martes, marzo 31, 2009

142. CONSTRUIR LA FILOSOFIA CONTEMPORANEA

1. Los ejes temáticos que recorren la filosofía contemporánea permiten armar orgánicamente la sucesión de representantes y de producciones filosóficas, recorren un período marcado por la multiplicidad de respuestas, por la interacción entre la ciencia y la filosofía y la clara influencia del pensamiento en los procesos de configuración de lo real.

2. La historia de la filosofía se estructura como un cuerpo disciplinar autónomo sobre la base de las fuentes bibliográficas, las versiones más seguras y las interpretaciones más ajustadas. Se convierte en fuente imprescindible para el desarrollo sistemático de los problemas particulares y específicos de la filosofía: lógica, metafísica, antropología, gnoseología, ética, filosofía política.

3. Las producciones filosóficas responden a los contextos históricos y acompañan las circunstancias personales y la evolución del pensamiento de los creadores; la historia de la filosofía permite establecer un puente dialéctico entre las obras y los autores.

4. Ningún momento histórico se cierra sobre sí mismo: crece sobre el suelo del período que lo precede y se proyecta hacia el desenvolvimiento posterior. El pensamiento no reconoce cortes ni barreras: la filosofía moderna es un recorte teórico – no desprovisto de arbitrariedad – que toma como punto de partida

5. La Filosofia contemporánea es una construcción permanente porque se alimenta de los textos dados, de los autores consagrados y de las producciones actuales. Lo que sean definitivamente la filosofía contemporánea es algo que todavía no podemos definir, encerrar, clausurar. Se trata de una construcción dinámica, una pre-disposiciones de apertura del pensamiento para descubrir lo que se está diciendo, creando anunciado. Muchos filósofos siguen produciendo, muchas obran aun no han sido editadas, muchos pensadores y pensamientos pueden no haber sido descubiertos.

6. La filosofía contemporánea debe ser realmente una hermenéutica de nuestro tiempo, un puente hacia la vida que vivimos y la sociedad que tenemos. Lee nuestros problemas, los padece, los interpreta e imagina respuestas y soluciones para ellos. La filosofía habla los lenguajes de nuestro tiempo, utiliza los medios de nuestro tiempo, sabe que el pensamiento es el eje, pero que los formatos de expresión han sabido dialogar con cada momento histórico. Era diálogo y lecciones en la antigüedad, eran las lecciones de la escolástica medieval, fue el activo uso de los libros a partir de la imprenta y es un pensamiento proteico que sabe expresarse a través de los medios que tiene a su disposición: el libro, la palabra, la imagen, la música, las pantallas, los sitios de Internet, las películas.

7. La filosofía contemporánea no se enseña, se ayuda a descubrirla: no es que uno no pueda dar clases sobre la filosofía, los filósofos y las obras contemporáneas, sino que se necesita un trabajo de quien accede a la filosofía. No se trata de un material histórico, sino de un material vivo. La tarea del profesor es la de acompañar la búsqueda, de ayudar a tamizar documentos, escritos, producciones, problemas. Sin una posición activa de los alumnos, no hay filosofía contemporánea. Porque la filosofía aun es contemporánea tiene sentido estudiar filosofía: sus problemas, sus historias, sus filósofos, sus obras.

lunes, marzo 30, 2009

141. CEGUERA + ETICA, SOCIEDAD Y CONTRATOS



La película – como la obra de Saramago – trabaja una serie de tópicos que permiten revisar los CONTRATOS SOCIALES, la vigencia de la MORAL, los principios de la CONVIVENCIA:

01. Volverse ciego (no nacer ciego o perder lentamente la visión), sino volverse repentinamente ciego es una nueva forma de “ver” y de aprehender el mundo. Nada tiene que ver con la percepción que tenemos con uso de los ojos y la mirada. Para los ciegos, los otros son diferentes que se perciben solamente como otros, no llegan como una imagen sino por otras sensaciones. La ausencia de la vista permite descubrir un interior que ignora el color de piel, la edad, el aspecto físico, las nociones de belleza y de fealdad. Aun en el manejo de los cuerpos (vestimenta, desnudez) no hay censuras, porque los ciegos se tornan invisibles y desaparece el sentido del pudor. Somos los espectadores (lo confiesa el Director) los único que – junto con la protagonista – pueden verlos, descubrirlos…

02. Se forma una nueva sociedad en la que el único propósito es la subsistencia y el aislamiento: no hay ninguna actividad simbólica o cultural (en un momento aparece, por un momento, la música que emerge de una minúscula radio AM), y por lo tanto se altera la escala axiológica. Todo se somete a discusión tomando como referencia los nuevos valores: la comida y la subsistencia. La autoridad se debe re-definir y es la que eternamente se discute pero termina imponiéndose la autoridad y la ley de los mas fuertes y arbitrarios, las de quienes tienen la suficiente “libertad de principio y de conciencia” como para eliminar todo freno y inaugurar las prácticas mas eficaces. Por tanto se replantea todo: los contratos, la moral, lo bueno y lo malo, hasta el mismo amor es visto desde otras perspectivas (las simetrías y asimetrías de las relaciones). Es como si la humanidad (¿Rousseau?) se inauguraran de nuevo, y todo pudiera volver a construirse. La lucha por la vida y la alimentación admite el robo, la extorsión, la violencia simbólica, real o la posibilidad de comprar o vender utilizando cualquier medio de pago: dinero, objetos de valor, sexo.

03. La sociedad previa a la ceguera es limpia y ordenada. La sociedad de los ciego es sucia: los nuevos ciegos no saben que están envueltos en basura, que viven en la basura. Pero, a su vez, la suciedad es metáfora de la sociedad. Sociedad = suciedad… ya que no pueden limpiar lo que no pueden ver, y no puede ordenar lo que no pueden acordar. La sociedad convertida es suciedad asume formas de animalización, de vida primitiva. Los gripos sociales (cada uno de los pabellones, especialmente los que respaldan al REY del Pabellón nº 3) tienen sus tácticas y sus estrategias, su negociaciones, sus claudicaciones, la construcción – pragmática – de sus propios principios. Los cierto es que los principios que gobiernan la sociedad son todos negociables y que hay un mundo de apariencias en que desaparece cuando se llega a la situaciones límites…

“Si antes de cada acción pudiésemos prever todas sus consecuencias, nos pusiésemos a pensar en ellas seriamente, primero en las consecuencias inmediatas, después en las probables, más tarde las posibles, luego las imaginables, no llegaríamos siquiera a movernos de donde el primer pensamiento nos hubiera hecho detenernos. “ (SARAMAGO. Ensayo sobre la Ceguera)

04. La sociedad normal – como en todos los momentos de la historia y en todos los relatos – pretende sacarse de encima y aislar a los indeseables: encerrarlos, impedirles toda comunicación, dejarlos librados a sus posibilidades, desentenderse de sus necesidades, excluirlos para exterminarlos. Y hay discursos legitimadores para hacerlo: el locutor de la TV es la voz que desde la pantalla (paradójico) lo justifica… como el sermón que alguien predica en el interior de una iglesia abandonada e invadida, dándole marco bíblico a la ceguera… Hay un juego muy marcado de analogías con situaciones sociales que tienen estas mismas características: grupos de indeseables sociales, raciales, distintos de tipos de enfermedades (o que se construyen como tales) a los que se pretenden eliminar. Sin embargo la sociedad termina víctima del mal, aun cuando ha aislados cuidadosamente a los “portadores del virus”.

05. Cuando algo de la sociedad cambia, todo cambia: cuando un elemento naturalizado (la visión y la libertad) desaparece, todo se cae… uno quisiera seguir, pero no puede: esa imposibilidad es aprovechada por fuerzas ancestrales: violentos, sin escrúpulos, los que tienen ventaja competitiva (ciego de nacimiento). Uno puede concluir (Rousseau de nuevo) que la sociedad original no es igual, es desigual: el contrato es el que intenta volverla igual para todos los signatarios del contrato, o porque a partir del contrato de debe construir la igualdad (como ideal). Curiosamente, ninguno de los personajes tiene un nombre para identificarlos. Estos son sujetos lanzados en medio del quiebre en donde brota el desconcierto de esta sociedad

06. El final tiene mucho de esperanzador: el fuego, la libertad, la sociedad destruida y la casa como Arca de Noe en la que se puede encontrar la salvación. Pero es también escéptico: a partir de la experiencia de la ceguera, siempre puede estar el virus latente. Es similar al final de LA PESTE de CAMUS: las ratas se han ido, pero puede regresar.

"Pero sabía que, sin embargo, esta crónica no puede ser el relato de la victoria definitiva. No puede ser más que el testimonio de lo que fue necesario hacer y que sin duda deberían seguir haciendo contra el terror y su arma infatigable, a pesar de sus desgarramientos personales, todos los hombres que, no pudiendo ser santos, se niegan a admitir las plagas y se esfuerzan, no obstante, en ser médicos.
Oyendo los gritos de alegría que subían de la ciudad, Rieux tenía presente que esta alegría está siempre amenazada. Pues él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa". (CAMUS. LA PESTE: FINAL) ¿Era solamente la liberación de Francia y de su sociedad de las ratas del nazismo o hay muchas ciudades invadidas?

JOSE SARAMAGO: ENSAYO SOBRE LA CEGUERA (1996)

Un hombre parado ante un semáforo en rojo se queda ciego súbitamente. Es el primer caso de una «ceguera blanca» que se expande de manera fulminante. Internados en cuarentena o perdidos en la ciudad, los ciegos tendrán que enfrentarse con lo que existe de más primitivo en la naturaleza humana: la voluntad de sobrevivir a cualquier precio. Ensayo sobre la ceguera es la ficción de un autor que nos alerta sobre «la responsabilidad de tener ojos cuando otros los perdieron». José Saramago traza en este libro una imagen aterradora y conmovedora de los tiempos que estamos viviendo. En un mundo así, ¿cabrá alguna esperanza? El lector conocerá una experiencia imaginativa única. En un punto donde se cruzan literatura y sabiduría, José Saramago nos obliga a parar, cerrar los ojos y ver. Recuperar la lucidez y rescatar el afecto son dos propuestas fundamentales de una novela que es, también, una reflexión sobre la ética del amor y la solidaridad.

FRAGMENTOS

(01) “Se iluminó el disco amarillo. De los coches que se acercaban, dos aceleraron antes de que se encendiera la señal roja. En el indicador del paso de peatones apareció la silueta del hombre verde. La gente empezó a cruzar la calle pisando las franjas blancas pintadas en la capa negra de asfalto, nada hay que se parezca menos a la cebra, pero así llaman a este paso. Los conductores, impacientes, con el pie en el pedal del embrague, mantenían los coches en tensión, avanzando, retrocediendo, como caballos nerviosos que vieran la fusta alzada en el aire. Habían terminado ya de pasar los peatones, pero la luz verde que daba paso libre a los automóviles tardó aún unos segundos en alumbrarse. Hay quien sostiene que esta tardanza, aparentemente insignificante, multiplicada por los miles de semáforos existentes en la ciudad y por los cambios sucesivos de los tres colores de cada uno, es una de las causas de los atascos de circulación o embotellamientos, si queremos utilizar la expresión común.
Al fin se encendió la señal verde y los coches arrancaron bruscamente, pero enseguida se advirtió que no todos habían arrancado. El primero de la fila en medio está parado, tendrá un problema mecánico, se le habrá soltado el cable del acelerador, o se le agarrotó la palanca de la caja de velocidades, o una avería en el sistema hidráulico, un bloque de frenos, un fallo en el circuito eléctrico, a no ser que, simplemente se haya quedado sin gasolina, no sería la primera vez que esto ocurre. El nuevo grupo de peatones que se está formando en las aceras ve al conductor inmovilizado braceando tras el parabrisas mientras los de los coches de atrás tocan frenéticos el claxon. Algunos conductores han saltado ya a la calzada, dispuestos a empujar el automóvil averiado hacia donde no moleste. Golpean impacientemente los cristales cerrados. El hombre que está dentro vuelve hacia ellos la cabeza, hacia un lado, hacia el otro, se ve que grita algo, por los movimientos de la boca se nota que repite una palabra, una no, dos, así es realmente, como sabemos cuando alguien, al fin, logre abrir una puerta. Estoy ciego.

Nadie lo diría. A primera vista, los ojos del hombre parecen sanos, el iris se presenta nítido, luminoso, la esclerótica blanca, compacta como porcelana. Los párpados muy abiertos, la piel de la cara crispada, las cejas repentinamente revueltas, todo eso que cualquiera puede comprobar, son trastornos de la angustia. En un movimiento rápido, lo que estaba a la vista desapareció tras los puños cerrados del hombre, como si aún quisiera retener en el interior del cerebro la última imagen recogida, una luz roja, redonda, en un semáforo. Estoy ciego, estoy ciego, repetía con desesperación mientras le ayudaban a salir del coche, y las lágrimas, al brotar, tornaron más brillantes los ojos que él decía que estaban muertos. Eso se pasa, ya verá, eso se pasa enseguida, a veces son nervios, dijo una mujer.”
(02) “De la puerta del ala derecha empezaron a llegar voces anunciando que ya no quedaba sitio, que todas las salas estaban llenas, hubo incluso ciegos que fueron empujados de nuevo hacia el zaguán, exactamente en el momento en que, deshecho el tapón humano que hasta entonces atrancaba la entrada principal, los ciegos que todavía estaban fuera, que eran muchos, empezaban a avanzar acogiéndose al techo bajo el cual, a salvo de las amenazas de los soldados, irían a vivir. El resultado de estos dos desplazamientos, prácticamente simultáneos, fue que se trabó de nuevo la pelea a la entrada del ala izquierda, otra vez golpes, de nuevo gritos, y, como si esto fuese poco, unos cuantos ciegos despistados, que habían encontrado y forzado la puerta del zaguán que daba acceso directo al cercado interior, empezaron a gritar que allí había muertos. Imagínese el pavor. Retrocedieron éstos como pudieron, Ahí hay muertos, hay muertos, repetían, como si los llamados a morir de inmediato fuesen ellos, en un segundo el zaguán volvió a ser un remolino furioso como en los peores momentos, después la masa humana se fue desviando en un impulso súbito y desesperado hacia el ala izquierda, llevándose todo por delante, rota ya la línea de defensa de los contagiados, muchos que ya habían dejado de serlo, otros que, corriendo como locos, intentaban escapar de la negra fatalidad.
Corrían en vano. Uno tras otro se fueron todos quedando ciegos, con los ojos de repente ahogados en la hedionda marea blanca que inundaba los corredores, las salas, el espacio entero. Fuera, en el zaguán, en el cercado, se arrastraban los ciegos desamparados, doloridos por los golpes unos, pisoteados otros, eran sobre todo los ancianos, las mujeres y los niños de siempre, seres en general aún o ya con pocas defensas, milagro que no resultaran de este trance muchos más muertos por enterrar. "


(03) Siguieron andando. Un poco más allá, dijo la mujer del médico, En el camino hay más muertos que de costumbre, Es nuestra resistencia lo que está llegando al fin, se acaba el tiempo, se agota el agua, proliferan las enfermedades, la comida se convierte en veneno, lo dijiste tú antes, recordó el médico, Quién sabe si entre estos muertos no estarán mis padres, dijo la chica de las gafas oscuras, y yo aquí, pasando a su lado, y no los veo, Es una vieja costumbre de la humanidad ésa de pasar al lado de los muertos y no verlos, dijo la mujer del médico.

viernes, marzo 13, 2009

140. EL CONOCIMIENTO Y LAS NUEVAS TECNOLOGIAS

El proceso del conocimiento, la co-relación sujeto – objeto está mediada, en nuestro tiempo, por una serie de elementos tecnológicos que nos ayudan a percibir o se interponen en nuestra percepción: aumentan la capacidad de la visión (precisión, distancia, claridad, distinción) o del oído (volumen, presencia o ausencia, modulación, etc.). Pero al mismo tiempo esos mismos objetos tecnológicos se ponen en el medio, ponen una barrera entre nosotros (como sujetos) y los objetos. Los medios de comunicación, por ejemplo, son medios de conocimiento o – también – medios que alteran o tergiversan nuestra capacidad de conocer. Vemos, escuchamos, pensamos, opinamos lo que los medios nos dicen, nos muestran, ponen en nuestras pantallas o en nuestros oídos. Los acontecimientos sociales son una prueba al respecto: nunca podemos saber si lo sucedido es tal como se nos muestra: una protesta, una manifestación, una intervención violenta, una revolución o una guerra. Los medios nos regalan la “síntesis categorial” que construye el objeto, pero frecuentemente se trata de una síntesis que responde a intereses, ideologías o miradas que nunca son objetivas.

De alguna manera, solamente con una función crítica puedo “saltar el medio” y llegar al objeto y no quedar preso – por comodidad o ignorancia – del medio mismo, que termina por crear, construir el objeto. Frecuentemente la noticia, el tema, el problema es una producción de los medios, que instalan una situación, la desarrollan durante un tiempo y, luego, deciden abandonarla, sustituyéndola por otras. Pero a los espectadores y oyentes les crea la sensación (transformada en certeza) de que algo es verdadero si los medios lo producen, lo exhiben, lo desarrollan. Así, por ejemplo: una denuncia de corrupción, un caso de violación, los detalles de un accidente, los numerosos casos de inseguridad, la confianza o el desprestigio de un gobierno, etc.

Hay una nueva subjetividad instalada especialmente en las nuevas generaciones, que le otorga un valor de certeza y verdad, a la opinión, porque se la considera la “verdad personal”, la propia certeza. No se trata de buscar “verdades”, sino de avanzar por la vida defendiendo las propias opiniones.

Pareciera que los medios que tenemos a nuestro alcance que multiplican nuestro acceso a la información nos obligan a permanecer en los fenómenos y a olvidar al noùmeno, es decir, renunciar a la posibilidad de profundizar la información para convertirla en conocimiento: debe ser lo que dicen, lo que muestran, lo que aparece.

La crisis del lenguaje, el escaso manejo de vocablos y de síntesis, nos deja sin mundos, porque los objetos no pueden ser designados. Todo conocimiento implica incorporar lo conocido, darle una entidad a través de la palabra. Sin las palabras el mundo es más pobre y más limitado. Y esta civilización de las imágenes y los sonidos es una civilización huérfana de palabras.

Abundan los recursos para registrar los objetos del conocimiento, los sustitutos tecnológicos de la memoria (grabadores, filmadoras, máquinas de fotos, celulares, archivos de imágenes, de voz, de música, de información), pero decrecen nuestras capacidades subjetivas para archivar en nosotros mismos, procesar y sistematizar ese aluvión de información. El ejemplo más típico son los viajes: frecuentemente se regresa con una multitud de registros y pocas vivencias de los lugares visitados.

Los nuevos hábitos sociales tecnológicos nos permiten disponer de los archivos personales colgados en la red virtual, accesibles a todos los usuarios con la posibilidad de conocer al otro, su entorno, su familia, sus afectos, su vida, sus viajes…como si fuera alguien que con-vive con nosotros, aunque sea alguien a quien jamás llegaremos a conocer realmente. En este sentido los conocimientos y las relaciones inter-interpersonales virtuales parecen crear en nosotros la certeza de un conocimiento que es una construcción subjetiva y no objetiva.

Frente la unívoca relación sujeto – objeto que presentamos como la relación típica en el conocimiento, las nuevas tecnologías han instalado relaciones multívocas (un sujeto con numerosos objetos), es decir: la capacidad del conocimiento en paralelo: especialmente las jóvenes generaciones pueden leer un texto, escuchar música en un mp3, chatear con varios amigos, mandar mensajes por el celular, y vigilar el trabajo de la computadora que baja algún programa o alguna película.
Es muy probable que toda esta riqueza de medios tecnológicos maravillosos necesite – como en su momento la irrupción del libro impreso en la cultura – la intervención de una institución (como la escuela en el siglo XVI) que ayude a usar, procesar, darle curso a tanta creatividad y abundancia para no quedar náufragos y a la deriva, nuevos “quijotes”, que de tanta tecnología subjetivada terminemos perdiendo la razón, aunque sin darnos cuenta
.

139. IMPACTO DE NUEVAS TECNOLOGIAS

La tecnología atraviesa el mundo y la vida de los hombres; aunque la tecnología es un producto cultural, y es una construcción humana, ha tomado fuerza propia (como el fuego robado mitológicamente a los dioses) y el hombre ha sido y es reconfigurado permanentemente por su intervención.

Mientras los restantes productos culturales representaban la construcción del mundo del hombre, adaptando la naturaleza a sus necesidades, la tecnología se ha apropiado también del cuerpo y la subjetividad del hombre y lo va moldeando según sus avances.

La dependencia de la tecnología es tal, que la mayoría de los seres humanos, acostumbrados a determinados niveles de civilización difícilmente podrían sobrevivir a un mundo en el que la tecnología desapareciera o no pudieran brindar los servicios que cotidianamente brinda. Hay numerosas novelas y películas que han abordado esta problemática.

Ya hemos hablado de la manera de pensar, de ver, de oír, de recordar, ajustados a los avances tecnológicos: porque en realidad cada uno de los artefactos se ha convertido en una prolongación necesaria de lo humano. Los productos tecnológicos no son ajenos al ser mismo del hombre. La memoria – por ejemplo - no es sólo una parte del cerebro controlado por la red neuronal, sino que es también el conjunto de generosos y dinámicos sistemas de almacenamientos que el hombre dispone en su vida cotidiana.

La misma manera de conocernos y relacionarnos con los otros, de comunicarnos y de amar encuentra en las tecnologías aliados y cómplices porque se moldean los cuerpos, se arreglan las imágenes, se anulan las distancias, abundan los medios de comunicación, se potencia el funcionamiento de todos los sentidos…

Pero al mismo tiempo la tecnología tiene factores alienantes, des-humanizantes, críticos, éticamente discutibles, porque los atrevimientos en las investigaciones y en los avances puede llegar hasta la destrucción del ser humano. De hecho las nuevas formas de la guerra – que históricamente acompañó cada uno de los avances de la tecnología – han creado medios infalibles para destruir, matar, arrasar.

La tecnología no ha logrado – a pesar de sus esfuerzos – acallar todos los males: La soledad, el aislamiento, el dolor, el suicidio, las enfermedades terminales, las muertes súbitas, la vejez, los bolsones de miseria, pobreza y exclusión, el hambre, el maltrato, los padecimientos sociales, la inseguridad, son aun asignaturas pendientes.

Rodeados de tecnología, en el mejor de los mundos posibles (= edificios inteligentes, barrios privados, vehículos prodigiosos), con todos los ingresos y los avances a la mano, el hombre sigue siendo esa “caña pensante” de Pascal, que se puede quebrar al menor roce, sin que le sirvan de protección y garantía todos sus bienes.

Finalmente, la sociedad tambaleó en lo económico y el mundo avanza hacia un futuro que aun no define su perfil ya que puede evolucionar hacia los mejores niveles de humanidad, o puede naufragar en la destrucción final de nuestra aldea global.

La tarea de la educación es inmensa, porque no se trata sólo de renovar curriculum o de ajustar métodos o procedimientos, sino de definir el compromiso que le atañe en la construcción del presente y del futuro. La educación es también responsable del uso de las tecnologías con un criterio inclusivo, solidario, humanizante, ético.

138. PENSAMIENTO Y TECNOLOGIA

• Si bien hablamos de desarrollo del pensamiento (con respecto a la filosofía), no podemos negar que hay una nueva manera de estructurar el pensamiento, mediatizado por las tecnologías. Las imágenes, los sonidos, los instrumentos de producción de los mensajes, la búsqueda, el procesamiento y los archivos de la información van armando una nueva trama en la manera de pensar. Principalmente las nuevas generaciones tienen una estructura absolutamente distinta y serias dificultades para ajustarse a los modelos vigentes en el pasado.

• Un pensar mediado por la tecnología es un pensar que trabaja sobre el formato de la pantalla (no ya la página estática y lineal), el sostén digital y electrónico, los nuevos soportes de la información y el conocimiento. Algunos autores, por ejemplo, hablan de una manera de ordenar la forma de pensar y articular la información según los motores de búsqueda de internet (por ejemplo Google).

• Esta es una forma de pensar que contamina la educación, porque la educación no puede mantenerse fiel a valores y estilos del pasado, sino que necesariamente se asocia a estas nuevas formas: pizarrón, palabra del docente, escucha obediente del alumno, uso de libros y registro, espacio, tiempo… se ven invadidos por una tecnología y nuevos sujetos que han roto los muros de la escuela y del aula con otros soportes que están oficializados (y se usan legítimamente) o están subrepticia o descaradamente en poder de los alumnos: sonidos, imágenes, comunicación (mp3, mp4, celulares, etc.) El mismo circuito de comunicación docente-alumno está cruzado por “ruidos” diversos que dificultan o inhabilitan el pensamiento.

• No es lo mismo pensar con un universo de pensamiento generoso pero acotado, que tratar de pensar en medio de una explosión del conocimiento. Y de hecho, en nuestros días, el conocimiento de todas las áreas, la información disponibles, los materiales a la mano (aquello que están en cada conexión de computadora, teléfono o televisor) crece de manera exponencial, por lo que la primera tarea de pensamiento es poner orden, sistematizar, tratar de dar cuenta de lo que existe, salir a la caza de todo lo disponible, seleccionar, proponer una mirada crítica, re-crear síntesis que puedan tener un sentido educativo.

• En el pasado, la escuela y la educación formal constituían la fuente de la información y el conocimiento. Hoy abunda la información, el dato, la novedad, pero escasea el conocimiento, la educación. Por eso la educación escolar, formal, se presenta como la lucha permanente entre la fragmentación de lo dado y la sistematizaciòn de los materiales, entre el discurso y la imagen, entre la continuidad y la ruptura. No hay conocimiento, ni pensamiento posible sobre la base de cortes, datos, pantallas, destellos… y el esfuerzo de la educación sigue siendo ese: dotar de orden y de sistema al caos aluvional de información disponible y fluyente,

• Si antes había un predominio de la palabra (logosfera) y era la palabra el soporte privilegiado del pensamiento, hoy estamos atravesados por la imagen (iconosfera) y en las imágenes hay que buscar también los nuevos códigos, los nuevos mensajes, las nuevas ideas que genera el pensamiento.

• Los docentes, los que enseñan, y los alumnos tienen sus propias teorías personales, teorías que tienen compatibilidad generacional entre sí y cierto grado de incompatibilidad entre los sectores. Es muy probable que la teoría personal de los docentes presente una visión del mundo, de la sociedad, de sí mismo, de la educación (vista desde la enseñanza) distinta de la teoría personal de los alumnos, de su visión del mundo, de la sociedad, de sí mismos y de la educación (vista desde el aprendizaje). Si ser inconmensurables (Kuhn) son diferentes y solemos tender a simplificar los rasgos que las caracterizan.

sábado, marzo 07, 2009

137. SPINOZA, ¿PROFESOR O FILÓSOFO?


(1) Carta de Ludovico Fabritius a Baruch de Spinoza

Ilustrísimo señor:
Mi clementísimo señor, el serenísimo Elector Palatino, me ordena escribirle a Ud. - hasta ahora desconocido para mí, pero apreciadísimo por el serenísimo Príncipe- pedirle que acepte la profesión ordinaria de la filosofía, en su ilustre Academia. El estipendio anual es el que perciben actualmente los profesores ordinarios (...) Ud. tendrá la más amplia libertad de filosofar. El Príncipe confía que no abusará de ella con el fin de perturbar la religión públicamente profesada (...)
Esto sólo agrego, que se verá que transcurrirá plácidamente una vida digna de un filósofo, a menos que ocurra todo lo contrario de lo que es nuestra esperanza y nuestra opinión.
Le ofrezco, ilustrísimo señor, mis saludos. Suyo atentísimo
J. Lodovico Fabritius, Profesor de la Universidad de Heidelberg y Consejero del Elector Palatino. Heidelberg, 16 de febrero de 1673.

(2) Respuesta de Spinoza a Fabritius.

Ilustrísimo señor:
Si yo hubiese tenido alguna vez el deseo de ejercer la profesión de una facultad, ésta que me es ofrecida por su intermedio por el serenísimo Elector Palatino habría sido la única que yo hubiese podido considerar. (...)
Pero, como no fue nunca mi intención enseñar públicamente, no puedo dejar de aprovechar esta bella ocasión para expresar lo que largamente he reflexionado. De hecho, si quisiese dedicarme a la educación de los jóvenes, debería en primer lugar renunciar a hacer filosofía. En segundo lugar, yo no sé entre qué límites deba entenderse comprendida aquella libertad de filosofar, para que yo no parezca querer perturbar la religión públicamente constituida (...)
Suyo : Baruch de Spinoza

(3) Comentario de Mario Trombino

Spinoza no dice por qué, si quisiese dedicarse a la educación de los jóvenes debería renunciar a hacer filosofía, mientras que es posible seguir haciéndola puliendo lentes. El silencio sobre el por qué no hace menos neta la afirmación, sin embargo. A menos que la segunda razón de la negativa deba entenderse como comprendiendo a la primera. Puliendo lentes no se pone en juego la propia búsqueda filosófica; pero educando jóvenes a través de la filosofía, sí.

Trombino, Mario (1999): Elementi di didattica teorica della filosofia. Bologna, Calderini, Traducción de Mauricio Langon
Respeto la determinación muy digna de Spinoza... y al mismo tiempo pienso que tal vez ese ejercicio de la educación le hubiera puesto interlocutores y diálogo a su filosofía, enfrentamiento y discusión, cierta anticipada dialéctica... porque no imagino a Baruch sin defender y ejercer la libertad del pensamiento, también en sus clases... Tal vez por eso, tal vez porque los lentes y su taller fueron mudos testigos de sus cavilaciones y de sus escritos, es posible que haya temido que la generosidad de quien le ofrecía el trabajo podía chocar contra esa necesaria libertad de la especulación... Pero la educación, ¿no es un territorio abierto a la libertad?

viernes, marzo 06, 2009

136. ¿UN NUEVO HOMBRE?


La autora Paula Sibilia (2005. El hombre postorgánico. FCE) presenta los caracteres del ser humano que lentamente se establece entre nosotros :

• El cuerpo humano, en su anticuada configuración biológica, se estaría volviendo obsoleto: intimidados seducidos por las presiones de un medio ambiente amalgamado con el artificio, los cuerpos contemporáneos no logran esquivar la tiranía del upgrade (actualización y nueva carga de programa). Un nuevo imperativo es interiorizado: el deseo de lograr una total compatibilidad con el tecnocosmos digital, mediante la actualización tecnológica permanente. Se trata de un proyecto sumamente ambicioso (…) que contempla la abolición de las distancias geográficas, de las enfermedades, del envejecimiento, e incluso, de la muerte. El ser humano, la naturaleza, la vida y la muerte atraviesan turbulencias despertando todo tipo de discusiones y perplejidades. Estamos ingresando en la era post-humana o en la post-evolución. (11-12)
• Si antes era necesario disponer de algún documento para probar la identidad (DNI) y hoy las tarjetas con sus bandas magnéticas o sus códigos permiten identificarnos como sujetos, como ciudadanos y como consumidores, en el futuro inmediato bastará un pequeño chip incrustado bajo la piel para identificar quienes somos. (35-36). La sociedad mantendrá el control aunque pareciera que ya no nos vigila. A la sociedad y a los dueños del poder ya no les interesa vigilar al productor disciplinado, sino controlar y monitorear al consumidor.
• Nuevas formas de trabajo (teletrabajo o trabajo desde la casa o la oficina en el hogar) tienden a desdibujar la barrera entre el ocio y el trabajo, entre el esfuerzo y el placer. Nuevas formas de corporalidad, nuevas formas laborales, nueva organización de la existencia. El teletrabajo no es mas que un collar o una pulsera electrónica, porque bajo la apariencia de libertad (hago lo que quiero, tengo mi horario, manejo mi tiempo) los sujetos están prisioneros y controlados que nunca. (38)
• Las metas del proyecto tecno-científico actual no consiste en mejorar las miserables condiciones de vida de la mayoría de los hombres, sino en responder al impulso insaciable que ignora todas las barreras tanto para dominar el mundo exterior como el mundo interior. Sobre todo ejercer un control total sobre la vida, tanto humana como no humana y superar todas las barreras y limitaciones biológicas (hasta la mortalidad). No sólo se trata de mejorar y embellecer el cuerpo a cualquier precio, sino de matar la muerte, de asegurar la inmortalidad. (53)
• No es extraño que la autora hable en algunos de sus capítulos de: “La evolución postbiológica” (133), “Bioprogramaciòn: formateo acelerado de cuerpos y de almas”. (158) “La alquimia de los genes y de los bits: una eugenesia al gusto del consumidor” (184). “La enfermedad como error en el código” (229) O que para explicar, por ejemplo, la instalaciones de “desfibriladores” – restablece el ritmo cardíaco normal mediante la aplicación de una descarga eléctrica – en los lugares públicos, médicos y funcionarios hablen de un “formateo” del corazón, que reinicia su marcha como si fuera una computadora tildada.

El cuerpo, es el lugar de una multitud intervenciones tecnológicas en donde lo natural (orgánico), deja su lugar a lo post orgánico.

• Cuerpos operados: por razones de salud (extirpar, arreglar, suturar), eugenesia (cesáreas) y operaciones relacionadas con alteración de la reproducción.

• Cuerpos alterados mediante operaciones: diversos tipos de cirugías estéticas, con el uso de verbos muy curiosos: poner, sacar, estirar, sustituir, mejorar, acondicionar, achicar, agrandar, etc. No intervienen sólo los cirujanos plásticos, sino un ejército invasor: odontólogos, oftalmólogos, dermatólogos y otros, con el séquito de sus auxiliares técnicos y equipamiento tecnológico.

• Cuerpos modelados a través de diversos tipos de gimnasias, con la presencia de los especialistas y los medios tecnológicos.

• Cuerpos arreglados y formateados mediante diversos aportes cosméticos (industria) y sus especialistas: estilistas, cosmiatras, cosmetólogos (eventualmente la presencia de dermatólogos). Los peluqueros estilistas ocupan un curioso lugar de privilegio en este escenario ya que combinan varias de las funciones enunciadas (asociadas al vínculo que suelen establecer con los usuarios).

• Cuerpos disciplinados mediante diversos tipos de dietas y gimnasias. Diversos tipos de ortopedias (en diversos lugares del cuerpo).

• Cuerpos violentados a través de privaciones o agresiones: bulimia /anorexia.

• Cuerpos tentados permanentemente por el disfrute de todos los placeres

• Cuerpos divididos por la estrategia de la erótica que juega con la exhibición y la mirada, la histeria y el deseo, la promesa y la negativa, la invitación y la postergación.

• Cuerpos asociados a un interior invadido con químicos regulados o experimentales: antidepresivos, energizantes (psico-somáticos), de rendimiento sexual o de ampliación de la posibilidad de gozo, mecanismos regulatorios del estado de ánimo y de la autoestima, chalecos químicos para amortiguar las conductas.

Los interrogantes que sobrevuelan, al concluir la lectura, invaden el territorio de la educación: ¿de qué debe ocuparse la educación de nuestros días? ¿Cuáles son sus retos y sus desafíos? ¿Cómo puede acompañar este casi descontrolado desarrollo tecnológico que privilegia la vida de algunos y que condena a la desprotección al resto? ¿Cómo incorporar todas estas problemáticas en el desarrollo curricular, sin descuidar las funciones específicas? ¿Cómo hacerse cargo del cuerpo que tenemos (orgánico) y ese desarrollo post orgánico que nos aguarda?

135. SER HUMANO Y NUEVAS TECNOLOGIAS


Al calor de las nuevas tecnologías, algunos autores – entre ellos, principalmente el sociólogo argentino Christian Ferrer - sitúa al cuerpo en la encrucijada de un devenir en valor de mercancía, como fuerza de trabajo o como apariencia en su tramitación social. El ornamento inherente al individuo moderno requiere el complemento amortiguador del confort, suavidad de un resguardo superficial que cubre la apariencia de la personalidad de la “inclemencia industrial y urbana”.

Pensemos en la imposición de las dietas nutricionistas y adelgazantes mediante la televisión y las revistas especializadas en “buena salud”; pensemos, de paso, en la intervención de la industria farmacológica como filtro del discurso médico. En este contexto, entra la gimnástica como discurso complementario a la salud deportiva y desintoxicante pero con un plus: la realización de la consigna publicitaria de “dejar” el propio cuerpo para obtener aquellas formas que dictamina el canon de la belleza actual.

Pero como no todo se agota en los aparatos, en los entrenamientos y en los instructivos (ya que a las clases de gimnasia se accede también por combos de videos y micros televisivos), la medicina también ingresa en nuestra vida diaria, de alguna manera y, por cierto, en grados muy variables, mediante las diferentes prácticas quirúrgicas que esculpen el cuerpo quitando todo aquello que sobra o agregando todo lo que falta o sustituyendo aquello que ya no funciona o no tiene la apariencia adecuada.

Si bien es cierto que la mayoría de las personas no integra el escaparate mediático de venta de imagen, sí puede corroborarse una tendencia que lleva a comprar, con mayor o menor voluntad, el producto exhibido: esa parece ser la función de la moda en el caso de imponer, por ejemplo, talles chicos y bajos. Sin embargo, no creo que este sea el problema de fondo; más bien me parece ser la punta del iceberg que puede orientarnos hacia un término más sugerente: el sistema de control y exhibición.

La vida social en sí misma, la actuación o los efectos performativos de los medios de comunicación, especialmente en su dimensión televisiva, quizá nos resulte más perceptible en el alto grado de exposición que ciertos programas demandan a condición de otorgar premios al ganador; sólo que, en la mayoría de los casos, llama la atención que el triunfo consista en el reaseguro del participante dentro del circuito voraz del medio: de este modo, los reality shows exigen el desnudo total (de su vida y de sus actos) para premiar a aquél que lleve al extremo la obediencia al doble sistema de vigilancia de conductores y televidentes. Así, todas las formas de Gran Hermano son el paradigma (sobre todo por la resonancia literaria de Orwell) de una estructura que se repite con ligeras variantes, pero que mantiene la condición de la competencia en la puesta a prueba de la privacidad y en la eliminación (y desgaste) gradual de los participantes, hasta llegar al ganador final.

Actos y palabras son vistos y oídos por todos. Si ducharse, orinar o tener sexo puede (o mejor debe) ser captado por la cámara, la escena del relato da cuenta del modo en que se pierde la noción del límite entre el reducido grupo que forma parte del juego directo y la enorme masa que cuantifica el acto de espiar. Reality o talk shows, se trata de hacerse ver y oir, de exponer los más recónditos detalles de la vida personal; extraña experiencia si se piensa que puede implicar la efímera utopía de quien busca crédito en la huella estelar de los chismes “famosos”.

La técnica viene a afirmarse en una doble convicción; el cuerpo devino en última y radical verdad y la demanda del placer sensorial constituye la presencia de la temporalidad vital: la fuente del dolor es el temor al surco que el tiempo abre en la fisonomía. En este contexto de un dolor existencial amortiguado, la medicina y la tecnología plantea un problema ético a la disputa por la propiedad del material genético y modifica en consecuencia, y de un modo extremo, la idea de vida y muerte; también aparece el signo de pregunta por los límites y el alcance de la naturalidad o de la intervención del saber humano en el control de la vida (por ejemplo, la eutanasia).

En este mismo contexto, diversas formas de pornografía adquieren sentido en tanto industria del cuerpo, allí donde la sociedad promueve el intercambio como mercancía obscena, y la reflexión vale tanto para la exhibición del goce como para la exposición el del estado doloroso o vegetal de un hombre hospitalizado. Caen los velos protectores para la intimidad del sufrimiento: y como fenómenos asociados, la corrupción del cuerpo, la enfermedad, la vejez y la muerte.

Cabe preguntarse, qué papel juega la educación en torno a estos nuevos “modelos” de ser humano y de uso de la corporalidad y cómo procesa desde su misión y función específica las demandas, las ansiedades, las frustraciones y los triunfos de los estudiantes que concurren diariamente a la escuela. La vida de las nuevas generaciones, que construyen trabajosamente su subjetividad, está atravesada por todas estas demandas que se imponen con mayor fuerza y atracción que los valores y las riquezas del saber y la cultura.

martes, febrero 24, 2009

134. MUERTE DE WALTER BENJAMIN + VARIAS MIRADAS


JUAN PABLO FEINMANN (LA ASTUCIA DE LA RAZON. 2007: 33 - 34)

“Theodor Adorno lo instó a emigrar a Estados Unidos y BENJAMIN respondió: Todavía quedan en Europa posiciones que defender, y no emigró y cuando los quiso hacer, ya era tarde, pero mas que tarde para emigrar era tarde para él, porque todo dolor tiene un límite, todo sufrimiento, si en algún instante no se detiene llega inexorablemente al otro: al instante de ya no poder ser tolerado y este instante, para WALTER BENJAMIN, llegó en septiembre de 1940, cuando, quebrado – entre otros variados y muy co0mplejos males – por un problema cardíaco, arribó junto con otros refugiados, a la frontera española, cargando en sus maletas quince compuestos de morfina, que, conjeturaba, lo protegerían en caso extremo, del horror en manos de la GESTAPO, y allí, en la frontera española, descubriría, brutalmente dibujada por la realidad, la simbología del final de su camino, porque el gobierno español había cerrado la frontera, no ayer, ni un mes atrás, ni siquiera una semana atrás, sino ese mismo día el gobierno español, el exacto día en que WALTER BENJAMIN llegó a ella para traspasarla, había cerrado la frontera y, entonces, WALTER BENJAMIN sintió que esa era la última frontera que se le cerraba y agotado por el viaje, pro su incierto y mas aun indeseado futuro en EEUU, por su inexpresable terror a la Gestapo abría de tomar, durante la noche, todas las pastillas que fuera necesario tomar para acceder a la última de sus certezas, la certeza de su propia, garantida, inevitable, cálida y protectora muerte, muerte que para tornar mas desgarrador el final de BENJAMIN no habría, ¡pese a tantas pastillas!, de acaecer durante la noche, ya que BENJAMIN, por un maldito milagro de la naturaleza, ese monstruo (…), BENJAMIN aun vivía durante la mañana siguiente, y entonces lo sometieron a un lavado gástrico y, entonces murió en medio de dolores atroces, de sufrimientos terribles. Apenas acababa de cumplir 48 años.”

RICARDO FORSTER (CRITICA Y SOSPECHA. 2003: 119 - 120)

“Su cuerpo extenuado le exige detenerse una y otra vez, a intervalos cada vez más corto. Las montañas se levantan ante su cansancio como un muro casi imposible de franquear, mientras los últimos restos del verano se van entrelazando con los primeros fríos otoñales. La pequeña caravana se desliza con lentitud por ese paso clandestino que les promete como destino final la posibilidad de la libertad que se intuye mas allá del océano Atlántico. (…) Camina desacompasadamente exigiéndole a su debilitado corazón un último esfuerzo. Muchos antes que él han hecho el camino esfuerzo hacia el exilio francés, después de la derrota de la República. (…) Muchos recorrerán ese mismo sendero, en 1940, tratando de escapar de la barbarie nazi. (…) Antes de partir y sabiendo de los riesgos que corría, WALTER BENJAMIN se ha encargado de enviar a sus amigos, por diversos medios, sus últimos escritos intuyendo que mas allá de su fortuna personal lo verdaderamente importante radica en la persistencia de la palabra escrita, de esas letras que deberán seguir su propio rumbo para dejar testimonio de una época y de su derrumbe. (…) Ese cruce tardío de los Pirineos no significa otra cosa que la pérdida de la esperanza en aquello que había constituido lo esencial de su biografía, la certeza de la catástrofe asediando aquello que más había amado. (…)
El refugiado ha logrado cruzar la frontera pero el azar de su vida vuelve a jugarle una mala pasada. La guardia civil no los dejará pasar porque en sus pasaportes figura su condición de apátridas y desde el gobierno franquista madrileño han llegado instrucciones taxativas de impedir el paso de los parias. Deberán egresar al infierno francés, a los campos de refugiados, a la muerte anunciada. BENJAMIN en la soledad de su pequeño cuarto de hotel, decide en su último acto de libertad, acabar con su vida. Final de partida.”

VERSION HISTORIA DE LOS HECHOS

El 25 de septiembre de 1940, tras siete años de exilio, Walter Benjamin cruza los Pirineos en un desesperado intento de huir de los nazis. Se dispone a pasar la frontera clandestinamente junto con un reducido grupo de fugitivos para, tras atravesar el territorio español, embarcar en Lisboa rumbo a los Estados Unidos. Sin embargo, un súbito cambio en la legislación española le impide la entrada a la Península. Benjamin se ve obligado a pernoctar bajo vigilancia en la Fonda de Francia de Portbou, a la espera de ser deportado a tierras galas a la mañana siguiente.
Esa misma noche, el filósofo judeo-alemán inicia una agonía que lo llevará a la muerte veinticuatro horas más tarde.
A pesar de que el parte médico tipifica el deceso como muerte natural, durante muchos años se dio por supuesta la posibilidad de un suicidio inducido. En los años noventa se localizan las actas oficiales en las que se habla de muerte por causas naturales, lo cual arroja más sombra que luz sobre un caso plagado de irregularidades. Actualmente, tanto en el pueblo como fuera de él, hay quienes no tienen reparos en hablar abiertamente de un posible asesinato.
Una vecina que conoció personalmente al regente de la fonda, todavía hoy recuerda el momento en que éste irrumpió angustiado en la casa familiar, para dar noticia de la muerte de aquel inquilino desconocido.
La versión de ésta y otros vecinos del pueblo, testigos directos de la época, junto a nuestras propias pesquisas en archivos históricos y particulares, abre la puerta a nuevas investigaciones que entran en litigio con los presupuestos comúnmente manejados sobre la muerte de Walter Benjamin.
A partir de aquí, el documental sigue el hilo de los distintos testimonios que van creando una fotografía cada vez más diáfana de un acontecimiento, a todas luces, plagado de irregularidades policiales, médicas, eclesiásticas y administrativas.
¿Era el regente de la fonda un colaboracionista franquista, tal como afirman numerosos testimonios? ¿Encubrió el médico la verdadera causa de la muerte? ¿Tenían conocimiento las autoridades españolas acerca de la importancia de este “viajero extranjero” que fue enterrado según rito católico y bajo nombre equivocado? ¿Se trató realmente de un suicidio?

DOCUMENTAL: ¿QUIEN MATO A WALTER BENJAMIN? (2005) DIR. DAVID MAUAS

PORT BOU, 1940. El 25 de septiembre, luego de siete años de exilio, Walter Benjamin atraviesa los Pirineos en un desesperado intento de escapar de los nazis. Se dispone a pasar la frontera clandestinamente y, atravesando el territorio español, alcanzar Lisboa donde se embarcará rumbo a los Estados Unidos. Un súbito cambio en la legislación española, le impide la entrada a la Península. Benjamín se ve obligado a pernoctar en una fonda de Port Bou, bajo la estrecha vigilancia de tres policías que tienen órdenes de deportarlo a Francia a la mañana siguiente. Esa misma noche, Benjamin inicia una agonía que lo llevará a la muerte veinticuatro horas más tarde. Según sus allegados, se trata de un suicidio. Pero el parte médico tipifica el deceso como muerte natural.
¿Encubrió el médico la verdadera causa de la muerte? ¿Tenían conocimiento las autoridades españoles acerca de la importancia de este “viajero extranjero” que fue enterrado según rito católico y bajo un nombre equivocado? ¿se trató realmente de un suicidio?
¿Quién mató a Walter Benjamín? busca las respuestas a las dudosas circunstancias de la muerte, sesenta años atrás, de un ilustre refugiado, a la vez que establece el retrato de un pueblo de frontera, anclado entre dos frentes, testigo de evasiones, persecuciones y falsas esperanzas.
¿Quién mató a Walter Benjamín?, no supone solo la reconstrucción de una muerte, sino el retrato del escenario del crimen.

domingo, febrero 22, 2009

133. FINAL DEL FINAL DE LA HISTORIA


Aun resuena el artículo del FUKUYAMA en plena expansión del neoliberalismo y de un capitalismo sin límites y abierto a todas las posibilidades. Lo reforzó posteriormente con una serie de libros y publicaciones (El fin de la historia el y el último hombre de 1992, y La construcción del Estado: hacia un nuevo orden mundial en el siglo XXI de 2004) que trataron de justificar la afirmación que le quitaba futuro a la historia porque no necesitaba ya progreso alguno (siglo XVIII), ni sujeto que se hiciera cargo de su construcción (Hegel o Marx en el siglo XIX). La historia no necesitaba avanzar, debía detenerse porque había encontrado su “parusía desacralizada” en el nuevo paraíso perfecto de las sociedades capitalistas de avanzadas. Sin oposición dialéctica, sin antítesis a la vista, sin alternativa y con una vida que podía darse todos los gustos, disfrutar de todos los placeres, generar el mejor estado de bienestar, construir los territorios mas privados… no había construcción de futuro (historia), sino repetición de presente.
Es verdad que había un desproporcionado mundo sin ese paraíso, que el neoliberalismo o el neoconservadurismo no podía soslayar pero que trataba de de ignorar... Pero esas diferencias eran con-naturales a esa misma historia, y en ese final, los excluido, los des-poseídos, los pobres, las sociedades margonales o debían sufrir sin aspirar a transformaciones ni a revoluciones imposibles, o debían trabajar con mucha tenacidad para llegar al estadio supremo de la historia. El capitalismo de las sociedades avanzadas provocaba una especie de “teosis profana “ en donde todo retornaba al bien supremo, la suma de todas las posibilidades.
El mismo Mario Benedetti, sospechando alguna jugada mentirosa lo reflejaba en uno de sus conocidos poemas:
Lo dice Fukuyama
la história se acabó / ya no hay remedio
se consumió la llama
y ha empezado el asedio
de la vana esperanza por el tedio
hegel lo anunció antes
y lo predijo marx (cuando valía)
y hubo otros hierofantes
cada uno en su día
que auguraron el fin de la utopía
en tiempos de cordura
oficial / ordenada / prefertnte
no cabrá la aventura
ya que juiciosamente
no alentará quimeras el presente
hemos llegado al techo
de lo posible / ¿no hay otra salida?
la suma de lo hecho
¿colmará la medida
de aquello que esperamos de la vida?
la história ¿habrá acabado?
¿será el fin de su paso vagabundo?
¿quedará aletargado
e inmóvil este mundo?
o será que empezó el tomo segundo?

Primero fue el 11 de setiembre del 2001: parecía que el final de la historia no le otorgaba seguridades a sus habitantes. Y en el corazón del paraíso, muy cerca de las oficina de todos los negocios y de los goces, apareció el infierno y la muerte. Pero era un ataque desde afuera, eran los otros, los demonios descontrolados que no lograban entender los avances inclaudicables de la historia.
Pero, de pronto, sobre finales del 2008, la historia irrumpe nuevamente, aparecen los males del paraíso perdido, alguien se encarga de recordar los pecados, de anunciar las condenas, de provocar la expulsión: caída de los mercados, crisis de los consumos, final de los trabajos seguros, derrumbe de los bancos, la muerte del dios del libre mercado… Y los que parecían ser los salvadores de la humanidad definitiva han sido sus destructores, los héroes del final de la historia se convirtieron en sus mas denostados traidores.
Un buen día y a partir de 2008, despertamos sabiendo que no había teosis ni parusía, que había humanidad en marcha, historia en construcción, que no había final, que sólo se trataba del espejismo de un alucinado que supuso que el brillo de la ruta se había convertido en el mar en el que podían navegar los predestinados dueños de la historia.

viernes, febrero 20, 2009

132. ELOISA Y ABELARDO, ESE AMOR

ABELARDO confiesa haber planeado seducir a Eloísa de antemano, y ella afirma orgullosa haber atraído a este hombre que tenía una atracción irresistible para las mujeres, que se podía atribuir a su talento como compositor de canciones de amor, una arista de sus muchos talentos. "¿Qué rey o filósofo podía competir en fama contigo? ¿Qué región, ciudad o aldea no tenía ansias de verte? ¿Quién no se precipitaba a verte cuando aparecías en público, o quién, puesto de puntillas, no te seguía mirando cuando marchabas? ¿Qué casada no ardía en deseos del ausente y se quemaba con tu presencia? ¿Qué reina o gran mujer no envidiaría mis placeres y mi cama? Tenías -he de confesarlo- dos cualidades especiales que podían deslumbrar al instante el corazón de cualquier mujer: la gracia de hacer versos y de cantar, cosa que no vemos floreciera en otros filósofos. Compusiste muchos poemas amatorios por su ritmo y medida, como simple diversión a tu profesión de filósofo. Pronto consiguieron la popularidad, merced al embrujo de sus palabras y melodías. Se oían por todas partes y tu nombre estaba, incesantemente, en labios de todos." (Carta 2)

"Sabes que después de haber concertado nuestro matrimonio y, encontrándote con las monjas en el claustro de Argenteuil, fui a visitarte en secreto cierto día. Y sabes lo que allí mi incontrolada incontinencia hizo contigo en el lugar mismo del refec torio, no teniendo otro lugar donde retirarnos. Sabes, repito, lo desvergonzado de esta acción, tratándose de un lugar tan santo y dedicado a la Santísima Virgen... Sabes, también, que cuando estabas encinta te llevé a mi propia casa, disfrazada con el hábito de monja y que con tal simulación te burlaste irreverentemente de la vida religiosa que ahora profesas... Con golpes y amenazas intenté forzar muchas veces tu consentimiento -pues eras por naturaleza más débil- aun cuando tú no querías y te resistías con todas tus fuerzas y tratabas de disuadirme. Tanto era el fuego de la pasión que me unía a ti que antepuse a Dios y a mí mismo todas aquellas miserables y obscenosísimas pasiones, cuyo solo nombre me avergüenza." (Carta 5)

"Por mi parte, he de confesar que aquellos placeres de los amantes -que yo compartí con ellos- me fueron tan dulces que ni me desagradan ni pueden borrarse de mi memoria. Adondequiera que miro siempre se presentan ante mis ojos con sus vanos deseos. Ni siquiera en sueños dejan de ofrecerme sus fantasías. Durante la misma celebración de la misa -cuando la oración ha de ser más pura- de tal manera acosan mi desdichadísima alma, que giro más en torno a esas torpezas que a la oración. Debería gemir por los pecados cometidos y, sin embargo, suspiro por lo que he perdido. Y no sólo lo que hice, sino que también estáis fijos en mi mente tú y los lugares y el tiempo en que lo hice, hasta el punto de hacerlo todo contigo, sin poder quitaros de encima, ni siquiera durante el sueño. A veces me traicionan mis pensamientos en un movimiento del cuerpo o me delatan en una palabra improvisada. ¡Desdichada de mí...!" (Carta 4)

martes, febrero 17, 2009

131. ¿KANT TENIA RAZON? + NO SOMOS LIBRES

La libertad es una ficción cerebral, según confirman las últimas investigaciones sobre neurociencias. Estas investigaciones han determinado que la actividad cerebral previa a un movimiento, realizado por el sujeto en un tiempo por él elegido, es muy anterior (hasta 10 segundos) a la impresión subjetiva del propio sujeto de que va a realizar ese movimiento. Y aunque la falta de libertad es algo contraintuitivo, los experimentos indican que estamos determinados por las leyes de la Naturaleza. Por eso algunos especialistas están reclamando la revisión del código penal para adecuarlo a los resultados de la neurociencia, porque ninguno sería totalmente responsable de lo que hacer, ni del bien que cree elegir, ni del mal que comete.

La libertad, la voluntad libre o el libre albedrío es una ficción cerebral. Eso es el resultado de experimentos realizados recientemente en neurociencia que indican que la actividad cerebral previa a un movimiento, realizado por el sujeto en un tiempo por él elegido, es muy anterior (350 ms) a la impresión subjetiva del propio sujeto de que va a realizar ese movimiento (200 ms antes del movimiento). Esto quiere decir que la impresión subjetiva de la voluntad no es la causa del movimiento, sino que, junto con éste, es una de las consecuencias de una actividad cerebral que es inconsciente.

Frente a estos resultados se puede argumentar que todos y cada uno de nosotros tiene la impresión subjetiva, la intuición, la firme creencia, que somos libres para elegir entre varias opciones o que podemos hacer algo distinto a lo que hacemos en cualquier momento. Pero las impresiones subjetivas, intuiciones o firmes creencias han resultado ser a veces falsas, como ha ocurrido a lo largo de la historia de la Humanidad.
La falta de libertad es algo contraintuitivo, como suele expresarse en inglés, pero los experimentos indican que, efectivamente, estamos determinados, como el resto del Universo, por las leyes deterministas de la Naturaleza.

Si asumiésemos, como hacen los dualistas, la existencia de un alma inmaterial que interacciona con la materia, en este caso el cerebro, entonces no habría ningún problema. Ese dualismo, que se remonta a las tradiciones filosósifcas de la antigüedad, hoy día la neurociencia lo ha superado. Las facultades mentales, antes anímicas, son consideradas hoy por la inmensa mayoría de neurocientíficos producto del cerebro. El gran problema del dualismo es que no ha habido posibilidad de explicar cómo es posible que un ente inmaterial, el alma, interaccione con la materia.
La razón es que para interaccionar con la materia se requiere energía y un ente inmaterial, por definición, no tiene energía. Por tanto, esa interacción violaría las leyes de la termodinámica. Además, no se ha descubierto en el cerebro ninguna región de la que pueda decirse que se activa por algún factor externo al cerebro, como sería el caso si fuera activada por el alma. Por tanto, el alma no es ninguna hipótesis neurocientífica.
Algunos filósofos, llamados compatibilistas, aceptan el determinismo del Universo y también del hombre, pero lo compatibilizan con el libre albedrío, que, según ellos, tiene el ser humano. La mayoría confunde lo que en biología llamamos ‘grados de libertad’ con la liberta propiamente dicha.
Todos los animales poseen diferentes grados de libertad, es decir, posibilidades de elegir entre varias opciones. El número de opciones depende del grado de encefalización del animal en cuestión. Nosotros tenemos muchos más grados de libertad que un perro, y éste más que un lagarto, y éste, a su vez, más que una ameba. Pero la posibilidad de escoger entre varias opciones no nos dice por qué elegimos la que elegimos, o, con otras palabras, si esta elección es voluntaria y consciente. En suma, poseer grados de libertad no significa ser libres. El problema de la libertad es que está íntimamente ligada a la responsabilidad, la culpabilidad, la imputabilidad y el pecado. Este último es la base de las tres religiones abrahámicas: judaísmo, cristianismo e islamismo. El concepto de culpabilidad es también la base del derecho penal internacional.
Esto explica por qué algunos especialistas en derecho penal están reclamando la revisión del código penal para adecuarlo a los resultados de la neurociencia. Evidentemente no vamos a cambiar los castigos que hay que infligir a aquellos que transgredan las reglas que la propia sociedad se ha impuesto a sí misma. Seguiremos encarcelando a aquéllos que violen esas reglas. Pero lo que sí va a cambiar será la imagen que tenemos tanto de esos criminales como de nosotros mismos.

Que la libertad pueda ser una ficción no nos llama mucho la atención. Hace tiempo que sabemos que los colores no existen en la Naturaleza. En ella encontramos diversas longitudes de onda del espectro luminoso. Estas longitudes de onda inciden sobre fotorreceptores que poseemos en la retina y los impulsos nerviosos, llamados potenciales de acción, que son exactamente iguales que los provenientes del oído o del tacto, llegan a la corteza visual y allí se les atribuye una determinada cualidad, como la de rojo, azul o verde. Los colores, pues, son atribuciones de la corteza cerebral, pero no cualidades que existan en la Naturaleza. Para terminar palabras de un filósofo, Baruch Spinoza: Los hombres se equivocan si se creen libres; su opinión está hecha de la consciencia de sus propias acciones y de la ignorancia de las causas que las determinan. No hacemos lo que queremos, sino que queremos lo que hacemos, aunque estamos convencidos de que elegimos y somos responsables de nuestra elección.


Cfr. TENDENCIA21. Francisco Rubia: El Cerebro nos engaña.

lunes, enero 12, 2009

130. SOCRATES + HANNA ARENDT


Los colegas de una lista de filosofía nos regalan un texto recomendable. Bienvenido sea y que siga circulando...

“Generalmente se ha dicho que Sócrates creía en la posibilidad de enseñar la virtud y, en realidad, parece haber sostenido que hablar y pensar acerca de la piedad, de la justicia, del valor, etc. permitía a los hombres convertirse en más piadosos, más justos, más valerosos, incluso sin proporcionar definiciones ni valores para dirigir su futura conducta. Lo que Sócrates creía realmente sobre tales asuntos puede ser ilustrado mejor a través de los símiles que se aplicó a sí mismo. Se llamó tábano y comadrona, y, según Platón, alguien lo calificó de "torpedo", un pez que paraliza y entumece por contacto; una analogía cuya adecuación Sócrates reconoció a condición de que se entendiera que "el torpedo, estando él entorpecido, hace al mismo tiempo que los demás se entorpezcan. En efecto, no es que, no teniendo yo problemas, los genere en los demás, sino que, estando yo totalmente imbuido de problemas, también hago que lo estén los demás", lo cual resume nítidamente la única forma en la que el pensamiento puede ser enseñado; aparte del hecho de que Sócrates, como repetidamente dijo, no enseñaba nada por la sencilla razón de que no tenía nada que enseñar: era "estéril" como las comadronas griegas que habían sobrepasado ya la edad de la fecundidad. (Puesto que no tenía nada que enseñar, ni ninguna verdad que ofrecer, fue acusado de no revelar jamás su opinión personal, como sabemos por Jenofonte, que lo defendió de esta acusación.) Parece que, a diferencia de los pensadores profesionales, sintió el impulso de investigar si sus iguales compartían sus perplejidades, un impulso bastante distinto de la inclinación a descifrar enigmas para demostrárselos a los otros (...) Sócrates es un tábano: sabe como aguijonear a los ciudadanos que, sin él, "continuarían durmiendo para el resto de sus vidas", a menos que alguien más viniera a despertarlos de nuevo. ¿Y para qué los aguijoneaba? Para pensar, para que examinaran sus asuntos, actividad sin la cual la vida, en su opinión, no sólo valdría poco sino que ni siquiera sería auténtica vida. Sócrates es una comadrona. Y aquí nace una triple implicación: la "esterilidad", su experiencia en saber librar a otros de sus pensamientos, esto es, de las implicaciones de sus opiniones, y la función propia de la comadrona griega de decidir de si la criatura estaba más o menos adaptada para vivir o, para usar el lenguaje socrático, era un mero "huevo estéril" del cual era necesario liberar a la madre (...) atendiendo a los diálogos socráticos, no hay nadie entre los interlocutores de Sócrates que haya expresado un pensamiento que no fuera un "embrión estéril". Sócrates hace aquí lo que Platón, pensando en él, dijo de los sofistas: hay que purgar a la gente de sus "opiniones" -es decir, de aquellos prejuicios no analizados que les impiden pensar, sugiriendo que conocemos, donde no sólo conocemos sino que no podemos conocer- y, al proporcionarles su verdad, los ayuda a liberarse de lo malo -sus opiniones- sin hacerlos buenos, como decía Platón.”


HANNA ARENDT(1995) , De la historia a la acción. Ed. Paidós.

domingo, diciembre 14, 2008

129. ANTROPOLOGIA + EL SUJETO AMOROSO

De manera análoga a la CONSTRUCCION DEL SUJETO PEDAGOGICO (PUIGGROS. 1990), podemos hablar de la CONSTRUCCION DEL SUJETO AMOROSO. Los sujetos sociales de las más diversas clases y condiciones participan en situaciones educativas. Todas ellas pretenden contribuir a la constitución y al cambio de otros sujetos a través de la educación. En el sistema educativo moderno siempre se trata de sujetos (educadores) que intentan incidir en otros sujetos (educandos) para lograr que se transformen en adultos, ciudadanos, trabajadores, soldados, emprendedores, feligreses, dirigentes, intelectuales, profesionales o lo que fuere. La educación es también una práctica productora de sujetos a partir de otros sujetos, es una mediación, que se realiza, se hace efectiva construyendo un sujeto mediador, que se denomina sujeto pedagógico. El sujeto pedagógico es un lugar de encuentro en donde lo que se articula no es la identidad de cada sujeto sino la diferencia, porque en ámbito en donde se encuentran los sujetos.

En las relaciones amorosas, los sujetos se encuentran, procediendo de subjetividades distintas, de individualidades diversas, de identidades inabordables. Cada uno es lo que es y sigue siendo el que lo que es a pesar del amor y durante el amor. El amor es un salir de la propia identidad para encontrarse con el otro que también sale de su identidad, con la tarea común de construir un nosotros amoroso. Ni el yo, ni el tú de la designación del lenguaje, sino el nosotros que sustituye la identidad por la diferencia, por este nuevo territorio compartido y común. Sólo hay amor cuando alguien abandona lo propio y se sumerge en la nueva entidad construida a través de la mirada, la palabra, el abrazo, el beso, el pensamiento, los cuerpos, el com-partir más absoluto.

Pero, a su vez, el amor no existe sino en esa construcción, en ese territorio de encuentro de tal manera que, de la misma manera que el sujeto pedagógico es el resultado de la construcción y por tanto expresión de la interacción mutua de los sujetos mas diversos (como muy bien lo ejemplifica PUIGGROS en el clásico Sujetos, disciplina y curriculum en los orígenes del sistema educativo argentino) de una manera análoga el amor es el resultado de la diversidad de sujetos, el sujeto amoroso es el producto absolutamente distinto de las variaciones de las identidades que se encuentran para crear la diferencia. Por eso los amores son siempre distintos o, dicho con mayor rigor, los sujetos amorosos son siempre innovadores, mas allá de que algunos logren refugiarse en la realización de un único y definitivo sujeto amoroso, otros los vayan mutando según edades y situaciones, y otros vayan en la búsqueda y no logren NUNCA construirlo. Tal vez, porque nunca abandona la identidad para abrirse a la diferencia.

En el sentido conviene leer algo que – en otro sentido y con absoluta claridad lógica – aporta BADIOU

“¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? El amor es un procedimiento de la verdad; entonces, es una condición natural para la filosofía. Se pueden reconocer cuatro tipos de procedimientos de la verdad: la ciencia, el arte, la política y el amor. En el amor podemos rastrear todas las características de un procedimiento de la verdad: comienza con un acontecimiento, el encuentro entre dos personas. Después debemos encontrar la forma y las consecuencias de este encuentro, debemos encontrar un nuevo lenguaje. ¿Por qué la verdad? Porque el amor es, en mi opinión, la invención de la verdad acerca de la diferencia. Naturalmente, es la diferencia entre dos individuos, la diferencia absoluta entre la posición masculina y la femenina. Como dijo una vez Lacan, la relación sexual no existe. Hay una ilusión en la pura libertad sexual: la ilusión de que allí podemos encontrar una experiencia de conexión con el otro. Entonces, se compromete con la repetición y no con la creación. ¿Qué es la verdad acerca de la diferencia? Es la experiencia de la diferencia mediante la construcción de un nuevo punto de vista sobre el mundo mismo. Es una nueva experiencia del mundo desde el punto de vista de los Dos. El amor no es una suerte de negociación entre dos individuos. Es la creación de un nuevo punto de vista sobre el mundo mismo: el punto de vista de los Dos. La amistad también es la experiencia de los Dos pero es una experiencia mucho más débil que el amor. Por eso explicamos la amistad desde el punto de vista del amor y no a la inversa. El amor es el ejercicio de la diferencia en relación con el desarrollo de la vida misma. Es, pues, la experiencia del mundo no desde el punto de vista del Uno – individual – sino desde el punto de vista de los Dos, no desde el ángulo de la identidad sino desde el ángulo de la diferencia.” ALAIN BADIOU. ENTREVISTA. 2008

miércoles, diciembre 10, 2008

128. JULIEN OFFRAY DE LA METTRIE + LA VOLUPTUOSIDAD DEL SABER Y DE LA FILOSOFIA



“La voluptuosidad de los sentidos, por mas agradable y cara que sea, por más elogios que le hayan tributado (…), tan sólo tiene un goce que es su tumba. Si el placer perfecto no lo mata definitivamente, necesita cierto tiempo para resucitar. ¡Qué diferentes son los recursos de los placeres del espíritu! Cuanto más se aproxima uno a la verdad, mas encantadora la encuentra. No sólo su goce aumenta los deseos, sino que se goza ya desde que se intenta gozar. Se goza mucho tiempo, y sin embargo más de prisa que la velocidad del rayo. ¿Hay que sorprenderse si la voluptuosidad del espíritu es tan superior a la de los sentidos, como el espíritu al cuerpo? ¿No es el espíritu el primero de los sentidos, y como la reunión de todas las sensaciones? ¿No convergen allí todas, como otros tantos rayos a un centro que los produce?
No indaguemos más, por qué encantos invencibles un corazón, que el amor a la verdad inflama, se halla de pronto transportado, por así decir, a un mundo mas bello, donde goza placeres dignos de los dioses. De todas las atracciones de la naturaleza, la más fuerte es la de la Filosofía. ¡Qué mayor gloria que la de ser conducido a su templo por la razón y la sabiduría! ¡Hay conquista más halagadora que la tener sumisos a todos los espíritus!

Pasemos revista a todos los objetos de estos placeres desconocidos para las almas vulgares. ¿Qué belleza o qué magnitud no poseen? El tiempo, el espacio, el infinito, la tierra, el mar, el
firmamento, todos los elementos, todas las ciencias, todas las artes, todo forma parte de este género de voluptuosidad. Demasiado contraída en los límites de un mundo, ésta imagina un millón de ellos. La naturaleza entera es su alimento, y la imaginación su triunfo. Entremos en algún detalle.

Tan pronto es la poesía como la pintura, la música o la arquitectura, el canto o la danza, las que hacen experimentar a los entendidos placeres arrebatadores. (…) Voltaire no puede contener el llanto ante su Mérope
[1], por sentir el valor de la obra y de la actriz. Vos habéis leídos sus escritos: ¿en las manos y en la memoria de quien no están?

Cuando un gran pintor habla de pintura, ¿qué elogios no le prodiga? Adora su arte, lo pone por encima de todo, y duda de que se pueda ser feliz sin ser pintor, porque está encantado de su profesión.

¿Quién no ha sentido los mismos transportes que el Padre Malebranche, al leer algunos pasajes de los poetas trágicos, griegos, ingleses, franceses, o ciertas obras filosóficas? (…) Si se experimenta una especie de entusiasmo en traducir y desarrollar las ideas de otro, ¿qué debe ser si se piensa por sí mismo? ¿En qué consiste desarrollar esta generación, este parto de ideas que produce el gusto por la naturaleza y por la búsqueda de la verdad? Cómo describir este acto de la voluntad o de la memoria, por el cual al alma se reproduce de alguna manera, al juntar una idea con otro signo semejante, para que de su semejanza y como de su unión nazca una tercera. (…)

Los placeres de los sentidos mal regulados pierden toda su vivacidad y dejan de ser placeres. Los del espíritu se les parecen hasta cierto punto. Precisa suspenderlos para agudizarlos. En, el estudio tiene su éxtasis como el amor. Si se me permite decirlo, es una catalepsia o inmovilidad del espíritu, que parece separado por abstracción de su propio cuerpo y de todo lo que le rodea, para entregarse por entero a lo que persigue. A fuerza de sentir, nada siente. Tal es el placer que se experimenta tanto al buscar como la hallar la verdad.

(…)

Si el estudio es un placer de todas las edades, de todos los lugares, de todas las estaciones y de todos os momentos. ¿En quién no ha provocado Cicerón el ansia de hacer la dichosa experiencia? (…) ¡Qué placer ver todos los días con los propios ojos y por las propias manos, crecer y formarse una obra que encantará a los siglos venideros e incluso a los contemporáneos. (…)
¿Por qué ensalzar tanto los placeres del estudio? ¿Quién ignora que es un bien que no lleva consigo el hastío o las inquietudes de otros bienes, un tesoro inagotable, el mas seguro contraveneno del cruel hastío, que pase y viaja con nosotros y, en una palabra, nos sigue por todas partes? ¡Dichoso el que ha roto la cadena de todos sus prejuicios!

(…)

La primera utilidad de las ciencias consiste pues en cultivarlas, lo que ya es un bien real y sólido. ¡Dichoso quien tiene afición por el estudio! Mas dichoso aun quien a través de él logra liberar al espíritu de sus ilusiones, y al corazón de su vanidad, meta deseable a la que vos habéis sido conduce ido en una edad una tierna por las manos de la sabiduría; mientras tantos pedantes, tras medio siglo de vigilias y trabajos, mas encorvados por el fardo de los prejuicios que por el del tiempo, parecen haberlo aprendido todo salvo pensar. Ciencia rara en verdad, sobre todo en los sabios, pese a que debiera ser al menos el fruto de todas las demás. A esta sola ciencia me he dedicado desde la infancia, juzgad señor, si he triunfado, y que este homenaje a mi amistad sea eternamente grado a la vuestra”.

AL SEÑOR HALLER, PROFESOR DE MEDICINA EN GOTTINGA. Por eso La Mettrie señala específicamente entre los saberes y la ciencia, a la medicina: “El médico es el único filósofo que merece bien de su patria; aparece como los hermanos de Elena en las tempestades de la vida. Su sola vista calma la sangre, devuelve la paz a un alma agitada y hace renacer la dulce esperanza en el corazón de los desdichados mortales. Anuncia la vida y la muerte, como un astrónomo predice un eclipse. Cada cual tiene su antorcha que le ilumina.”




JULIEN OFFRAY DE LA METTRIE: EL HOMBRE MAQUINA


NORO JORGE EDUARDO
norojorge@gmail.com

[1] Tragedia escrita por VOLTAIRE en 1744, sobre un clásico de la antigüedad griega. Voltaire la escribe después de la prohibición sufrida por su obra MAHOMA o DEL FANATISMO.

127. ¿SENTIDO DE CULPA? ¿CONCIENCIA?



A partir del trabajo con la película PARANOID PARK se pueden trabajar una serie de temas éticos, relacionados con el sentido de la conciencia, la construcción y la vigencia de la culpa, el valor y la trascendencia de los hechos, la captación del sentido de la responsabilidad moral. He aquí la propuesta. Datos sobre la película en http://www.norojorge.blogspot/ = ¿Es posible o es necesario? O de la Isla Flotante del conocimiento y la memoria






Para el análisis:
01. Registro de los hechos, de la gravedad de los hechos, del recuerdo de los hechos. Alex acepta el desafío de un extraño (con quien comparte circunstancialmente la pista de skayte) que lo invita a subirse a uno de los trenes de carga para viajar furtivamente en él. No tiene necesidad de hacerlo, no es su costumbre, ni su mundo: es solamente el juego del azar lo que lo lleva a aceptar la propuesta... un guardia de seguridad de los trenes lo descubre y Alex trata de sacárselo se encima pegándole con su patineta. El guardia siente el golpe, pierde el equilibrio y cae sobre la otra vía cuando pasa otro tren. La figura del guardia cortado en dos y tratando de sobrevivir es algo impactante. Alex tiene conciencia de lo hecho: tira su patineta al río, se cambia la ropa en casa de su amigo, se baña, tira la coba en un cubo de basura... y trata de descansar para olvidar. A la mañana siguiente, despierta con necesidad de saber si realmente todo ha psado y por eso termina leyendo extrañamente el diario en una cafetería. Pero luego el hecho se olvida, desaparece, se silencia, no existe... hasta que un policía del distrito llega hasta la escuela a interrogar a los chicos que practican skateaboar. De alguna manera los hechos existen y no existen, son y no son, según se los despierte y se los presente.
02. Sentido de la culpa: presencia o ausencia. Conciencia culposa. A partir de ese "descubrimiento" (acusación, preguntas indiscretas, fotos), el hecho reaparece en la conciencia, pero no aparece la culpa. Ha pasado algo grave, desagradable, pero no hay necesidad de tomarlo así. El diario que escribe trata de ponerle memoria a los hechos... ya que la verdad se va cambiando o negociando según conveniencia y con una tranquilidad manifiesta.
03. Confesión: ante quien y con quien. Con-fianza, confesar. Alex necesita desde el primer momentos¡ "confesar" lo que ha hecho. Hay un llamado frustrado a su padre, llamado que queda registrado. Luego intenta decirle algo a las chicas con las que se cruzan... pero no sabe bien con quien debe hacerlo. Al final, una amiga que intuye que algo oculta, le dice que es necesario sacarse la culpa, confesando y que para confesar basta con confiar en alguien, escribir una carta - por ejemplo - y decir lo acontecido. Allí se remedian todos las culpas. No hay reparación necesaria, no hay otras demandas.
04. El juego de las mentiras y la imperturbabilidad de la ficción. Cuando el policia, el amigo, la novia, la madre, el padre le preguntan algo sobre lo acontecido, Alex construye con absoluta naturalidad diversas versiones de lo real. Permanece imperturbable. Algo de lo que dice es cierto, pero todo lo demás es mentira, y sobrevive jugando con estas ambigüedades.
Es difícil pensar en una generación que no toma conciencia de lo que hace, le resta gravedad, sabe olvidar, desconoce consecuencia, no esta dispuesta a asumir culpa, cargo y consecuencias... y puede sobrevivir sin ninguna culpa. Es todo un desafío, para disfrutir la vigencia de la moral y de los principios éticos que la animan.



PROPUESTA
Viendo las obras del Director, sería interesante trabajar en un proyectos o Ciclo de cine sobre la base de problemática adolescente. Mas allá de los contenidos, de los "códigos" adolescentes... la estética del director y la capacidad de interpretación por parte de los adultos, representa todo un desafío.
NORO JORGE EDUARDO
norojorge@gmail.com

martes, diciembre 09, 2008

126. ¿CONCIENCIA Y CULPA?



El los llama "los muertos", así, en general, y asegura que se le aparecen noche tras noche por la pequeña ventanita enrejada de la celda. “No puedo dormir. Me da miedo que metan la mano por la reja y me agarren.” ¿Quiénes son? “Muertos, no sé. “¿Reconocés las caras? “Algunos son personas del barrio a las que mataron. Pero otros no sé quiénes son.”
Lo que le ocurre a Jonathan es dificil de saberlo, ya que desde que fue detenido, hace más de un mes y medio, sólo ha sido entrevistado por el psicólogo un puñado de veces y con intervalos increíbles: como el psicólogo se fue de vacaciones, se ha quedado sin nadie con quien hablar por más de dos semanas, según surge de su legajo personal. Quizá sea uno de esos casos de los que habla la Corte, cuando advierte sobre los "blancos móviles": Jonathan tiene miedo de que lo maten por haber caído preso, aunque no sabe o no dice si desconfía de la Policía. Aunque también puede que el temor que no lo deja dormir provenga de alguna carga del inconsciente o, lo más probable, de la abstinencia obligada a la que lo arrojaron sin nada a cambio. Desde que está detenido, debió dejar de consumir el paco que lo acompaña desde los once años.
Entre las caras que ves por las noches, ¿se te aparece alguna de las personas a las que asaltaste? “Yo nunca maté a nadie y veo muertos. A veces me acuerdo de algunas personas, de las señoras que cuando te ven entrar se largan a llorar. Me dan lástima. O cuando los dejamos atados en el baño y después pienso..Uy, ¿y cómo van a soltarse?”

Jonathan tiene 16 años. Es lo mismo que nada, aunque también es suficiente para muchas cosas. Ha pasado toda su vida en Puerta de Hierro, un barrio de La Matanza famoso por la violencia que recorre sus callecitas y por el furor que ha concentrado el paco y otras drogas destructivas que circulan entre los pobres. A su edad, Jonathan es todo lo vulnerable que permite su historia y todo lo peligroso que se le achaca. Es uno de los detenidos por un crimen cometido por una banda de adolescentes que ingresó a la casa a robar. Uno de los ladrones le pegó dos tiros al padre, frente a sus hijos. Y ahí lo dejó, muerto. “Yo no estuve ahí, no sé qué pasó. Estaba en otro lado.”
Haya estado o no en la escena del crimen, Jonathan tiene una vinculación temprana con la violencia y ha cometido asaltos en casas particulares, aunque jura que nunca lleva armas. “A las casas entramos cuando hay gente, para que nos digan dónde está la plata.”
¿Qué será de Jonathan cuando salga libre? Será en poco tiempo o en algunos años, pero ese día llegará. El director del instituto donde está preso le presta atención y hasta pidió asistencia para tratar su problema de adicción, aunque todavía no consiguió personal especializado. El sistema es más fuerte que las voluntades. Pero Jonathan piensa en su futuro. O tiene una respuesta cuando se lo preguntan. “Lo primero es irme del barrio con mis hermanitas. Y meterme en una comunidad terapéutica para dejar lo de la droga. Mi papá me quería llevar a trabajar con él. En una de esas se puede.”

Los muertos de la noche, hasta que algo cambie de fondo, seguirán amenazantes. CLARIN. 07.12.08
NORO JORGE EDUARDO
norojorge@gmail.com