todo por la resonancia literaria de Orwell) de una estructura que se repite con ligeras variantes, pero que mantiene la condición de la competencia en la puesta a prueba de la privacidad y en la eliminación (y desgaste) gradual de los participantes, hasta llegar al ganador final.

Actos y palabras son vistos y oídos por todos. Si ducharse, orinar o tener sexo puede (o mejor debe) ser captado por la cámara, la escena del relato da cuenta del modo en que se pierde la noción del límite entre el reducido grupo que forma parte del juego directo y la enorme masa que cuantifica el acto de espiar. Reality o talk shows, se trata de hacerse ver y oir, de exponer los más recónditos detalles de la vida personal; extraña experiencia si se piensa que puede implicar la efímera utopía de quien busca crédito en la huella estelar de los chismes “famosos”.

La técnica viene a afirmarse en una doble convicción; el cuerpo devino en última y radical verdad y la demanda del placer sensorial constituye la presencia de la temporalidad vital: la fuente del dolor es el temor al surco que el tiempo abre en la fisonomía. En este contexto de un dolor existencial amortiguado, la medicina y la tecnología plantea un problema ético a la disputa por la propiedad del material genético y modifica en consecuencia, y de un modo extremo, la idea de vida y muerte; también aparece el signo de pregunta por los límites y el alcance de la naturalidad o de la intervención del saber humano en el control de la vida (por ejemplo, la eutanasia).

En este mismo contexto, diversas formas de pornografía adquieren sentido en tanto industria del cuerpo, allí donde la sociedad promueve el intercambio como mercancía obscena, y la reflexión vale tanto para la exhibición del goce como para la exposición el del estado doloroso o vegetal de un hombre hospitalizado. Caen los velos protectores para la intimidad del sufrimiento: y como fenómenos asociados, la corrupción del cuerpo, la enfermedad, la vejez y la muerte.

Cabe preguntarse, qué papel juega la educación en torno a estos nuevos “modelos” de ser humano y de uso de la corporalidad y cómo procesa desde su misión y función específica las demandas, las ansiedades, las frustraciones y los triunfos de los estudiantes que concurren diariamente a la escuela. La vida de las nuevas generaciones, que construyen trabajosamente su subjetividad, está atravesada por todas estas demandas que se imponen con mayor fuerza y atracción que los valores y las riquezas del saber y la cultura.

martes, febrero 24, 2009

134. MUERTE DE WALTER BENJAMIN + VARIAS MIRADAS


JUAN PABLO FEINMANN (LA ASTUCIA DE LA RAZON. 2007: 33 - 34)

“Theodor Adorno lo instó a emigrar a Estados Unidos y BENJAMIN respondió: Todavía quedan en Europa posiciones que defender, y no emigró y cuando los quiso hacer, ya era tarde, pero mas que tarde para emigrar era tarde para él, porque todo dolor tiene un límite, todo sufrimiento, si en algún instante no se detiene llega inexorablemente al otro: al instante de ya no poder ser tolerado y este instante, para WALTER BENJAMIN, llegó en septiembre de 1940, cuando, quebrado – entre otros variados y muy co0mplejos males – por un problema cardíaco, arribó junto con otros refugiados, a la frontera española, cargando en sus maletas quince compuestos de morfina, que, conjeturaba, lo protegerían en caso extremo, del horror en manos de la GESTAPO, y allí, en la frontera española, descubriría, brutalmente dibujada por la realidad, la simbología del final de su camino, porque el gobierno español había cerrado la frontera, no ayer, ni un mes atrás, ni siquiera una semana atrás, sino ese mismo día el gobierno español, el exacto día en que WALTER BENJAMIN llegó a ella para traspasarla, había cerrado la frontera y, entonces, WALTER BENJAMIN sintió que esa era la última frontera que se le cerraba y agotado por el viaje, pro su incierto y mas aun indeseado futuro en EEUU, por su inexpresable terror a la Gestapo abría de tomar, durante la noche, todas las pastillas que fuera necesario tomar para acceder a la última de sus certezas, la certeza de su propia, garantida, inevitable, cálida y protectora muerte, muerte que para tornar mas desgarrador el final de BENJAMIN no habría, ¡pese a tantas pastillas!, de acaecer durante la noche, ya que BENJAMIN, por un maldito milagro de la naturaleza, ese monstruo (…), BENJAMIN aun vivía durante la mañana siguiente, y entonces lo sometieron a un lavado gástrico y, entonces murió en medio de dolores atroces, de sufrimientos terribles. Apenas acababa de cumplir 48 años.”

RICARDO FORSTER (CRITICA Y SOSPECHA. 2003: 119 - 120)

“Su cuerpo extenuado le exige detenerse una y otra vez, a intervalos cada vez más corto. Las montañas se levantan ante su cansancio como un muro casi imposible de franquear, mientras los últimos restos del verano se van entrelazando con los primeros fríos otoñales. La pequeña caravana se desliza con lentitud por ese paso clandestino que les promete como destino final la posibilidad de la libertad que se intuye mas allá del océano Atlántico. (…) Camina desacompasadamente exigiéndole a su debilitado corazón un último esfuerzo. Muchos antes que él han hecho el camino esfuerzo hacia el exilio francés, después de la derrota de la República. (…) Muchos recorrerán ese mismo sendero, en 1940, tratando de escapar de la barbarie nazi. (…) Antes de partir y sabiendo de los riesgos que corría, WALTER BENJAMIN se ha encargado de enviar a sus amigos, por diversos medios, sus últimos escritos intuyendo que mas allá de su fortuna personal lo verdaderamente importante radica en la persistencia de la palabra escrita, de esas letras que deberán seguir su propio rumbo para dejar testimonio de una época y de su derrumbe. (…) Ese cruce tardío de los Pirineos no significa otra cosa que la pérdida de la esperanza en aquello que había constituido lo esencial de su biografía, la certeza de la catástrofe asediando aquello que más había amado. (…)
El refugiado ha logrado cruzar la frontera pero el azar de su vida vuelve a jugarle una mala pasada. La guardia civil no los dejará pasar porque en sus pasaportes figura su condición de apátridas y desde el gobierno franquista madrileño han llegado instrucciones taxativas de impedir el paso de los parias. Deberán egresar al infierno francés, a los campos de refugiados, a la muerte anunciada. BENJAMIN en la soledad de su pequeño cuarto de hotel, decide en su último acto de libertad, acabar con su vida. Final de partida.”

VERSION HISTORIA DE LOS HECHOS

El 25 de septiembre de 1940, tras siete años de exilio, Walter Benjamin cruza los Pirineos en un desesperado intento de huir de los nazis. Se dispone a pasar la frontera clandestinamente junto con un reducido grupo de fugitivos para, tras atravesar el territorio español, embarcar en Lisboa rumbo a los Estados Unidos. Sin embargo, un súbito cambio en la legislación española le impide la entrada a la Península. Benjamin se ve obligado a pernoctar bajo vigilancia en la Fonda de Francia de Portbou, a la espera de ser deportado a tierras galas a la mañana siguiente.
Esa misma noche, el filósofo judeo-alemán inicia una agonía que lo llevará a la muerte veinticuatro horas más tarde.
A pesar de que el parte médico tipifica el deceso como muerte natural, durante muchos años se dio por supuesta la posibilidad de un suicidio inducido. En los años noventa se localizan las actas oficiales en las que se habla de muerte por causas naturales, lo cual arroja más sombra que luz sobre un caso plagado de irregularidades. Actualmente, tanto en el pueblo como fuera de él, hay quienes no tienen reparos en hablar abiertamente de un posible asesinato.
Una vecina que conoció personalmente al regente de la fonda, todavía hoy recuerda el momento en que éste irrumpió angustiado en la casa familiar, para dar noticia de la muerte de aquel inquilino desconocido.
La versión de ésta y otros vecinos del pueblo, testigos directos de la época, junto a nuestras propias pesquisas en archivos históricos y particulares, abre la puerta a nuevas investigaciones que entran en litigio con los presupuestos comúnmente manejados sobre la muerte de Walter Benjamin.
A partir de aquí, el documental sigue el hilo de los distintos testimonios que van creando una fotografía cada vez más diáfana de un acontecimiento, a todas luces, plagado de irregularidades policiales, médicas, eclesiásticas y administrativas.
¿Era el regente de la fonda un colaboracionista franquista, tal como afirman numerosos testimonios? ¿Encubrió el médico la verdadera causa de la muerte? ¿Tenían conocimiento las autoridades españolas acerca de la importancia de este “viajero extranjero” que fue enterrado según rito católico y bajo nombre equivocado? ¿Se trató realmente de un suicidio?

DOCUMENTAL: ¿QUIEN MATO A WALTER BENJAMIN? (2005) DIR. DAVID MAUAS

PORT BOU, 1940. El 25 de septiembre, luego de siete años de exilio, Walter Benjamin atraviesa los Pirineos en un desesperado intento de escapar de los nazis. Se dispone a pasar la frontera clandestinamente y, atravesando el territorio español, alcanzar Lisboa donde se embarcará rumbo a los Estados Unidos. Un súbito cambio en la legislación española, le impide la entrada a la Península. Benjamín se ve obligado a pernoctar en una fonda de Port Bou, bajo la estrecha vigilancia de tres policías que tienen órdenes de deportarlo a Francia a la mañana siguiente. Esa misma noche, Benjamin inicia una agonía que lo llevará a la muerte veinticuatro horas más tarde. Según sus allegados, se trata de un suicidio. Pero el parte médico tipifica el deceso como muerte natural.
¿Encubrió el médico la verdadera causa de la muerte? ¿Tenían conocimiento las autoridades españoles acerca de la importancia de este “viajero extranjero” que fue enterrado según rito católico y bajo un nombre equivocado? ¿se trató realmente de un suicidio?
¿Quién mató a Walter Benjamín? busca las respuestas a las dudosas circunstancias de la muerte, sesenta años atrás, de un ilustre refugiado, a la vez que establece el retrato de un pueblo de frontera, anclado entre dos frentes, testigo de evasiones, persecuciones y falsas esperanzas.
¿Quién mató a Walter Benjamín?, no supone solo la reconstrucción de una muerte, sino el retrato del escenario del crimen.