martes, enero 15, 2008

053. FILOSOFIA MEDIEVAL E HISTORIA DE LA FILOSOFIA

01. PREDOMINIO: la visión histórica de la filosofía tiene un predominio pedagógico y bibliográfico en la filosofia y en su enseñanza. No hay filosofía sin una referencia necesaria a su historia. Las respuestas a los problemas de la filosofía implican – siempre – un retorno a la historia para rescatar las diversas fuentes del pasado que alimentan el presente. La referencia a los autores del pasado ha sido una práctica a lo largo de toda la historia de la filosofía (podemos recordar los textos de PLATON y de ARISTOTELES), pero la constitución de la HISTORIA DE LA FILOSOFIA como una disciplina que debe estudiarse en sí misma es un aporte que surge a partir del curso de HEGEL y de la publicación de su Introducción a la Historia de la Filosofía. HEGEL es el primero en buscar y descubrir la relación que existe entre el pensamiento filosófico y la sociedad concreta, histórica, de donde surge. El libro surge como síntesis (realizada por sus discípulos) de los diversos cursos que – sobre el tema – dictó a partir de 1805. A partir de HEGEL la historia de la filosofía no es solo un respaldo para hacer filosofía, sino que es en sí misma filosofía. (HEGEL, 1983; CARPIO, 1977: 3) Para HEGEL la historia de la filosofía representaba y expresada el itinerario del ESPIRITU en la búsqueda de su propia realización. Por lo tanto la historia tenía una resonancia muy especial, ya que debía ser construida e interpretada desde ese curso histórico y temporal del Espíritu Absoluto: HEGEL le otorga a la filosofia y a su historia la reconstrucción histórica del espíritu absoluto, reconstrucción de la realidad subjetiva y objetiva a fin de revelar la estructura racional de lo real.
02. ANARQUIA Y CONTINUIDAD HISTORICA: el problema radica en superar lo que se ha dado en llamar la “anarquía de los sistemas filosóficos” (= la suma de opiniones y respuestas que durante 25 siglos intentan abordar y resolver los mismos problemas con diversas formulaciones) para asumir una necesaria autoconciencia histórica en la búsqueda permanente e insaciable de la verdad. Sin embargo es posible que quien se asoma a la historia de la filosofía quede desorientado o atormentado por la duda al comprobar la existencia de tantas y variadas respuestas y tener que ir girando de doctrina en doctrina como dentro de un círculo infernal. Esto puede superarse si a esta mirada histórica la asumimos como un camino de búsqueda de la verdad y de aproximación dialéctica a respuestas cada vez mas complejas y mas completas. Si la historia de la filosofía es la suma desordenada de autores, obras y respuestas filosóficas que se enfrentan entre sí a lo largo del tiempo sólo puede tener un interés superficial e ilustrativo. Si, por el contrario, la historia de la filosofia puede ser leída e interpretada como un camino que se prolonga en el tiempo y que recorre los mismos tópicos produciendo – a partir de la experiencia anterior – nuevos aportes, se transforma en verdadera filosofía. No es lo mismo leer e interpretar a HERACLITO, PARMENIDES, PITAGORAS Y PLATON como una sucesión de ingeniosas interpretaciones, que hacerlo sabiendo que se tratan de diversas aproximaciones al problema de lo real que encuentran en PLATON una síntesis que permitirá prolongarse en la filosofía de ARISTOTELES. Esta debería ser no sólo una premisa de la enseñanza sino, sobre todo, del aprendizaje de la filosofía, de la lectura e interpretación de los textos y de los comentarios sobre los filósofos.

03. PASADO FILOSOFICO: el pasado se nos ofrece como tradición (el esfuerzo del pasado que prolonga como alimento, disciplina y formación del presente), como influencia (el carácter determinante de ciertos aportes del pasado que resurgen en las opiniones del presente), como fuentes (lugar en donde se nutre el presente para sus nuevas construcciones). La filosofía no se agota en su historia y no vive de ella: la utiliza para crear nueva filosofía, para dialogar con nuevas situaciones y contextos. La filosofía del presente se arma de la filosofía del pasado, pero no vive sólo del pasado, sino que lo interpreta como un verdadero incentivo para generar nuevo pensamiento, nuevas aportes filosóficos.
04. LA HISTORIA COMO HECHO TEXTUAL: la historia se presencia como un material constituido por textos que se deben seleccionar, organizar, sistematizar. El paso del tiempo – bien o mal – ha hecho su propia selección conservando algunos documentos y eliminando otros. Esta selección comienza definiendo quiénes son los filósofos, los productores de filosofia; prosigue con la selección y clasificación de las obras que pueden ser consideradas filosóficas; y concluye con una selección, jerarquización y agrupamiento de los representantes y de las ideas para facilitar el estudio de las principales corrientes. El material histórico no está ordenado naturalmente, sino que el orden es siempre una construcción y, como tal, discutible. Los diversos estudios, manuales, publicaciones históricas representan siempre una versión del pasado, no es pasado mismo. Por eso es importante cruzar diversos autores y diversas fuentes con los textos y documentos que nos permiten sacar nuestras propias conclusiones. Frecuentemente la mirada con que nos hemos educado filosóficamente es la mirada que prima a la hora de revisar los filósofos, seleccionar las obras, consultar las fuentes, establecer las relaciones de orden y de jerarquía, organizar las clases y acreditar los saberes. La posibilidad de abrir siempre la perspectiva, de mostrarnos inquietos y receptivos frente a otras perspectivas es un respeto a la filosofía y a su historia.
En este sentido las historias de la filosofía –como producción textual – o las antologías que seleccionan los principales textos responden a diversas orientaciones: no es el mismo el recorte, el ordenamiento y el desarrollo de un filósofo e historiador que trabaje desde la filosofía analítica, desde el marxismo o desde una perspectiva cristiana. Cada uno “construye” un pasado desde una determinada mirada y juzga el valor de los aportes según sus criterios. Es importante observar – al consultar las historias de la filosofía o los comentarios – quiénes son sus autores y qué orientación tienen para complementarlos con otras perspectivas de análisis.

05. COMO SE ORDENA LA HISTORIA DE LA FILOSOFIA: de la masa de hechos, autores, obras y doctrinas, el historiador de la filosofía opera un proceso de ordenamiento. La sucesión histórica se cuelga de determinados criterios, obedeciendo a diversas orientaciones:

· historia de los grandes filósofos, de los autores mas significativos o la totalidad de los autores.

· historia de los grandes sistemas en que se agrupan los filósofos, como forma de pensar e interpretar el conocimiento y la realidad (ej. Idealismo, racionalismo, tomismo, positivismo)

· historia de la producción filosófica respetando un criterio geográfico. (ej. Filosofia alemana, occidental)

· historia de los diversos problemas que han recorrido la historia de la filosofía (ej. El problema de Dios, del conocimiento, metafísico, ético, político)

· historia como una continuidad articulable tendiente a probar un avance o un progreso en el pensamiento y en la resolución de los problemas.

06. HISTORIA DE LA CIENCIAS - HISTORIA DE LA FILOSOFIA

6.1. Exhibe una marcha progresiva, acumulativa, creciente en una sola dirección rectilínea. Puede haber varias líneas aparentes pero en realidad se trata de avances que aun no son reconocidos como tales.
Presenta un desarrollo discontinuo con aparentes avances y retrocesos, reiniciando permanentemente el camino. Hay una aparente incoherencia y cambios sin continuidad
6.2. Cada nuevo aporte es superador del anterior y cada contribución representa un avance con respecto al pasado. Si no fuera avance, no tendría valor ni sentido su presencia.
Los nuevos aportes pueden negar o sustituir los anteriores, sin convertirse en contribuciones mejores o más significativas. El regreso al inicio puede representar el mejor avance.
6.3. Para estudiar las ciencias no es necesario conocer o estudiar su historia. El último de los tratados de las ciencias contiene en sí toda su historia, aunque sean los aportes que han significado una cadena de verdades científicas válidas. El estudio de la historia es un aporte complementario y supletorio (contextual).
Estudiar filosofia implica estudiar la historia de la filosofía porque no existe ninguna obra filosófica con el estado actual de la filosofía vigente, sino que la filosofía es la suma y la articulación de los diversos aportes que se han ido dando en la historia y se producen en el presente.
6.4. A la ciencia no le concierne su historia. La historia de las ciencias, no es ciencia, sino historia.
La filosofía se nos muestra como historia de la filosofía y la historia de la filosofía como filosofia. Estudiar historia de la filosofía es acceder a la filosofía.
6.5. Quienes hacen la historia de la ciencia no son científicos, sino epistemólogos o historiadores. No están en la producción del saber, sino en la sistematización de los datos históricos.
El historiador de la filosofia es él mismo un filósofo, porque la revisión de la historia no se puede hacer sino filosofando.
6.6. La obra científica se define por su carácter perecedero, agotable, falsable, sustituible. Lo pasado no sirve para el presente, a menos que nunca haya sido refutado. La historia de las ciencias exhibe una serie de cambios de paradigmas.
Las obras filosóficas siempre “sirven” y son fuentes inagotables que puede refutarse pero que no puede anularse o soslayarse. Todas las producciones de la historia del pensamiento siguen teniendo validez..
6.7. La ciencia constituye un dominio de saber compartido unánimemente por la comunidad científica de un momento histórico dado, Existe un acuerdo fundamental entre sus cultivadores: cada ciencia, en cada etapa de su desarrollo, es única y así lo reconocen quienes la cultivan.
La filosofía nunca es una, sino que siempre es un universo turbulento en el que conviven diversas filosofías y orientaciones, variadas miradas del presente y del pasado, y hasta contrapuestas maneras de hacer y de producir filosofía.

07. CORTES DIACRONICOS Y SINCRONICOS: aunque en el decurso históricos los diversos filósofos van apareciendo en sucesión temporal (corte diacrónico), incorporados a los procesos históricos y dialogando con los contextos en los que los autores viven y las obras circulan, hay cierta cercanía en sus formulaciones que los transforman en habitantes de nuestras reflexiones y fuentes para nuestros problemas, anulando las distancias temporales. Pero además entre los filósofos hay fenómenos de sincronía porque sus respuestas se producen en momentos simultáneos, en la misma época. A veces el ordenamiento didáctico de la sistematización los escalona cuando en realidad se trata de respuestas que se gestan, de piensan, de formulan y se publican al mismo tiempo. Esa simultaneidad inhabilitaría ciertas interpretaciones que contraponen respuestas como si fueran sucesivas, cuando en realidad nunca pudieron ser conocidas por los presuntos interlocutores. Por ejemplo: PITAGORICOS, PARMENIDES Y HERACLITO. El siglo XVIII es generoso en filósofos que producen casi al mismo tiempo y hay que jugar muy finamente con las fechas de publicación: BERKELEY, HUME, VOLTAIRE, ROUSSEAU, KANT, LEIBNIZ, FICHTE, HEGEL, NEWTON, SCHELLING, VICO comparten el mismo siglo, aunque nosotros optemos por clasificarlos en escuela o corrientes distintas y oponerlos entre sí.

08. SUCESIONES, COEXISTENCIAS E INFLUENCIAS: las respuestas de la Historia de la Filosofía no son un simple repertorio enciclopédico de nombres, frases, obras, opiniones, respondiendo al orden que impone arbitrariamente el sistema o la historia misma. La presencia de los filósofos, la evolución del pensamiento a través de sus obras, los aportes, obedecen a un contexto, a una íntima conexión, y no son producto del azar: el valor de los mismos no se determina por el carácter insólito de su formulación, sino por la coherencia con la que se estructuran cada una de las respuestas. Cuando accedemos a la historia de la filosofía lo hacemos con la avidez de querer conocer las respuestas que el pasado nos reserva, pero también con una actitud crítica e interrogante que cuestiona, discute, busca mas explicaciones, y – finalmente – con el explícito intento de establecer las relaciones con el pensamiento del presente.

09. TIEMPO Y ESPACIO: no sólo el tiempo determina la historia. También lo hace el espacio. Los recorridos de la filosofía – desde los presocráticos – tienen un curso geográfico de producción y de difusión. Observar los desplazamientos puede servir para potenciar o relativizar las influencias y las antinomias. El pensamiento no siempre germina en los centros de poder o en los lugares de privilegios, no lo hace necesariamente en las universidades o en centros académicos: elige también los lugares periféricos o marginales, y frecuentemente surge entre quienes ejercen otros oficios o profesiones. Dar cuenta de estas circunstancias puede ser valioso para la comprensión de algunos procesos de desarrollo del pensamiento. Así por ejemplo: el largo periplo de la filosofía griega antes de llegar a Atenas; los diversos países que se apropian sucesivamente de la filosofía moderna, dividida en continental y británica.

10. EL PENSAMIENTO EN PROCESO DE CAMBIO: los filósofos tienen – en general – una generosa producción que se extiende a lo largo de toda la existencia. Pensar en un pensamiento único y homogéneo es subestimar la capacidad de los autores y la dinámica misma de las ideas que se formulan, se completan y se revisan a lo largo de la vida. La historia de la filosofía debe trabajar con los procesos de creación de los autores, las reformulaciones, las propias variaciones del pensamiento. Los primeros escritos de Platón y la formulación de la teoría de las Ideas en la madurez de su pensamiento contrastan con las reformulaciones e interrogantes de los últimos escritos que adelantan algunas de las respuestas del primer Aristóteles. Es imposible ignorar el itinerario intelectual y creativo de Agustín que circula por las diversas escuelas filosóficas de su época antes de afincarse en el pensamiento cristiano. ¿Puede hablarse del mismo Heidegger cuando trabajos los textos de 1925 y los comparamos con los posteriores a 1960? Y queda flotando para una discusión sumamente provocativa: cuando descubrimos un itinerario intelectual cambiante en los filósofos, ¿cuál es la filosofía que debemos asignarle como propia y determinante? ¿la de los descubrimientos juveniles, la de la madurez, la del ocaso y sus escritos póstumos?

11. FILOSOFIA Y CONTEXTOS: en filosofía, como en otras disciplinas –la literatura o el arte – no importa el filósofo, sino sus textos, sus obras. Allí esta el centro de referencia que pone en marcha las ideas. Pero la vida del filósofo, el contexto en el que vivió, su época o su sociedad pueden ayudar a explicar algunas producciones. En este sentido, la genealogía de algunos textos o la determinación de los entornos de la redacción ayudan a darle la verdadera dimensión. Pensemos, por ejemplo, el LA CONSOLACION DE FILOSOFIA de un BOECIO condenado a muerte o el ESBOZO de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano de de CORDORCET en iguales circunstancias; la producción de un SPINOZA dedicado a pulir los lentes o la burguesa vida de DESCARTES: los sueños de transformación política de PLATON y el compromiso de ARISTOTELES con Filipo y Alejandro Magno; o el coqueteo de HEIDEGGER con el nazismo o la lucha por los derechos humanos de RUSSEL.


PROPUESTAS DE TRABAJO

· Revisar geográficamente el recorrido de la FILOSOFIA ANTIGUA. Uitilizar un mapa para su identificación.
· Elegir uno de los filósofos de la antigüedad y describir su itineriario intelectual desde sus primeras obras hasta la etapa definitiva.
· Armar en una línea de tiempo la presencia de los FILOSOFIA ANTIGUOS para certificar influencias, olvidos, ideas contrapuestas.
· Establecer vínculos entre las obras y los datos biográficos de alguno de los autores
.

1 comentario:

Anónimo dijo...

muy buen articulo ... nos ayudo mucho...yesi y flor