martes, febrero 24, 2009

134. MUERTE DE WALTER BENJAMIN + VARIAS MIRADAS


JUAN PABLO FEINMANN (LA ASTUCIA DE LA RAZON. 2007: 33 - 34)

“Theodor Adorno lo instó a emigrar a Estados Unidos y BENJAMIN respondió: Todavía quedan en Europa posiciones que defender, y no emigró y cuando los quiso hacer, ya era tarde, pero mas que tarde para emigrar era tarde para él, porque todo dolor tiene un límite, todo sufrimiento, si en algún instante no se detiene llega inexorablemente al otro: al instante de ya no poder ser tolerado y este instante, para WALTER BENJAMIN, llegó en septiembre de 1940, cuando, quebrado – entre otros variados y muy co0mplejos males – por un problema cardíaco, arribó junto con otros refugiados, a la frontera española, cargando en sus maletas quince compuestos de morfina, que, conjeturaba, lo protegerían en caso extremo, del horror en manos de la GESTAPO, y allí, en la frontera española, descubriría, brutalmente dibujada por la realidad, la simbología del final de su camino, porque el gobierno español había cerrado la frontera, no ayer, ni un mes atrás, ni siquiera una semana atrás, sino ese mismo día el gobierno español, el exacto día en que WALTER BENJAMIN llegó a ella para traspasarla, había cerrado la frontera y, entonces, WALTER BENJAMIN sintió que esa era la última frontera que se le cerraba y agotado por el viaje, pro su incierto y mas aun indeseado futuro en EEUU, por su inexpresable terror a la Gestapo abría de tomar, durante la noche, todas las pastillas que fuera necesario tomar para acceder a la última de sus certezas, la certeza de su propia, garantida, inevitable, cálida y protectora muerte, muerte que para tornar mas desgarrador el final de BENJAMIN no habría, ¡pese a tantas pastillas!, de acaecer durante la noche, ya que BENJAMIN, por un maldito milagro de la naturaleza, ese monstruo (…), BENJAMIN aun vivía durante la mañana siguiente, y entonces lo sometieron a un lavado gástrico y, entonces murió en medio de dolores atroces, de sufrimientos terribles. Apenas acababa de cumplir 48 años.”

RICARDO FORSTER (CRITICA Y SOSPECHA. 2003: 119 - 120)

“Su cuerpo extenuado le exige detenerse una y otra vez, a intervalos cada vez más corto. Las montañas se levantan ante su cansancio como un muro casi imposible de franquear, mientras los últimos restos del verano se van entrelazando con los primeros fríos otoñales. La pequeña caravana se desliza con lentitud por ese paso clandestino que les promete como destino final la posibilidad de la libertad que se intuye mas allá del océano Atlántico. (…) Camina desacompasadamente exigiéndole a su debilitado corazón un último esfuerzo. Muchos antes que él han hecho el camino esfuerzo hacia el exilio francés, después de la derrota de la República. (…) Muchos recorrerán ese mismo sendero, en 1940, tratando de escapar de la barbarie nazi. (…) Antes de partir y sabiendo de los riesgos que corría, WALTER BENJAMIN se ha encargado de enviar a sus amigos, por diversos medios, sus últimos escritos intuyendo que mas allá de su fortuna personal lo verdaderamente importante radica en la persistencia de la palabra escrita, de esas letras que deberán seguir su propio rumbo para dejar testimonio de una época y de su derrumbe. (…) Ese cruce tardío de los Pirineos no significa otra cosa que la pérdida de la esperanza en aquello que había constituido lo esencial de su biografía, la certeza de la catástrofe asediando aquello que más había amado. (…)
El refugiado ha logrado cruzar la frontera pero el azar de su vida vuelve a jugarle una mala pasada. La guardia civil no los dejará pasar porque en sus pasaportes figura su condición de apátridas y desde el gobierno franquista madrileño han llegado instrucciones taxativas de impedir el paso de los parias. Deberán egresar al infierno francés, a los campos de refugiados, a la muerte anunciada. BENJAMIN en la soledad de su pequeño cuarto de hotel, decide en su último acto de libertad, acabar con su vida. Final de partida.”

VERSION HISTORIA DE LOS HECHOS

El 25 de septiembre de 1940, tras siete años de exilio, Walter Benjamin cruza los Pirineos en un desesperado intento de huir de los nazis. Se dispone a pasar la frontera clandestinamente junto con un reducido grupo de fugitivos para, tras atravesar el territorio español, embarcar en Lisboa rumbo a los Estados Unidos. Sin embargo, un súbito cambio en la legislación española le impide la entrada a la Península. Benjamin se ve obligado a pernoctar bajo vigilancia en la Fonda de Francia de Portbou, a la espera de ser deportado a tierras galas a la mañana siguiente.
Esa misma noche, el filósofo judeo-alemán inicia una agonía que lo llevará a la muerte veinticuatro horas más tarde.
A pesar de que el parte médico tipifica el deceso como muerte natural, durante muchos años se dio por supuesta la posibilidad de un suicidio inducido. En los años noventa se localizan las actas oficiales en las que se habla de muerte por causas naturales, lo cual arroja más sombra que luz sobre un caso plagado de irregularidades. Actualmente, tanto en el pueblo como fuera de él, hay quienes no tienen reparos en hablar abiertamente de un posible asesinato.
Una vecina que conoció personalmente al regente de la fonda, todavía hoy recuerda el momento en que éste irrumpió angustiado en la casa familiar, para dar noticia de la muerte de aquel inquilino desconocido.
La versión de ésta y otros vecinos del pueblo, testigos directos de la época, junto a nuestras propias pesquisas en archivos históricos y particulares, abre la puerta a nuevas investigaciones que entran en litigio con los presupuestos comúnmente manejados sobre la muerte de Walter Benjamin.
A partir de aquí, el documental sigue el hilo de los distintos testimonios que van creando una fotografía cada vez más diáfana de un acontecimiento, a todas luces, plagado de irregularidades policiales, médicas, eclesiásticas y administrativas.
¿Era el regente de la fonda un colaboracionista franquista, tal como afirman numerosos testimonios? ¿Encubrió el médico la verdadera causa de la muerte? ¿Tenían conocimiento las autoridades españolas acerca de la importancia de este “viajero extranjero” que fue enterrado según rito católico y bajo nombre equivocado? ¿Se trató realmente de un suicidio?

DOCUMENTAL: ¿QUIEN MATO A WALTER BENJAMIN? (2005) DIR. DAVID MAUAS

PORT BOU, 1940. El 25 de septiembre, luego de siete años de exilio, Walter Benjamin atraviesa los Pirineos en un desesperado intento de escapar de los nazis. Se dispone a pasar la frontera clandestinamente y, atravesando el territorio español, alcanzar Lisboa donde se embarcará rumbo a los Estados Unidos. Un súbito cambio en la legislación española, le impide la entrada a la Península. Benjamín se ve obligado a pernoctar en una fonda de Port Bou, bajo la estrecha vigilancia de tres policías que tienen órdenes de deportarlo a Francia a la mañana siguiente. Esa misma noche, Benjamin inicia una agonía que lo llevará a la muerte veinticuatro horas más tarde. Según sus allegados, se trata de un suicidio. Pero el parte médico tipifica el deceso como muerte natural.
¿Encubrió el médico la verdadera causa de la muerte? ¿Tenían conocimiento las autoridades españoles acerca de la importancia de este “viajero extranjero” que fue enterrado según rito católico y bajo un nombre equivocado? ¿se trató realmente de un suicidio?
¿Quién mató a Walter Benjamín? busca las respuestas a las dudosas circunstancias de la muerte, sesenta años atrás, de un ilustre refugiado, a la vez que establece el retrato de un pueblo de frontera, anclado entre dos frentes, testigo de evasiones, persecuciones y falsas esperanzas.
¿Quién mató a Walter Benjamín?, no supone solo la reconstrucción de una muerte, sino el retrato del escenario del crimen.

domingo, febrero 22, 2009

133. FINAL DEL FINAL DE LA HISTORIA


Aun resuena el artículo del FUKUYAMA en plena expansión del neoliberalismo y de un capitalismo sin límites y abierto a todas las posibilidades. Lo reforzó posteriormente con una serie de libros y publicaciones (El fin de la historia el y el último hombre de 1992, y La construcción del Estado: hacia un nuevo orden mundial en el siglo XXI de 2004) que trataron de justificar la afirmación que le quitaba futuro a la historia porque no necesitaba ya progreso alguno (siglo XVIII), ni sujeto que se hiciera cargo de su construcción (Hegel o Marx en el siglo XIX). La historia no necesitaba avanzar, debía detenerse porque había encontrado su “parusía desacralizada” en el nuevo paraíso perfecto de las sociedades capitalistas de avanzadas. Sin oposición dialéctica, sin antítesis a la vista, sin alternativa y con una vida que podía darse todos los gustos, disfrutar de todos los placeres, generar el mejor estado de bienestar, construir los territorios mas privados… no había construcción de futuro (historia), sino repetición de presente.
Es verdad que había un desproporcionado mundo sin ese paraíso, que el neoliberalismo o el neoconservadurismo no podía soslayar pero que trataba de de ignorar... Pero esas diferencias eran con-naturales a esa misma historia, y en ese final, los excluido, los des-poseídos, los pobres, las sociedades margonales o debían sufrir sin aspirar a transformaciones ni a revoluciones imposibles, o debían trabajar con mucha tenacidad para llegar al estadio supremo de la historia. El capitalismo de las sociedades avanzadas provocaba una especie de “teosis profana “ en donde todo retornaba al bien supremo, la suma de todas las posibilidades.
El mismo Mario Benedetti, sospechando alguna jugada mentirosa lo reflejaba en uno de sus conocidos poemas:
Lo dice Fukuyama
la história se acabó / ya no hay remedio
se consumió la llama
y ha empezado el asedio
de la vana esperanza por el tedio
hegel lo anunció antes
y lo predijo marx (cuando valía)
y hubo otros hierofantes
cada uno en su día
que auguraron el fin de la utopía
en tiempos de cordura
oficial / ordenada / prefertnte
no cabrá la aventura
ya que juiciosamente
no alentará quimeras el presente
hemos llegado al techo
de lo posible / ¿no hay otra salida?
la suma de lo hecho
¿colmará la medida
de aquello que esperamos de la vida?
la história ¿habrá acabado?
¿será el fin de su paso vagabundo?
¿quedará aletargado
e inmóvil este mundo?
o será que empezó el tomo segundo?

Primero fue el 11 de setiembre del 2001: parecía que el final de la historia no le otorgaba seguridades a sus habitantes. Y en el corazón del paraíso, muy cerca de las oficina de todos los negocios y de los goces, apareció el infierno y la muerte. Pero era un ataque desde afuera, eran los otros, los demonios descontrolados que no lograban entender los avances inclaudicables de la historia.
Pero, de pronto, sobre finales del 2008, la historia irrumpe nuevamente, aparecen los males del paraíso perdido, alguien se encarga de recordar los pecados, de anunciar las condenas, de provocar la expulsión: caída de los mercados, crisis de los consumos, final de los trabajos seguros, derrumbe de los bancos, la muerte del dios del libre mercado… Y los que parecían ser los salvadores de la humanidad definitiva han sido sus destructores, los héroes del final de la historia se convirtieron en sus mas denostados traidores.
Un buen día y a partir de 2008, despertamos sabiendo que no había teosis ni parusía, que había humanidad en marcha, historia en construcción, que no había final, que sólo se trataba del espejismo de un alucinado que supuso que el brillo de la ruta se había convertido en el mar en el que podían navegar los predestinados dueños de la historia.

viernes, febrero 20, 2009

132. ELOISA Y ABELARDO, ESE AMOR

ABELARDO confiesa haber planeado seducir a Eloísa de antemano, y ella afirma orgullosa haber atraído a este hombre que tenía una atracción irresistible para las mujeres, que se podía atribuir a su talento como compositor de canciones de amor, una arista de sus muchos talentos. "¿Qué rey o filósofo podía competir en fama contigo? ¿Qué región, ciudad o aldea no tenía ansias de verte? ¿Quién no se precipitaba a verte cuando aparecías en público, o quién, puesto de puntillas, no te seguía mirando cuando marchabas? ¿Qué casada no ardía en deseos del ausente y se quemaba con tu presencia? ¿Qué reina o gran mujer no envidiaría mis placeres y mi cama? Tenías -he de confesarlo- dos cualidades especiales que podían deslumbrar al instante el corazón de cualquier mujer: la gracia de hacer versos y de cantar, cosa que no vemos floreciera en otros filósofos. Compusiste muchos poemas amatorios por su ritmo y medida, como simple diversión a tu profesión de filósofo. Pronto consiguieron la popularidad, merced al embrujo de sus palabras y melodías. Se oían por todas partes y tu nombre estaba, incesantemente, en labios de todos." (Carta 2)

"Sabes que después de haber concertado nuestro matrimonio y, encontrándote con las monjas en el claustro de Argenteuil, fui a visitarte en secreto cierto día. Y sabes lo que allí mi incontrolada incontinencia hizo contigo en el lugar mismo del refec torio, no teniendo otro lugar donde retirarnos. Sabes, repito, lo desvergonzado de esta acción, tratándose de un lugar tan santo y dedicado a la Santísima Virgen... Sabes, también, que cuando estabas encinta te llevé a mi propia casa, disfrazada con el hábito de monja y que con tal simulación te burlaste irreverentemente de la vida religiosa que ahora profesas... Con golpes y amenazas intenté forzar muchas veces tu consentimiento -pues eras por naturaleza más débil- aun cuando tú no querías y te resistías con todas tus fuerzas y tratabas de disuadirme. Tanto era el fuego de la pasión que me unía a ti que antepuse a Dios y a mí mismo todas aquellas miserables y obscenosísimas pasiones, cuyo solo nombre me avergüenza." (Carta 5)

"Por mi parte, he de confesar que aquellos placeres de los amantes -que yo compartí con ellos- me fueron tan dulces que ni me desagradan ni pueden borrarse de mi memoria. Adondequiera que miro siempre se presentan ante mis ojos con sus vanos deseos. Ni siquiera en sueños dejan de ofrecerme sus fantasías. Durante la misma celebración de la misa -cuando la oración ha de ser más pura- de tal manera acosan mi desdichadísima alma, que giro más en torno a esas torpezas que a la oración. Debería gemir por los pecados cometidos y, sin embargo, suspiro por lo que he perdido. Y no sólo lo que hice, sino que también estáis fijos en mi mente tú y los lugares y el tiempo en que lo hice, hasta el punto de hacerlo todo contigo, sin poder quitaros de encima, ni siquiera durante el sueño. A veces me traicionan mis pensamientos en un movimiento del cuerpo o me delatan en una palabra improvisada. ¡Desdichada de mí...!" (Carta 4)

martes, febrero 17, 2009

131. ¿KANT TENIA RAZON? + NO SOMOS LIBRES

La libertad es una ficción cerebral, según confirman las últimas investigaciones sobre neurociencias. Estas investigaciones han determinado que la actividad cerebral previa a un movimiento, realizado por el sujeto en un tiempo por él elegido, es muy anterior (hasta 10 segundos) a la impresión subjetiva del propio sujeto de que va a realizar ese movimiento. Y aunque la falta de libertad es algo contraintuitivo, los experimentos indican que estamos determinados por las leyes de la Naturaleza. Por eso algunos especialistas están reclamando la revisión del código penal para adecuarlo a los resultados de la neurociencia, porque ninguno sería totalmente responsable de lo que hacer, ni del bien que cree elegir, ni del mal que comete.

La libertad, la voluntad libre o el libre albedrío es una ficción cerebral. Eso es el resultado de experimentos realizados recientemente en neurociencia que indican que la actividad cerebral previa a un movimiento, realizado por el sujeto en un tiempo por él elegido, es muy anterior (350 ms) a la impresión subjetiva del propio sujeto de que va a realizar ese movimiento (200 ms antes del movimiento). Esto quiere decir que la impresión subjetiva de la voluntad no es la causa del movimiento, sino que, junto con éste, es una de las consecuencias de una actividad cerebral que es inconsciente.

Frente a estos resultados se puede argumentar que todos y cada uno de nosotros tiene la impresión subjetiva, la intuición, la firme creencia, que somos libres para elegir entre varias opciones o que podemos hacer algo distinto a lo que hacemos en cualquier momento. Pero las impresiones subjetivas, intuiciones o firmes creencias han resultado ser a veces falsas, como ha ocurrido a lo largo de la historia de la Humanidad.
La falta de libertad es algo contraintuitivo, como suele expresarse en inglés, pero los experimentos indican que, efectivamente, estamos determinados, como el resto del Universo, por las leyes deterministas de la Naturaleza.

Si asumiésemos, como hacen los dualistas, la existencia de un alma inmaterial que interacciona con la materia, en este caso el cerebro, entonces no habría ningún problema. Ese dualismo, que se remonta a las tradiciones filosósifcas de la antigüedad, hoy día la neurociencia lo ha superado. Las facultades mentales, antes anímicas, son consideradas hoy por la inmensa mayoría de neurocientíficos producto del cerebro. El gran problema del dualismo es que no ha habido posibilidad de explicar cómo es posible que un ente inmaterial, el alma, interaccione con la materia.
La razón es que para interaccionar con la materia se requiere energía y un ente inmaterial, por definición, no tiene energía. Por tanto, esa interacción violaría las leyes de la termodinámica. Además, no se ha descubierto en el cerebro ninguna región de la que pueda decirse que se activa por algún factor externo al cerebro, como sería el caso si fuera activada por el alma. Por tanto, el alma no es ninguna hipótesis neurocientífica.
Algunos filósofos, llamados compatibilistas, aceptan el determinismo del Universo y también del hombre, pero lo compatibilizan con el libre albedrío, que, según ellos, tiene el ser humano. La mayoría confunde lo que en biología llamamos ‘grados de libertad’ con la liberta propiamente dicha.
Todos los animales poseen diferentes grados de libertad, es decir, posibilidades de elegir entre varias opciones. El número de opciones depende del grado de encefalización del animal en cuestión. Nosotros tenemos muchos más grados de libertad que un perro, y éste más que un lagarto, y éste, a su vez, más que una ameba. Pero la posibilidad de escoger entre varias opciones no nos dice por qué elegimos la que elegimos, o, con otras palabras, si esta elección es voluntaria y consciente. En suma, poseer grados de libertad no significa ser libres. El problema de la libertad es que está íntimamente ligada a la responsabilidad, la culpabilidad, la imputabilidad y el pecado. Este último es la base de las tres religiones abrahámicas: judaísmo, cristianismo e islamismo. El concepto de culpabilidad es también la base del derecho penal internacional.
Esto explica por qué algunos especialistas en derecho penal están reclamando la revisión del código penal para adecuarlo a los resultados de la neurociencia. Evidentemente no vamos a cambiar los castigos que hay que infligir a aquellos que transgredan las reglas que la propia sociedad se ha impuesto a sí misma. Seguiremos encarcelando a aquéllos que violen esas reglas. Pero lo que sí va a cambiar será la imagen que tenemos tanto de esos criminales como de nosotros mismos.

Que la libertad pueda ser una ficción no nos llama mucho la atención. Hace tiempo que sabemos que los colores no existen en la Naturaleza. En ella encontramos diversas longitudes de onda del espectro luminoso. Estas longitudes de onda inciden sobre fotorreceptores que poseemos en la retina y los impulsos nerviosos, llamados potenciales de acción, que son exactamente iguales que los provenientes del oído o del tacto, llegan a la corteza visual y allí se les atribuye una determinada cualidad, como la de rojo, azul o verde. Los colores, pues, son atribuciones de la corteza cerebral, pero no cualidades que existan en la Naturaleza. Para terminar palabras de un filósofo, Baruch Spinoza: Los hombres se equivocan si se creen libres; su opinión está hecha de la consciencia de sus propias acciones y de la ignorancia de las causas que las determinan. No hacemos lo que queremos, sino que queremos lo que hacemos, aunque estamos convencidos de que elegimos y somos responsables de nuestra elección.


Cfr. TENDENCIA21. Francisco Rubia: El Cerebro nos engaña.

lunes, enero 12, 2009

130. SOCRATES + HANNA ARENDT


Los colegas de una lista de filosofía nos regalan un texto recomendable. Bienvenido sea y que siga circulando...

“Generalmente se ha dicho que Sócrates creía en la posibilidad de enseñar la virtud y, en realidad, parece haber sostenido que hablar y pensar acerca de la piedad, de la justicia, del valor, etc. permitía a los hombres convertirse en más piadosos, más justos, más valerosos, incluso sin proporcionar definiciones ni valores para dirigir su futura conducta. Lo que Sócrates creía realmente sobre tales asuntos puede ser ilustrado mejor a través de los símiles que se aplicó a sí mismo. Se llamó tábano y comadrona, y, según Platón, alguien lo calificó de "torpedo", un pez que paraliza y entumece por contacto; una analogía cuya adecuación Sócrates reconoció a condición de que se entendiera que "el torpedo, estando él entorpecido, hace al mismo tiempo que los demás se entorpezcan. En efecto, no es que, no teniendo yo problemas, los genere en los demás, sino que, estando yo totalmente imbuido de problemas, también hago que lo estén los demás", lo cual resume nítidamente la única forma en la que el pensamiento puede ser enseñado; aparte del hecho de que Sócrates, como repetidamente dijo, no enseñaba nada por la sencilla razón de que no tenía nada que enseñar: era "estéril" como las comadronas griegas que habían sobrepasado ya la edad de la fecundidad. (Puesto que no tenía nada que enseñar, ni ninguna verdad que ofrecer, fue acusado de no revelar jamás su opinión personal, como sabemos por Jenofonte, que lo defendió de esta acusación.) Parece que, a diferencia de los pensadores profesionales, sintió el impulso de investigar si sus iguales compartían sus perplejidades, un impulso bastante distinto de la inclinación a descifrar enigmas para demostrárselos a los otros (...) Sócrates es un tábano: sabe como aguijonear a los ciudadanos que, sin él, "continuarían durmiendo para el resto de sus vidas", a menos que alguien más viniera a despertarlos de nuevo. ¿Y para qué los aguijoneaba? Para pensar, para que examinaran sus asuntos, actividad sin la cual la vida, en su opinión, no sólo valdría poco sino que ni siquiera sería auténtica vida. Sócrates es una comadrona. Y aquí nace una triple implicación: la "esterilidad", su experiencia en saber librar a otros de sus pensamientos, esto es, de las implicaciones de sus opiniones, y la función propia de la comadrona griega de decidir de si la criatura estaba más o menos adaptada para vivir o, para usar el lenguaje socrático, era un mero "huevo estéril" del cual era necesario liberar a la madre (...) atendiendo a los diálogos socráticos, no hay nadie entre los interlocutores de Sócrates que haya expresado un pensamiento que no fuera un "embrión estéril". Sócrates hace aquí lo que Platón, pensando en él, dijo de los sofistas: hay que purgar a la gente de sus "opiniones" -es decir, de aquellos prejuicios no analizados que les impiden pensar, sugiriendo que conocemos, donde no sólo conocemos sino que no podemos conocer- y, al proporcionarles su verdad, los ayuda a liberarse de lo malo -sus opiniones- sin hacerlos buenos, como decía Platón.”


HANNA ARENDT(1995) , De la historia a la acción. Ed. Paidós.

domingo, diciembre 14, 2008

129. ANTROPOLOGIA + EL SUJETO AMOROSO

De manera análoga a la CONSTRUCCION DEL SUJETO PEDAGOGICO (PUIGGROS. 1990), podemos hablar de la CONSTRUCCION DEL SUJETO AMOROSO. Los sujetos sociales de las más diversas clases y condiciones participan en situaciones educativas. Todas ellas pretenden contribuir a la constitución y al cambio de otros sujetos a través de la educación. En el sistema educativo moderno siempre se trata de sujetos (educadores) que intentan incidir en otros sujetos (educandos) para lograr que se transformen en adultos, ciudadanos, trabajadores, soldados, emprendedores, feligreses, dirigentes, intelectuales, profesionales o lo que fuere. La educación es también una práctica productora de sujetos a partir de otros sujetos, es una mediación, que se realiza, se hace efectiva construyendo un sujeto mediador, que se denomina sujeto pedagógico. El sujeto pedagógico es un lugar de encuentro en donde lo que se articula no es la identidad de cada sujeto sino la diferencia, porque en ámbito en donde se encuentran los sujetos.

En las relaciones amorosas, los sujetos se encuentran, procediendo de subjetividades distintas, de individualidades diversas, de identidades inabordables. Cada uno es lo que es y sigue siendo el que lo que es a pesar del amor y durante el amor. El amor es un salir de la propia identidad para encontrarse con el otro que también sale de su identidad, con la tarea común de construir un nosotros amoroso. Ni el yo, ni el tú de la designación del lenguaje, sino el nosotros que sustituye la identidad por la diferencia, por este nuevo territorio compartido y común. Sólo hay amor cuando alguien abandona lo propio y se sumerge en la nueva entidad construida a través de la mirada, la palabra, el abrazo, el beso, el pensamiento, los cuerpos, el com-partir más absoluto.

Pero, a su vez, el amor no existe sino en esa construcción, en ese territorio de encuentro de tal manera que, de la misma manera que el sujeto pedagógico es el resultado de la construcción y por tanto expresión de la interacción mutua de los sujetos mas diversos (como muy bien lo ejemplifica PUIGGROS en el clásico Sujetos, disciplina y curriculum en los orígenes del sistema educativo argentino) de una manera análoga el amor es el resultado de la diversidad de sujetos, el sujeto amoroso es el producto absolutamente distinto de las variaciones de las identidades que se encuentran para crear la diferencia. Por eso los amores son siempre distintos o, dicho con mayor rigor, los sujetos amorosos son siempre innovadores, mas allá de que algunos logren refugiarse en la realización de un único y definitivo sujeto amoroso, otros los vayan mutando según edades y situaciones, y otros vayan en la búsqueda y no logren NUNCA construirlo. Tal vez, porque nunca abandona la identidad para abrirse a la diferencia.

En el sentido conviene leer algo que – en otro sentido y con absoluta claridad lógica – aporta BADIOU

“¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? El amor es un procedimiento de la verdad; entonces, es una condición natural para la filosofía. Se pueden reconocer cuatro tipos de procedimientos de la verdad: la ciencia, el arte, la política y el amor. En el amor podemos rastrear todas las características de un procedimiento de la verdad: comienza con un acontecimiento, el encuentro entre dos personas. Después debemos encontrar la forma y las consecuencias de este encuentro, debemos encontrar un nuevo lenguaje. ¿Por qué la verdad? Porque el amor es, en mi opinión, la invención de la verdad acerca de la diferencia. Naturalmente, es la diferencia entre dos individuos, la diferencia absoluta entre la posición masculina y la femenina. Como dijo una vez Lacan, la relación sexual no existe. Hay una ilusión en la pura libertad sexual: la ilusión de que allí podemos encontrar una experiencia de conexión con el otro. Entonces, se compromete con la repetición y no con la creación. ¿Qué es la verdad acerca de la diferencia? Es la experiencia de la diferencia mediante la construcción de un nuevo punto de vista sobre el mundo mismo. Es una nueva experiencia del mundo desde el punto de vista de los Dos. El amor no es una suerte de negociación entre dos individuos. Es la creación de un nuevo punto de vista sobre el mundo mismo: el punto de vista de los Dos. La amistad también es la experiencia de los Dos pero es una experiencia mucho más débil que el amor. Por eso explicamos la amistad desde el punto de vista del amor y no a la inversa. El amor es el ejercicio de la diferencia en relación con el desarrollo de la vida misma. Es, pues, la experiencia del mundo no desde el punto de vista del Uno – individual – sino desde el punto de vista de los Dos, no desde el ángulo de la identidad sino desde el ángulo de la diferencia.” ALAIN BADIOU. ENTREVISTA. 2008

miércoles, diciembre 10, 2008

128. JULIEN OFFRAY DE LA METTRIE + LA VOLUPTUOSIDAD DEL SABER Y DE LA FILOSOFIA



“La voluptuosidad de los sentidos, por mas agradable y cara que sea, por más elogios que le hayan tributado (…), tan sólo tiene un goce que es su tumba. Si el placer perfecto no lo mata definitivamente, necesita cierto tiempo para resucitar. ¡Qué diferentes son los recursos de los placeres del espíritu! Cuanto más se aproxima uno a la verdad, mas encantadora la encuentra. No sólo su goce aumenta los deseos, sino que se goza ya desde que se intenta gozar. Se goza mucho tiempo, y sin embargo más de prisa que la velocidad del rayo. ¿Hay que sorprenderse si la voluptuosidad del espíritu es tan superior a la de los sentidos, como el espíritu al cuerpo? ¿No es el espíritu el primero de los sentidos, y como la reunión de todas las sensaciones? ¿No convergen allí todas, como otros tantos rayos a un centro que los produce?
No indaguemos más, por qué encantos invencibles un corazón, que el amor a la verdad inflama, se halla de pronto transportado, por así decir, a un mundo mas bello, donde goza placeres dignos de los dioses. De todas las atracciones de la naturaleza, la más fuerte es la de la Filosofía. ¡Qué mayor gloria que la de ser conducido a su templo por la razón y la sabiduría! ¡Hay conquista más halagadora que la tener sumisos a todos los espíritus!

Pasemos revista a todos los objetos de estos placeres desconocidos para las almas vulgares. ¿Qué belleza o qué magnitud no poseen? El tiempo, el espacio, el infinito, la tierra, el mar, el
firmamento, todos los elementos, todas las ciencias, todas las artes, todo forma parte de este género de voluptuosidad. Demasiado contraída en los límites de un mundo, ésta imagina un millón de ellos. La naturaleza entera es su alimento, y la imaginación su triunfo. Entremos en algún detalle.

Tan pronto es la poesía como la pintura, la música o la arquitectura, el canto o la danza, las que hacen experimentar a los entendidos placeres arrebatadores. (…) Voltaire no puede contener el llanto ante su Mérope
[1], por sentir el valor de la obra y de la actriz. Vos habéis leídos sus escritos: ¿en las manos y en la memoria de quien no están?

Cuando un gran pintor habla de pintura, ¿qué elogios no le prodiga? Adora su arte, lo pone por encima de todo, y duda de que se pueda ser feliz sin ser pintor, porque está encantado de su profesión.

¿Quién no ha sentido los mismos transportes que el Padre Malebranche, al leer algunos pasajes de los poetas trágicos, griegos, ingleses, franceses, o ciertas obras filosóficas? (…) Si se experimenta una especie de entusiasmo en traducir y desarrollar las ideas de otro, ¿qué debe ser si se piensa por sí mismo? ¿En qué consiste desarrollar esta generación, este parto de ideas que produce el gusto por la naturaleza y por la búsqueda de la verdad? Cómo describir este acto de la voluntad o de la memoria, por el cual al alma se reproduce de alguna manera, al juntar una idea con otro signo semejante, para que de su semejanza y como de su unión nazca una tercera. (…)

Los placeres de los sentidos mal regulados pierden toda su vivacidad y dejan de ser placeres. Los del espíritu se les parecen hasta cierto punto. Precisa suspenderlos para agudizarlos. En, el estudio tiene su éxtasis como el amor. Si se me permite decirlo, es una catalepsia o inmovilidad del espíritu, que parece separado por abstracción de su propio cuerpo y de todo lo que le rodea, para entregarse por entero a lo que persigue. A fuerza de sentir, nada siente. Tal es el placer que se experimenta tanto al buscar como la hallar la verdad.

(…)

Si el estudio es un placer de todas las edades, de todos los lugares, de todas las estaciones y de todos os momentos. ¿En quién no ha provocado Cicerón el ansia de hacer la dichosa experiencia? (…) ¡Qué placer ver todos los días con los propios ojos y por las propias manos, crecer y formarse una obra que encantará a los siglos venideros e incluso a los contemporáneos. (…)
¿Por qué ensalzar tanto los placeres del estudio? ¿Quién ignora que es un bien que no lleva consigo el hastío o las inquietudes de otros bienes, un tesoro inagotable, el mas seguro contraveneno del cruel hastío, que pase y viaja con nosotros y, en una palabra, nos sigue por todas partes? ¡Dichoso el que ha roto la cadena de todos sus prejuicios!

(…)

La primera utilidad de las ciencias consiste pues en cultivarlas, lo que ya es un bien real y sólido. ¡Dichoso quien tiene afición por el estudio! Mas dichoso aun quien a través de él logra liberar al espíritu de sus ilusiones, y al corazón de su vanidad, meta deseable a la que vos habéis sido conduce ido en una edad una tierna por las manos de la sabiduría; mientras tantos pedantes, tras medio siglo de vigilias y trabajos, mas encorvados por el fardo de los prejuicios que por el del tiempo, parecen haberlo aprendido todo salvo pensar. Ciencia rara en verdad, sobre todo en los sabios, pese a que debiera ser al menos el fruto de todas las demás. A esta sola ciencia me he dedicado desde la infancia, juzgad señor, si he triunfado, y que este homenaje a mi amistad sea eternamente grado a la vuestra”.

AL SEÑOR HALLER, PROFESOR DE MEDICINA EN GOTTINGA. Por eso La Mettrie señala específicamente entre los saberes y la ciencia, a la medicina: “El médico es el único filósofo que merece bien de su patria; aparece como los hermanos de Elena en las tempestades de la vida. Su sola vista calma la sangre, devuelve la paz a un alma agitada y hace renacer la dulce esperanza en el corazón de los desdichados mortales. Anuncia la vida y la muerte, como un astrónomo predice un eclipse. Cada cual tiene su antorcha que le ilumina.”




JULIEN OFFRAY DE LA METTRIE: EL HOMBRE MAQUINA


NORO JORGE EDUARDO
norojorge@gmail.com

[1] Tragedia escrita por VOLTAIRE en 1744, sobre un clásico de la antigüedad griega. Voltaire la escribe después de la prohibición sufrida por su obra MAHOMA o DEL FANATISMO.

127. ¿SENTIDO DE CULPA? ¿CONCIENCIA?



A partir del trabajo con la película PARANOID PARK se pueden trabajar una serie de temas éticos, relacionados con el sentido de la conciencia, la construcción y la vigencia de la culpa, el valor y la trascendencia de los hechos, la captación del sentido de la responsabilidad moral. He aquí la propuesta. Datos sobre la película en http://www.norojorge.blogspot/ = ¿Es posible o es necesario? O de la Isla Flotante del conocimiento y la memoria






Para el análisis:
01. Registro de los hechos, de la gravedad de los hechos, del recuerdo de los hechos. Alex acepta el desafío de un extraño (con quien comparte circunstancialmente la pista de skayte) que lo invita a subirse a uno de los trenes de carga para viajar furtivamente en él. No tiene necesidad de hacerlo, no es su costumbre, ni su mundo: es solamente el juego del azar lo que lo lleva a aceptar la propuesta... un guardia de seguridad de los trenes lo descubre y Alex trata de sacárselo se encima pegándole con su patineta. El guardia siente el golpe, pierde el equilibrio y cae sobre la otra vía cuando pasa otro tren. La figura del guardia cortado en dos y tratando de sobrevivir es algo impactante. Alex tiene conciencia de lo hecho: tira su patineta al río, se cambia la ropa en casa de su amigo, se baña, tira la coba en un cubo de basura... y trata de descansar para olvidar. A la mañana siguiente, despierta con necesidad de saber si realmente todo ha psado y por eso termina leyendo extrañamente el diario en una cafetería. Pero luego el hecho se olvida, desaparece, se silencia, no existe... hasta que un policía del distrito llega hasta la escuela a interrogar a los chicos que practican skateaboar. De alguna manera los hechos existen y no existen, son y no son, según se los despierte y se los presente.
02. Sentido de la culpa: presencia o ausencia. Conciencia culposa. A partir de ese "descubrimiento" (acusación, preguntas indiscretas, fotos), el hecho reaparece en la conciencia, pero no aparece la culpa. Ha pasado algo grave, desagradable, pero no hay necesidad de tomarlo así. El diario que escribe trata de ponerle memoria a los hechos... ya que la verdad se va cambiando o negociando según conveniencia y con una tranquilidad manifiesta.
03. Confesión: ante quien y con quien. Con-fianza, confesar. Alex necesita desde el primer momentos¡ "confesar" lo que ha hecho. Hay un llamado frustrado a su padre, llamado que queda registrado. Luego intenta decirle algo a las chicas con las que se cruzan... pero no sabe bien con quien debe hacerlo. Al final, una amiga que intuye que algo oculta, le dice que es necesario sacarse la culpa, confesando y que para confesar basta con confiar en alguien, escribir una carta - por ejemplo - y decir lo acontecido. Allí se remedian todos las culpas. No hay reparación necesaria, no hay otras demandas.
04. El juego de las mentiras y la imperturbabilidad de la ficción. Cuando el policia, el amigo, la novia, la madre, el padre le preguntan algo sobre lo acontecido, Alex construye con absoluta naturalidad diversas versiones de lo real. Permanece imperturbable. Algo de lo que dice es cierto, pero todo lo demás es mentira, y sobrevive jugando con estas ambigüedades.
Es difícil pensar en una generación que no toma conciencia de lo que hace, le resta gravedad, sabe olvidar, desconoce consecuencia, no esta dispuesta a asumir culpa, cargo y consecuencias... y puede sobrevivir sin ninguna culpa. Es todo un desafío, para disfrutir la vigencia de la moral y de los principios éticos que la animan.



PROPUESTA
Viendo las obras del Director, sería interesante trabajar en un proyectos o Ciclo de cine sobre la base de problemática adolescente. Mas allá de los contenidos, de los "códigos" adolescentes... la estética del director y la capacidad de interpretación por parte de los adultos, representa todo un desafío.
NORO JORGE EDUARDO
norojorge@gmail.com

martes, diciembre 09, 2008

126. ¿CONCIENCIA Y CULPA?



El los llama "los muertos", así, en general, y asegura que se le aparecen noche tras noche por la pequeña ventanita enrejada de la celda. “No puedo dormir. Me da miedo que metan la mano por la reja y me agarren.” ¿Quiénes son? “Muertos, no sé. “¿Reconocés las caras? “Algunos son personas del barrio a las que mataron. Pero otros no sé quiénes son.”
Lo que le ocurre a Jonathan es dificil de saberlo, ya que desde que fue detenido, hace más de un mes y medio, sólo ha sido entrevistado por el psicólogo un puñado de veces y con intervalos increíbles: como el psicólogo se fue de vacaciones, se ha quedado sin nadie con quien hablar por más de dos semanas, según surge de su legajo personal. Quizá sea uno de esos casos de los que habla la Corte, cuando advierte sobre los "blancos móviles": Jonathan tiene miedo de que lo maten por haber caído preso, aunque no sabe o no dice si desconfía de la Policía. Aunque también puede que el temor que no lo deja dormir provenga de alguna carga del inconsciente o, lo más probable, de la abstinencia obligada a la que lo arrojaron sin nada a cambio. Desde que está detenido, debió dejar de consumir el paco que lo acompaña desde los once años.
Entre las caras que ves por las noches, ¿se te aparece alguna de las personas a las que asaltaste? “Yo nunca maté a nadie y veo muertos. A veces me acuerdo de algunas personas, de las señoras que cuando te ven entrar se largan a llorar. Me dan lástima. O cuando los dejamos atados en el baño y después pienso..Uy, ¿y cómo van a soltarse?”

Jonathan tiene 16 años. Es lo mismo que nada, aunque también es suficiente para muchas cosas. Ha pasado toda su vida en Puerta de Hierro, un barrio de La Matanza famoso por la violencia que recorre sus callecitas y por el furor que ha concentrado el paco y otras drogas destructivas que circulan entre los pobres. A su edad, Jonathan es todo lo vulnerable que permite su historia y todo lo peligroso que se le achaca. Es uno de los detenidos por un crimen cometido por una banda de adolescentes que ingresó a la casa a robar. Uno de los ladrones le pegó dos tiros al padre, frente a sus hijos. Y ahí lo dejó, muerto. “Yo no estuve ahí, no sé qué pasó. Estaba en otro lado.”
Haya estado o no en la escena del crimen, Jonathan tiene una vinculación temprana con la violencia y ha cometido asaltos en casas particulares, aunque jura que nunca lleva armas. “A las casas entramos cuando hay gente, para que nos digan dónde está la plata.”
¿Qué será de Jonathan cuando salga libre? Será en poco tiempo o en algunos años, pero ese día llegará. El director del instituto donde está preso le presta atención y hasta pidió asistencia para tratar su problema de adicción, aunque todavía no consiguió personal especializado. El sistema es más fuerte que las voluntades. Pero Jonathan piensa en su futuro. O tiene una respuesta cuando se lo preguntan. “Lo primero es irme del barrio con mis hermanitas. Y meterme en una comunidad terapéutica para dejar lo de la droga. Mi papá me quería llevar a trabajar con él. En una de esas se puede.”

Los muertos de la noche, hasta que algo cambie de fondo, seguirán amenazantes. CLARIN. 07.12.08
NORO JORGE EDUARDO
norojorge@gmail.com

lunes, octubre 27, 2008

125. ENSEÑAR FILOSOFIA + CAMINOS DISTINTOS


01

Enseñar filosofia a partir de las NOTICIAS DE LA SEMANA:
Seleccionar algunas noticias de los medios para analizar y relacionar con los temas o problemas de la filosofía, autores y textos. Los estudiantes pueden hacer sus propias propuestas y selección.

02

Enseñar filosofia a partir de CICLOS DE PELICULAS
Hay numerosas películas que permitirían armar un curso de filosofía a partir de las mismas (completas o con una selección). Organizadas en ciclo se puede utilizar mes a mes para trabajar el conocimiento, los temas metafísico, los problemas ético, antropológicos, epistemológicos, etc.

03

Enseñar filosofia a partir de las LETRAS DE LAS CANCIONES
Las canciones que los estudiantes consumen y otras que pueden ser descubiertas por el ellos, pueden operar como disparadores problemáticos para la discusión y la búsqueda de los respaldos teóricos. La re-creación de las canciones pueden ayudar a revisar la adquisición y la producción
de ideas.

04

Enseñar filosofía a partir de TEXTOS LITERARIOS
Poesías, novelas, ensayos, cuentos ofrecen diversas alternativas para trabajar los grandes temas de la filosofía y, frecuentemente, para articular la producción literaria con la filosófica del momento histórico o del contexto.

05

Enseñar filosofía a partir de PROGRAMA DE TELEVISION (GRABADOS o EN VIVO)
Se trata de re-trabajar el material que consumen los adolescentes, de analizar su producción y su lenguaje, los mensajes y las intenciones, tratando de lograr la relación los grandes problemas de la filosofía y los textos que pueden ampliar los conocimientos.

06

Enseñar filosofia a partir de la FORMULACION DE PROBLEMAS EXISTENCIALES
A partir de la vida humana y de las experiencias de vida de los adolescentes podemos armar una serie de problemas que – analizados – representan una posibilidad de reflexión y de análisis y un salto hacia obras y autores que sugerimos para re.- trabajarlos. El ejercicio de la escritura y de la narración testimonial o ficcional es un buen instrumento.

07

Enseñar filosofía a partir de las HISTORIETAS Y VIÑETAS de humor
Tiene un modelo análogo a las películas o a los programas de televisión: historietas, viñetas y aun programas de dibujos animados pueden ser disparadores idóneos para la construcción de los diversos problemas.

08

Enseñar filosofía a partir de una BUSQUEDA RACIONAL en sitios del web
Proponer una búsqueda ordenada en el universo de Internet (WEB QUEST) implica indicar los caminos por los que se puede transitar para construir el camino hacia autores, obras, temas, problemas de la filosofía. La posibilidad de trabajar juntos en el gabinete de computación, o en el aula (con los medios disponibles) puede constituir un mecanismo que incorpora competencias necesarias para todas las disciplinas.

09

ENSEÑAR FILOSOFIA DIALOGANDO CON LAS RESTANTES ASIGNATURAS O DISCIPLINAS
Sabiendo que hay una serie de saberes con los que se cruzan todos los días los estudiantes, es posible abordar cuestiones que pueden ser vistas y analizadas desde la filosofía: historia, biología, lengua, gramática, construcción de ciudadanía, física, matemática.

10

Enseñar filosofía a partir de FRASES, GRAFITTI, FRAGMENTO DE TEXTOS.
Se trata de utilizar como conflicto inicial algún tipo de instrumento que obligue a pensar, interpretar, intervenir o recrear, de tal manera que los “juegos del lenguaje” puedan conducir progresivamente a los discursos específicos de la filosofía.

Cada una de estas propuestas o sugerencias supone y exige:
· Una preparación del profesor en el uso de los recursos (aprendizaje del código).
· Una preparación previa de los materiales para generar los efectos deseados, de la misma manera que preparamos los otros recursos del trabajo en el aula.
· Una iniciación de los alumnos en cada lenguaje, proponiendo otra forma de ver y analizar el material.
· Un desarrollo más amplio de los tiempos escolares y del proyecto anual de trabajo.
· Manejo de recursos tecnológicos y de espacios para el trabajo específico, frecuentemente rompiendo con la concepción tradición de espacio escolar.
· Una forma de evaluar análoga a la propuesta en el desarrollo. Y una innovadora manera de corregir y de acreditar los saberes.
NORO JORGE EDUARDO
norojorge@gmail.com

domingo, octubre 26, 2008

124. ENSEÑAR FILOSOFIA + CRITERIOS

01
El valor de la filosofía es directamente proporcional a la relación que se establece con lo que los estudiantes saben, hacen, viven o piensan. Si la filosofia sólo funciona como una materia que hay que aprobar sin conmover o cuestionar a quien accede a ella, no es filosofia.

02
El sistema, los autores, el pensamiento oficial y canónico son importantes, pero no representan necesariamente el eje del desarrollo o el punto de partida, sino el de llegada, y tal vez sea tarea específica de otra instancia o niveles de aprendizaje.

03
Enseñar para que los alumnos estudien y repitan lo que los filósofos del pasado o sus obras o las explicaciones (a veces insoportables e imprecisas) de quienes nos presentan a los filósofos no significa que los alumnos accedan a la filosofía o que la filosofía roce sus vidas.

04
Es verdad que ciertas clases o programas o intervenciones didácticas pueden poner en riesgo la sistematicidad de los aprendizajes, pero el docente hábil en lo suyo sabe que puede convertir el sistema en una de las estrategias de integración o en una construcción permanente que se logra también con los aportes de los alumnos.

05
En términos de aprendizaje, el punto de partida es clave para que la filosofía dialogue con la vida, el pensamiento y el interés de los que aprenden. Los temas de la filosofia no deberían aburguesarse en formatos previsibles y repetidos, sino que siempre deben generar conflictos cognitivos que despierten el interés. No podemos disponer de “un curso de filosofía” que sirve para todos las ocasiones, particularmente sin varían los interlocutores.

06
Todos los temas y cuestiones de la filosofia tienen conexiones con algún aspecto de la realidad o de la vida de los estudiantes (niños, adolescentes o adultos): lo que hay que hacer es preparar esos “puentes naturales” o tener la mente ágil para encontrar y definir rápidamente las
conexiones.

07
En la escuela los que enseñan no son los únicos que piensan. Mucho más aun en las clases de filosofía: el pensamiento está generosamente distribuido entre todos los que participan de los encuentros, aun de aquellos que – a la hora de estudiar y ser evaluados – tienen poca voluntad y malos resultados.

08
Habilitar el pensamiento y la palabra de todos se torna, frecuentemente, ingobernable en términos de dinámica de participación o de manejo del tiempo, pero hay formas de darle cauce a la inquietud de todos y cerrar cada tema con variadas estrategias de sistematización (registros, protocolos, informes, cuadros, uso del pizarrón o hasta algún recurso digital)

09
Aunque todos piensan, el profesor tiene una tarea clave en la enseñanza, porque el ejercicio acrítico y espontáneo del pensamiento debe ir alimentándose de estructuras argumentativas, demostrativas y de lenguaje rico, creciente y purificado, tanto al escribir como al hablar.

10
Los verdaderos aprendizajes en términos filosóficos podrían sintetizarse en: (1) desarrollo de la capacidad de pensamiento; (2) capacidad para descubrir problemas y formular interrogantes; (3) atrevimiento para efectuar las propias interpretaciones; (4) capacidad para relacionar temas, problemas, ámbitos, lecturas, autores, mensajes: (5) reconocimiento de filósofos, obras y corrientes asociados con el contexto y problemáticas; (6) lenguaje técnico adecuado; (7) apertura mental para reestructurar permanentemente sus esquemas. Y el profesor es alguien capaz de definirse y jugarse en tres o cuatro principios o verdades, en un mundo en el que nadie se juega ni por una y pragmáticamente se negocia todo.

123. UN BUEN TEXTO PARA DISCUTIR

Transcribo un texto de LUIGI AMARA que permite discutir le presencia y la función de los filósofos y de la filosofía en nuestros días...

No tienen remedio los filósofos, que un día abandonaron su papel desestabilizador, su impulso prometeico, su elaborado incendio, para apagarse y consumirse en el espejismo del rigor. No tienen remedio los filósofos, cuyos cuestionamientos dejaron de ser intempestivos y urgentes, y desde hace tiempo se acumulan en las sombras, encuadernados en tesis autoreferenciales, en cansinos proyectos de investigación. No tienen remedio ni cabida casi, hoy que sus nuevas preguntas, como Aquiles desorientados ante el paso imparable de la tortuga de la realidad, están siempre a la zaga, irremediablemente detrás. No tienen siquiera sentido del decoro, refocilados en lo más alto de las torres de marfil de la academia, planteando sus problemas inocuos, que nadie quiere oír, que no interpelan ni sacuden a nadie, cada vez menos y menos pertinentes que el camello que vacila en el umbral del ojo de la aguja.

No tienen salvación porque les falta enjundia, náusea, arrojo o insolencia; parapléjicos siempre en busca de las muletas de la prueba, burócratas del vértigo, pulgas pensativas hartándose de polvo en el búho disecado de Minerva. No tienen salvación porque abjuraron de la risa, y todavía se atreven a defender, como si nada, que al hombre puede salvarlo su propia reflexión. No tienen remedio porque adoran a esa diosa bastarda, la coherencia, y porque en definitiva ir a la raíz de las cosas es la forma en que los seres rastreros se andan por las ramas.

No tienen remedio porque no han terminado de escribir su nota al pie de página a los Diálogos, de Platón; porque optaron por hilar demasiado fino, por agotar la minucia, ser amos y señores de su esotérica parcela, mientras el tren expreso de lo impostergable pasaba ruidosamente frente a ellos.

No tienen remedio ni tampoco perdón, porque se obstinaron en reducir el orificio de su oído para sólo dejar pasar el hilo un tanto frígido de la razón, taponándolo con cera a todo lo que pareciera sugerencia, mito, insinuación. Porque el mareo de sus cavilaciones no los ha llevado a crear un nuevo estilo de pensamiento, una forma distinta de escribir, tan oxidados se encuentran por redactar informes, glosas, comentarios del comentario del comentario. Porque incluso la tecnología, cada nueva criatura proveniente del Valle de Silicón, genera más conceptos, más desajustes en la realidad que todos los filósofos juntos.

No tienen remedio y mucho menos vergüenza, hoy que se les ve tan cómodos e inofensivos en las vacaciones pagadas de los congresos, que al encerrarse a meditar frente al fuego de la chimenea, de espaldas al mundo, con un guiño posiblemente de desprecio a René Descartes, no es sino para la ensoñación de su año sabático.

No tienen remedio, en fin, por tanta gravedad y suficiencia. Por razonables, por bien portados, porque hace siglos que no se caen a un hoyo al mirar las estrellas. No tienen remedio ni futuro los filósofos, porque sencillamente un día, acaso sin saberlo, renunciaron al radicalismo de inventar de nueva cuenta el porvenir.

jueves, septiembre 25, 2008

122. BERKELEY + EL LENGUAJE

"Aparte de todo esto, la comunicación de las ideas indicadas por las palabras no es el único ni el principal de los fines que tiene el len­guaje, como corrientemente se supone. Existen otros fines, como el suscitar una pasión, inducir a un acto determinado o disuadir de él, colocar la mente en una determinada disposición; para los cuales, lo primero, o sea la comunicación, en muchos casos es solamente auxi­liar, y a veces se prescinde de ella por completo si puede lograrse sin ella, como ocurre con frecuencia en el uso familiar del lenguaje.

Invito al lector a que reflexione sobre sí mismo y observará que, muchas veces, al oír o leer algún discurso, se despiertan en su mente los sentimientos de temor, amor, odio, admiración, desprecio, y otros semejantes, a la simple percepción de ciertas palabras y sin que sur­jan entre ellas ideas.

Al principio, indudablemente, las palabras han podido ocasionar ideas aptas para descubrir tales emociones, pero, si no me engaño, fá­cil es descubrir, cuando el lenguaje se ha hecho familiar, que la audi­ción de los sonidos o la visión de los caracteres va inmediatamente seguida, por lo general, de aquellas pasiones, prescindiendo de toda idea originaria, en tanto que al principio tuvieron que ser producidas con la intervención de ideas.
No se puede negar que las palabras son de una utilidad muy apreciable; mediante ellas, en efecto, todos podemos tener a la mano y hacer nuestros los conocimientos que se han adquirido a través de las edades y en todos los países por las investigaciones más infatigables.

Pero al mismo tiempo hay que reconocer que muchísimos de esos co­nocimientos han quedado embrollados y oscurecidos por el abuso de las palabras y por la forma en que se ha querido darlos a entender.
Así, pues, ya que las palabras pueden tan fácilmente inducir a error al entendimiento, siempre que yo hable de las ideas trataré de considerar­las pura y simplemente alejando de mi pensamiento cuanto me sea posi­ble aquellos nombres que un uso constante ha hecho ir unidos a ellas. "
BERKELEY: PRINCIPIOS DEL CONOCIMIENTO HUMANO

121. LA FILOSOFIA + MAS ALLA DEL SENTIDO COMUN

"La Filosofía no es otra cosa que el cultivo de la sabiduría y la búsqueda o investigación de la verdad. Parece, pues, razonable suponer que aque­llos que le han consagrado su tiempo y sus esfuerzos han de tener un es­píritu más apto y despierto en orden a la elucubración con un conoci­miento más claro y evidente, por hallarse más desembarazados que los profanos de las dificultades y dudas que en alguna manera puedan os­curecer la verdad.

Y, a pesar de ello, vemos que la gran masa de iletrados que forman el vulgo, el incontable número de los que desarrollan su vida mental den­tro de los senderos trillados del sentido común y se gobiernan por los dictados instintivos de la naturaleza, gozan en su mayoría de una sereni­dad y fijeza imperturbables en lo que a sus conocimientos se refiere. Para ellos, todo lo que les es familiar resulta perfectamente explicable y nada difícil de comprender. No les aqueja falta alguna de evidencia en sus sentidos y están por completo a salvo de llegar a ser escépticos.

Mas en cuanto tratamos de elevarnos por encima de los sentidos y del instinto para seguir la luz de principios superiores, para poder razonar y reflexionar sobre la naturaleza de los seres, nos asaltan innúmeras difi­cultades, precisamente sobre cosas que antes creíamos haber compren­dido perfectamente. A cada paso, por sí mismos, se delatan los prejui­cios y errores del sentido; y al pretender corregirlos mediante la razón, insensiblemente caemos en burdas y extrañas paradojas, dificultades y falacias, que, multiplicándose, nos abruman a medida que avanzamos en el camino de nuestras especulaciones, hasta que por fin, después de haber vagado errantes por entre mil intrincados laberintos, venimos a encontrarnos en el mismo punto de partida; o, lo que es todavía peor, es­tacionados en un peligroso y despechado escepticismo.
(...)
Mi propósito, por lo tanto, será tratar de descubrir las raíces y el ori­gen de tantas dudas o incertidumbres, absurdos y contradicciones como vemos en el campo de la filosofía y en sus diversos sistemas, tan incon­sistentes todos que los hombres más sabios han llegado a decir que es irremediable nuestra ignorancia, juzgando que ésta procede de la limi­tación y torpeza de nuestras facultades.

Y, ciertamente, bien vale la pena que nos esforcemos en investigar con la más esmerada atención los primeros principios del conocimiento humano, que los examinemos y analicemos bajo todos sus aspectos, en­tre otras razones por haber cierto fundamento para pensar que las difi­cultades y obstáculos que halla la mente en su búsqueda de la verdad no provienen de oscuridad o complejidad en las cosas mismas que inves­tiga, ni de la natural debilidad y limitación de las facultades cognosciti­vas, sino más bien de haber tomado como seguros puntos de partida ciertos principios falsos que debieran haberse desterrado.

Tarea es ésta en verdad difícil y desalentadora, si se tiene en cuenta que, antes que yo, muchísimos hombres de extraordinario talento han tenido el mismo propósito y sin resultado alguno. Me da, sin embargo, cierta esperanza el pensar que una visión de largo alcance no es siempre la más clara; mientras que los ojos forzados a mirar siempre de cerca pueden quizá mediante un examen minucioso descubrir detalles que hayan escapado a la observación de una vista mejor."

BERKELEY (1710): PRINCIPIOS DEL CONOCIMIENTO HUMANO. INTRODUCCION

lunes, septiembre 22, 2008

120. EL PROBLEMA DEL TRABAJO + DEBATE FILOSOFICO



La cuestión humana (La question humaine)Francia, 2007, 143’. Director: Nicolas Klotz. Con: Mathieu Amalric, Laetitia Spigarelli y Michael Lonsdale.

Son muchas las cuestiones que quedan flotando después de ver la película francesa (2007) LA CUESTION HUMANA. En realidad no se trata de una historia lineal, simple, que suite un eslabón más a las película vinculadas con el mundo del trabajo como fueron: RECURSOS HUMANOS, EL EMPLEO DEL TIEMPO, LA CORPORACION y EL METODO, y la histórica TIEMPOS MODERNOS.
Es mucho más: SIMON es un psicólogo institucional especializado en Recursos Humanos que se dedica a la selección del personal y a los proceso de re-estructuración de las empresas con dificultades financieras (eufemismo cuya traducción remite a : expulsión de los obreros y empleados que ya no le sirven a la empresa, especialmente aquellos que le provocan problemas y pérdidas). Es un profesional notable por su rendimiento y su capacidad. Sereno, frío, calculador, solitario, sin vínculos afectivos estables, sin familia parece dispuesto a todo. Lo recuerdan especialmente por sus entrenamiento “al límite” con los altos ejecutivos para forzarlos al rendimiento en situaciones extremas… y por su capacidad de expulsar y dar de baja a los alcohólicos y drogodependientes con la aceptación del sindicato.
De pronto, la vida de Simón se ve sacudida por un pedido que lo pone en medio de varios juegos. Un alto ejecutivo de la empresa alemana de productos químicos que tiene una filial importante en Francia, le solicita que observe y evalúe al CEO de la empresa, a su ejecutivo estrella, a quien dirige la filial, al que ha sido responsable de pilotear la crisis, reducir el personal y superar – con éxito – una situación muy difícil.
En la búsqueda del presente y del pasado de ese hombre extraño, silencioso, de pocas palabras, amante de la música, con una vida familiar cruzada por la muerte del hijo, comienza a descubrir demasiadas cosas que terminan por desequilibrarlo psicológica y físicamente: olvidos, lagunas, enojos, violencia, desmayo, desganas, ausencia.
Y allí la película nos regala lo impensado: (1) el juego de las acusaciones cruzadas, (2) la imposibilidad de armonizar “la cuestión humana” con la ganancia de la empresa, la atención de las personas con las necesidades de las personas, (3) el sentido, el valor, la importancia de las palabras que se vuelven biselares: "La lengua es un poderoso medio de propaganda, el más público y el más secreto: se filtra en la carne y la sangre de las personas ; (3) el pasado no ha desaparecido: los dos ejecutivos que se cruzan celándose y controlándose provienen indirectamente del pasado nazi con el que guardan curiosas relaciones que – de modos diversos – alguien obliga a recordar: (4) la analogía entre el exterminio nazi con respecto a los Judíos con los detalles técnicos de su ejecución para lograr con el menor costo la mayor cantidad de ejecuciones… con el “exterminio” neoliberal y globalizado que excluye, mata, se saca del medio a quienes pueden no servir ya al sistema o – aunque valiosos – simplemente sobran en un mundo que amenaza con ser mas pobre y sólo para exclusivos; (5) esa soledad que atraviesa a todos los personajes que parecen envueltos en sí mismo, imposibilitados de establecer puentes hacia los otros (especialmente Simón): (6) un particular lenguaje fílmico: lento, oscuro, con imágenes que se dibujan en la sombras y que obligan al espectador a forzar la vista para poder “ver” lo que no se puede ver, con imágenes, sonidos, rostros, voces que se insinúan detrás de columnas, rostros, miradas oblicuas.
ES una película para pensarla mucho y para debatirla toda: hay una escena que particularmente sobresale: cuando SIMON lee la carta en la que se acusa al Padre del Ejecutivo investigado de haber sido un técnico de la Ejecución de los Judío (ese cálculo técnico nos hace pensar en la película La Conspiración, que trata la reunión histórica en la que se debate la “solución final”) y su “lectura interior” de los criterios que como técnico en recursos humanos debe aplicar para exterminar a los que no sirve en la empresa a la que sirve.
No es extraño que un periódico haya iniciado su comentario con estas preguntas: Cómo definir la compleja materia de La cuestión humana si abarca muchísimo más que la descripción rigurosa, fría y cautivante de los mecanismos y los comportamientos que rigen una gran empresa contemporánea como la que es escenario central de la acción? ¿Cómo ceñirla a las peculiaridades de un género cinematográfico si el registro puede ser realista, casi documental o deliberadamente estilizado? ¿Cómo ignorar lo fantástico y su efecto iluminador e inquietante cuando con él los espectros de la historia regresan y se espejan en inequívocas escenas de hoy? ¿Cómo no advertir que por debajo de la intriga y la tensión del thriller psicológico-policial se hace visible la intención de releer el sentido de las acciones del presente a la luz de ciertas claves históricas? ¿Y cómo permanecer indiferente al lúcido estudio del lenguaje como potente arma ideológica que el film aborda frontalmente cuando detecta el perturbador paralelo que se dibuja entre los procedimientos del fascismo y los del liberalismo más exacerbado?

sábado, septiembre 13, 2008

119. BERKELEY Y TODAS SUS LECTURAS


1. BERKELEY Y MATRIX: Numerosos autores han visto en la serie MATRIX una relación directa con el concepto de DIOS de BERKELEY. ;as allá de otras dependencias (Platón, Descartes, Malebranche), en este caso la MATRIZ es la suma de todos los pensamientos, la productora de la realidad, la que con su percepción absoluta y virtual hace posible cualquier tipo de realidad, de la misma manera que DIOS termina siendo para BERKELEY el sostén ontológico fundamental que pone la percepción fundante y permanente para que todo lo real (“Esse est percipi”) tenga entidad y no caiga desarmado con el retiro de cada sujeto que percibe. El Dios de BERKELEY como la MATRIZ representan un PANOPTICO ONTOLOGICO que no se ocupa tanto de vigilar como de dar ser a todo lo real. En el caso de la película THE TRUMAN SHOW hay un DIOS ( Cristov que habita un panóptico omnipopresente también a traves de las miradas oblicuas de las 5000 cámaras) que le da vida a TRUMAN: el personaje es lo que el director decide que sea. Si lo enfocan, si la cámara lo toma, ES; en caso contrario deja de serlo. De hecho, cuando decide la fuga entiende que debe burlar al PERCIPI universal, esconderse... pero para CRISTOV y los espectadores, TRUMAN deja de ser.

2. BERKELEY Y LA REALIDAD VIRTUAL: el sostén de la realidad virtual es el sujeto que percibe, quien constituye la virtualidad. Los mecanismos del mundo virtual dependen de sus operadores y de esos mecanismos dependen los productos virtuales. Si cerramos la “percepción” anulamos la realidad que hemos creado. Las cosas son mientras están conectadas, mientras son objeto de operación por parte de algún sujeto.

3. BERKELEY Y LA POSTMODERNIDAD: “SER ES ES SER PERCIBIDO”: El carácter efímero del mundo que nos rodea, las relaciones fugaces y funcionales le quitan valor a las cosas y a la personas que se convierten rápidamente en invisible. Ser invisible, no percibido es lo mismo que no ser. Por eso, la única manera de que las cosas, los hechos, las personas sean es que sean objeto de alguna percepción. Ser noticia, suceso, atracción: que todos los ojos y todos los oídos – reales y virtuales – nos miren, nos otorguen identidad, nos perciban, nos otorguen una cuota de ser.

4. BERKELEY Y LA TELEVISION COMO CONSTRUCCION DE LO REAL: el mundo que nos rodea es demasiado complejo, multiforme, sobrecargado de informaciones y datos, la única manera de otorgarle cierta inteligibilidad es que haya un instrumento que opere de ordenador, de gran perceptor, que opere la selección y que nos transmita o los sirva lo percibido (lo que efectivamente existe) en nuestra mesa. Allí están los medios de comunicación, especialmente la TELEVISION como el perceptor universal que le presta entidad a los aspectos de la realidad que – a su juicio – merecen ser percibido, merecen ser.

5. BERKELEY Y LOS VIDEO JUEGOS: la existencia efectiva de los personajes y las acciones de los videos juegos dependen del jugador que le presta entidad con su encendido o conexión y que le niega presencia con la desconexión o el apagado. Cuando el jugador/usuario deja de jugar todo queda suspendido a la espera de su regreso. Como en BERKELEY en mundo virtual del video juego depende de la intervención del sujeto y tiene una existencia efímera, ya que ontológicamente es dependiente del usuario (y aquí no hay un Dios que puede cumplir un rol supletorio, porque cada uno construye su mundo)

6. BERKELEY Y BORGES: fue uno de los filósofos preferidos de Borges que testimonió su admiración a través de varias de sus creaciones literarias. Entre ellas, la mas llamativa es RUINA CIRCULARES. Si algún filósofo llamó la atención de Borges, no fue otro que Berkeley, quien realiza la crítica a la concepción de la mente como espejo de la naturaleza, cuando advierte que ser es ser percibido, cuando reivindica el protagonismo del observador. Borges hará otro tanto con el lector. No existe un significado del libro al margen de sus lecturas. El paralelismo entre el observador (Berkeley) y el lector (Borges) resulta indiscutible. No faltan las diferencias, sin embargo. La de Berkeley sería una filosofía pre-lingüística, cuando no reconoce los sesgos, los compromisos adquiridos a través del lenguaje. Para Borges, en cambio: "Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten" . Borges comparte con el idealismo la concepción de mundo como mundo construido por nosotros, pero la trasciende como también. No sólo el lector es el creador de los textos, que desaperecen sin su presencia, sino que el autor es quien crea los mundos que sólo se sostienen por su versión, por su puesta en acto, por su mirada, por su presencia. Sin autor (sin BORGES) no hay relato, y sin relato no hay mundo verosímil. Las referencias al nominalismo y al conocimiento obsesivo de las cosas individuales es también una herencia de la filosofía inglesa y de Berkeley.

jueves, septiembre 11, 2008

118. ABELARDO ESCRIBE A ELOISA


“No me escribas mas, Eloisa, no me escribas mas; que ya es tiempo de poner fin a una correspondencia que hace infructuosas nuestras mortificaciones. No nos alucinemos: mientras nos lisonjee la idea de nuestros placeres pasados nuestra vida será tormentosa, y no gustaremos de las dulzuras de la soledad. Principiemos a hacer buen uso de nuestras austeridades, y no conservemos memorias criminosas entre los rigores de la penitencia. Suceda a nuestro descarrío la mortificación de cuerpo y espíritu, un ayuno exacto, una soledad continua y sin intermisión, meditaciones profundas y santas, y un amor perpetuo y entrañable hacia nuestro Dios justo y misericordioso. Procuremos llevar la perfección religiosa a un punto a que no pueda llegarse sin dificultad: que es bien haya en el cristianismo algunas almas tan desprendidas de la tierra, de las criaturas, y de sí mismas, que parezcan independientes del cuerpo en que habitan, y le traten como a su esclavo.
Además que nunca puede elevarse con exceso, por muchos esfuerzos que haga, quien no intenta ascender hasta el creador, a fin de aproximarse a la divinidad, a que nuestros ojos no pueden acercarse sin infinita distancia. Obremos por Dios separados de sus criaturas y de nosotros mismos: no hagamos cuenta de nuestros deseos, ni de opiniones ajenas.
Si, nos hallásemos en este estado, yo iria, Eloisa, con sumo gusto a habitar el PARACLETO (convento); en él mis cuidados eficaces en favor de una comunidad que casi he fundado, la atraerían mil singulares beneficios: la instruiría con mis palabras, y la animaría con mi ejemplo: dirigiría o mas bien celaría el método de vida de tus hermanas: os haría orar, meditar, trabajar y callar; y yo mismo oraría, meditaría, trabajaría y guardaría silencio: algunas veces hablaría, pero para levantaros de vuestras caídas, para confortar vuestra flaqueza, para disipar vuestras tinieblas, y alumbraros en la oscuridad que llegará muchas veces a confundiros: os consolaría en ciertas ceguedades muy conocidas de las personas virtuosas y distinguidas por su fervor y su celo: reprimiría también la vivacidad del vuestro y de vuestra piedad, y pondría en vuestra austeridad un prudente medio; os enseñaría los deberes a que estáis sometidas, y aclararía las dudas que ocurriesen a vuestra débil razón; sería vuestro maestro y vuestro padre; y con prudente circunspección me manifestaría activo o pausado; blando o severo, según el diferente genio de las hermanas que intentase conducir por el rígido camino de la perfección cristiana.
¿Pero adónde me arrastra mi imaginación? ¡Ah, que distantes estamos, amada Eloisa, de esta situación bienaventurada!. Tu corazón da todavía pábulo a la funesta hoguera que no puedes apagar, y yo no abrigo en el mio sino inquietud y zozobra: no creas, Eloisa, que disfruto una paz profunda: preciso es que por última vez te descubra la situación de mi pecho: aún no estoy desprendido de ti; lucho en vano con sensaciones tiernas y gratas en demasía; y, a pesar de mis esfuerzos, mi ternura me hace sensible a tus pesadumbres, y partícipes de ellas: tus cartas (confiésolo) han causado una impresión vivísima en mi pecho: no he podido leer con indiferencia letras formadas por mano tan querida. Suspiro, lloro, y apenas tengo reflexión para ocultar a mis discípulos mi flaqueza. Si, desgraciada Eloisa, este es el estado en que se encuentra el infeliz Abelardo. El mundo, que comúnmente se engaña en sus juicios, me cree sosegado; y como si no hubiera amado en ti sino la satisfacción de mis sentidos, piensan que te he olvidado. ¡Qué grosero error! Sin duda creo se imaginaron las gentes cuando nos separamos que el dolor y vergüenza de verme cruelmente maltratado me hacían abandonar el siglo; como si mi amor, ingenioso en buscar contentamiento, no fuera capaz de inventar mil placeres tan sensibles como el que me privó Fulberto. Tú sabes que fue el justo arrepentimiento de haber ofendido a nuestro Dios la causa de retirarme.

Miré aquel fatal acontecimiento como una disposición secreta del cielo que castigaba nuestros pecados, y a tu riguroso tío como ministro de las venganzas del Señor. La gracia sola me condujo a un asilo, donde hoy permanecería si mis contrarios me hubieran dejado; y he sufrido con paciencia sus persecuciones, conociendo era el mismo Dios quien las promovía para mi purificación. Cuando me ha visto sumiso a sus decretos, me ha permitido justificar mi doctrina; he hecho pública su pureza, y demostrado por último que no solamente es católica y ortodoxa mi fe, sino que aun está exenta de la mas minima novedad. ¡Cuán dichoso fuera yo si no tuviera que temer sino a mis enemigos, ni otro obstáculo a mi salud que sus calumnias! Pero tú, Eloisa, me haces temblar: tus cartas me manifiestan estar siempre sujeta a una fatal pasión; y si no triunfas de ella, bien puedes perder la esperanza de tu eterna salvación; ¿y yo qué partido quieres que tome? ¿quieres que, rebelde al Espiritu Santo, ahogue sus inspiraciones, y vaya por complacerte a enjugar lágrimas que el demonio te hace verter? ¿será fruto de mis meditaciones tan indigno desman? ¡Ah! seamos mas firmes en nuestras resoluciones: no permanezcamos en la soledad sino para llorar nuestros pecados y ganar en ella la bienaventuranza. Principiemos a entregarnos a Dios de todo corazón.

Bien sé que todos los principios son ásperos y difíciles; pero solo el emprender una acción heroica es glorioso, y esta gloria crece a medida de los grandes obstáculos que se superan: por eso debemos arrostrar con valor las dificultades que encontremos al abrazar la vida cristiana: en los monasterios es donde prácticamente se prueban los hombres como el oro en el crisol: nadie puede permanecer en ellos por mucho tiempo sino lleva dignamente el yugo de la penitencia.

Por perfectos que seamos, nunca faltan tentaciones, y aun hay algunas provechosas. No debe causar maravilla que el hombre no pueda eximirse de caer en ellas, pues que lleva en si mismo el germen que las produce, que es la concupiscencia. Apenas nos vemos libres de una tentación cuando otra la sucede: tal es la suerte de la descendencia del primer hombre, que siempre tendrá que sufrir, pues perdió su felicidad primitiva; y ni aun puede lisonjearse de que vencerá la tentación huyendo, porque si no unimos a la fuga la paciencia y la humildad, nos atormentaremos inútilmente; y con mas seguridad se consigue este fin implorando los auxilios de la misericordia divina, que con las armas que nos suministra nuestra flaca naturaleza.

Sé constante, Eloisa: pon tu confianza en Dios, y tendras pocas tentaciones que combatir ; y cuando quieran acometerte, ahógalas en sus principios, no las dejes tomar incremento ni posesionarse de tu corazón. Pon remedio al mal cuando comienza - dijo un antiguo – porque si lo dejas crecer no podrás atajarle. En efecto, toda tentación llega por grados: es un simple pensamiento en su origen, que no nos parece peligroso: la imaginación le recibe sin precaución ni resistencia; de él se forma un deleite que nos adula, nos saboreamos, y por último consentimos.

No dudo que pienses seriamente en tu salvación. Este es el único cuidado digno de ocupar tu corazón: arranca de él a Abelardo para siempre; y ve ahí el mejor consejo que puedo darte, porque la memoria de una persona a quin se ha querido criminalmente no puede dejar de ser dañosa por muy adelante que se vaya en el verdadero camino de la eterna salud. Cuando hayas destruido la funesta pasión que me tienes, te será muy fácil la práctica de las virtudes convenientes a tu estado. Tu alma dejará con alegría el miserable cuerpo en que está encerrada, y dará un vuelo rápido hacia la región de la bienaventuranza.

Entonces te presentaras confiadamente al Señor, y no verás la sentencia de tu reprobación sobre el libro de la vida: antes te dirá el salvador: Ven, Hija Mía, ven a tomar parte de mi gloria y a gozar de la eterna recompensa destinada a las virtudes que has practicado.

A Dios, Eloisa, estos son los últimos consejos de tu amado Abelardo: ¡y que no pueda yo por la última vez infundirte las máximas más santas del evangelio! Haga el cielo que tu corazón, tan sensible otras veces a mi corazón, se deje en ésta guiar por mi celo: que la imagen de Abelardo, amoroso siempre en tu espiritu, tome en lo sucesivo la forma de Abelardo penitente; y Dios quiera derrames tantas lagrimas por tu salvación como te han costado las desgracias de Abelardo”

martes, septiembre 09, 2008

117. LA NECESIDAD DE UN CONTRATO SOCIAL


En tiempos en que la violencia se sale de cauce y se convierte en patrimonio de quienes libre, naturalmente quieren ejercerla, es bueno regresar a estos conceptos fundacionales de los "pactos sociales", porque me permiten darle sentido a la vida en sociedad como un acuerdo - tácito o implícito - que todos debemos signar. Uno tiene la impresión de que quienes ejercen una violencia naturalmente irracional observan nuestros argumentos diciendo: "a nosotros nadie nos hablkó de pactos... y nunca lo firmamos, porque de firmarlo hubiéramos puestos nuestras condiciones".


“En su consecuencia, siempre que cierto número de hombres se unen en sociedad renunciando cada uno de ellos al poder de ejecutar la ley natural, cediéndolo a la comunidad, entonces y sólo entonces se constituye una sociedad política o civil. Este hecho se produce siempre que cierto número de hombres que vivían en el estado de naturaleza se asocian para formar un pueblo, un cuerpo político, sometido a un gobierno supremo, o cuando alguien se adhiere y se incorpora a cualquier gobierno ya constituido. Por ese hecho autoriza a la sociedad o, lo que es lo mismo, a su poder legislativo, para hacer las leyes en su nombre según convenga al bien público o de la sociedad, y para ejecutarlas siempre que se requiera su propia asistencia (como si se tratase de decisiones propias suyas). Eso es lo que saca al hombre de un estado de naturaleza y lo coloca dentro de una sociedad civil, es decir, el hecho de establecer en este mundo un juez con autoridad para decidir todas las disputas, y reparar todos los daños que pueda sufrir un miembro cualquiera de la misma. Ese juez es el poder legislativo, o lo son los magistrados que él señale. Siempre que encontremos a cierto número de hombres, asociados entre, pero sin disponer de ese poder decisivo a quien apelar, podemos decir que siguen en estado de naturaleza.”

“Y para impedir que tos hombres atropellen los derechos de los demás, que se dañen recíprocamente, y para que sea observada la ley de la Naturaleza, que busca la paz y la conservación de todo el género humano, ha sido puesta en manos de todos los hombres, dentro de ese estado, la ejecución de la ley natural; por eso tiene cualquiera el derecho de castigar a los transgresores de esa ley con un castigo que impida su violación. Sería vana la ley natural, como todas las leyes que se relacionan con los hombres en este mundo, si en el estado natural no hubiese nadie con poder para hacerla ejecutar, defendiendo de ese modo a los inocentes y poniendo un obstáculo a los culpables, y si un hombre puede, en el estado de Naturaleza, castigar a otro por cualquier daño que haya hecho, todos los hombres tendrán este mismo derecho, por ser aquel un estado de igualdad perfecta, en el que ninguno tiene superioridad o jurisdicción sobre otro, y todos deben tener derecho a hacer lo que uno cualquiera puede hacer para imponer el cumplimiento de dicha ley.”

(LOCKE: SEGUNDO TRATADO SOBRE EL GOBIERNO CIVIL. 1690)

martes, septiembre 02, 2008

116. INTERSUBJETIVIDAD, CUERPO, INTERIOR


Todos estamos, de alguna manera, dentro de una escafandra, ahogándonos en el interior, sin poder comunicarnos, con una sobrecarga de palabras y mensajes que nos atraviesan pero que no podemos pronunciar. Por las mirillas sólo se ven nuestros ojos que se mueven buscando, buscando, emitiendo señales, tratando de decirles a todos que estamos vivos, que queremos hablar, decir cosas… pero para eso es necesario que estén cerca nuestros, con posibilidad y capacidad de de-codificar los mensajes… Allí estamos, una parte de la vida o toda la vida. Y cuando más dentro de la escafandra nos sentimos, cuando nuestro interior se siente más aprisionado… la imaginación nos convierte en mariposa, y volamos queriendo bebernos de golpe toda la libertad. Toda.

Cuando las primeras escenas de la película nos muestra a la cámara que observa como si fueran los ojos de Jean Dominique, el hombre que han sufrido una parálisis general, vamos lentamente descubriendo que lo que suponemos un control médico se convierte en una tortura: entendemos todos, escuchamos todos, pero no podemos hablar, no podemos pronunciar palabras, estamos absolutamente paralizados… y a partir de allí se des-envuelve toda la historia y todas las historias de la película.


LA ESCAFANDRA Y LA MARIPOSA: Dirección: Julian Schnabel.País: Francia.Año: 2007.Duración: 112 min. Interpretación: Mathieu Amalric (Jean-Dominique Bauby), Emmanuelle Seigner (Céline Desmoulin), Marie-Josée Croze (Henriette Durand), Anne Consigny (Claude), Patrick Chesnais (doctor Lepage), Niels Arestrup (Roussin), Olatz Lopez Garmendia (Marie Lopez), Jean-Pierre Cassel (Lucien), Marina Hands (Joséphine), Max Von Sydow (Papinou), Isaach de Bankolé (Laurent), Emma de Caunes (Eugenia). Guión: Ronald Harwood; basado en el libro "La escafandra y la mariposa" de Jean-Dominique Bauby.Producción: Kathleen Kennedy y Jon Kilik. Música: Paul Cantelon. Fotografía: Janusz Kaminski.Montaje: Juliette Welfing.


Hasta 1995, Jean-Dominique Bauby era un importante periodista que llevaba una vida normal y se desempeñaba como redactor jefe de la revista francesa Elle. Nada hacia preveer que, ese año, el hombre de 43 años sufriría una embolia masiva que lo dejó en coma. Veinte días después de ese episodio, Bauby salió del estado en el que se encontraba pero el cuadro detectado fue drmático: “síndrome de cautiverio”,. Había quedado paralizado de forma total, sin poder moverse, ni comer, ni hablar ni respirar sin asistencia. Sólo podía comunicarse a través del parpadeo de su ojo izquierdo y tuvo que resignarse a utilizar su imaginación y su memoria para no quedar atrapado para siempre en su propio cuerpo.


Para lograr que Bauby pudiera finalmente expresarse con su ojo, lo sometieron a una capacitación en un hospital de Berk-Sur-Mer, donde le enseñaron un código basado en las letras más comunes del alfabeto. Ése fue el método utilizado por él para dictar un libro que había prometido escribir (aunque no con ese título ni con ese contenido): La escafandra y la mariposa, una novela que no pudo disfrutar su autor debido a que la muerte lo sorprendió el 9 de marzo de 1997, tres días antes de que se distribuyera el libro. La película – impecable y muy creativa – está Inspirada en la novela homónima.
Toda la historia de la película muestra su limitado “regreso a la vida” en un hospital naval de Berk-Sur-Mer, le enseñan un código usando las letras más comunes del alfabeto utilizando el parpadeo de su ojo izquierdo. Mediante este parpadeo es capaz de deletrear letra a letra concienzudas palabras, frases y párrafos. Mediante este método es capaz de dictar una profunda aventura dentro del psique humano. Este método es capaz de abrir la prisión que resulta su cuerpo (la escafandra) permitiéndole planear sin límites el reino de la libertad (la mariposa). Hay algunos mínimos retazos del tiempo pasado que se suman a las fotografias que tapizan su habitación para acompañar su recuerdo: el día del accidente, el auto nuevo, la separación de su mujer, su vida en la revista, la paradisíaca vida con su nueva mujer (que se resiste a visitarlo y a verlo en semejante estado y prefiere recordarlo con vida), la relación con su padre (con quien tiene un diálogo extraordinario acerca de ese estar atrapado en algún lugar: en el cuerpo, en las habitaciones o en la vida).

Entre las muchas escenas curiosas que se puede observar, la relación inter-subjetiva que se establece está atravesada por una insalvable asimetría: Bauby es visto como un “vegetal”, como un cuerpo humano sin reacciones, porque ese ojo que se mueve en medio de un rostro deforme y un cuerpo inservible parece no existir, no ser. Cuando las bellas enfermeras y terapistas se asoman para anunciarles los diversos tratamiento no llegan a “verlo” como sujeto… pero para él, para ese interior intacto que piensa e imagina, siguen teniendo el mismo atractivo, el mismo encanto que han tenido las mujeres de su vida. Ese yo interior que discurre sin poder comunicarse es nuestro yo en miles de momentos de nuestra vida: tarde o temprano podemos expresarnos, hablar… aquí en cambio, solamente el ojo izquierdo podrá trabajosamente dar a conocer - traducidos en palabras – sus pensamientos.